martes, 9 de septiembre de 2008

XXV

"El hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido" (Max Weber).

El síndrome de la hoja en blanco puede remendarse, mediante la inspiración que genera una frase o pensamiento ajeno. La necesidad de escribir se contrarrestaba con el vacío literario que me ahogó hasta hace cuestión de segundos, pero rebalsa, ahora, a partir del pensamiento de Weber, apoyado por Geertz en la definición de "cultura". Claro, los textos de la facultad son interesantes para charlar un rato conmigo mismo. Generan en mi, postulados filosóficos que arremeten sin piedad contra la misma filosofía, cuando ésta se empeña en hablar del enriquecimiento del espíritu adentrándose promiscuamente en las significaciones simbólicas que nos supimos trazar desde el génesis de los tiempos. Cómo podemos ir en busca de la naturalidad y el esplendor espiritual, apilando conocimientos culturales y simbólicos que no son otra cosa más que las significaciones que el hombre urdió para el surgimiento y posterior subsistencia de las sociedades; es algo que no puedo explicarme. Si creo en el progreso, consecuentemente debo creer en la cultura. Pero hay veces que los grandes autores quedan desechos al lado de filósofos de goma como puedo ser yo mismo, u otro de los (perdón por la repetición) "gustavos" del rock argentino, al decir: "Pobreza y dolor sólo trajo el progreso". Espero no dejar de creer en la utopía, pero si que la utopía deje de ser tal, para que el progreso abandone las significaciones del modo en que las entendemos, y podamos complementarnos eclécticamente con el entorno, tanto entre pares como especie humana, como con el medio ambiente en su totalidad.

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