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lunes, 3 de octubre de 2011

La razon me tiene -y viceversas menos loables-


Lo entendí. O al menos empecé a sentir cómo el corazón pierde su batalla por voluntad meramente propia. Vi cómo los anhelos de un “hombre nuevo” o un “mundo distinto”, fueron invenciones minuciosamiente trabajadas y diagramadas en los confines del pensamiento; en su ultratumba. La injusticia es tal porque hay conciencia, y la noción de retribución equitativa es en cuantía una pasión pensamentista. La represión de los impulsos en nombre de un sentimiento que subyace al mismo deseo, no sólo es retorcidamente cerebral, sino también hipócrita e injusto para con los verdaderos sentimientos (los que se sienten, aquí y ahora).

La bondad, la justicia, la fidelidad, la igualdad, la verdad y hasta la conciencia de duda; son los hijos directos y aún umbilicales de la neurona gobernadora del Reino del Hombre. Claro que sentimos hondo, que duele en las entrañas y que nos pueden hasta brotar lágrimas suicidas al presenciar una injusticia en cualquier parte del mundo; pero el móvil, la génesis de esa angustia, de ese dolor, no es otro que la razón constante.


Me asumo un asqueroso racional, un torturador de sentimientos, el genocida de mil deseos expresados y hechos realidad. Vivo apasionadamente los pocos sobrevivientes, los trato con vehemencia juvenil, los rescato del fuego extinto. Esos me mantienen vivo. No tengo razón. La razón me tiene.

¿Pero el sentido de mi existencia? ¿Lo que me mueve de indignación para encontrar algún nuevo sentimiento por ser salvado? Mi razón negándose a aceptar lo inaceptable; mi conciencia que no duerme tranquila si antes de hacerlo no movió al cuerpo idiota que tiene puesto a hacer algún movimiento tectónico que transforme el mundo como lo ve. Me caga y me salva la vida. Es extremo. Tiene fines loables. Tiene medios conchudos, o, al menos, discutibles. Es el disparo que abre el portal al mañana. Es el amor.

--
01/10/11
Edimburgo, Escocia
(noche, llueve)


y agregados...



lunes, 19 de septiembre de 2011

Sentir el instante de este infinito

Hay que sentir más. Hace un rato me brotaba poesía, escupía los versos más dulces esta noche; ya no. Ahora la simpleza de no querer un ser detenido (el pare-ser), sino uno en constante movimiento. Allá ando, lejitos y moviéndome. No quiero amordazar la profundidad con el silencioso genocidio del confort o el aburrimiento. Quiero que el culo me ande con moscas. Quiero la playa desnuda y el mundo, uno nuevo. Los llantos, rebelándose a las pestañas y saltando al mundo como la gota aplastada de Julio -e imprescriptiblemente de sí misma-. De París, ya escribiré. Allí nació mucho de todo estó -o volvió a vivir, a decir verdad-.

Nous embrasions l instant; l'infinit commence au jour d'hui.





Montmartre, París. Septiembre 2011

jueves, 23 de diciembre de 2010

DXCV: No mueran los jazmines

No mueran los jazmines,
no mueran todavía.

Donde el Sol no los alumbra
y los amores se eternizan,
se cocinan vastas guerras,
se hacen grito los sentires
que enarbolan las historias,
entre pares producidas,
guionadas, compartidas.

Alcen su vista al cielo,
o hacia el techo que los acoge,
los esconde del prejuicio,
los protege del hostil andar del mundo.

Crezcan sanos, vigorosos,
que el amor les sea escuela;
que las risas, navidades.
Los abrazos, de eternidad
dulces anhelos. Los amores,
nómades y encantados.

Padres.

Madres.

Padres y madres de tristes jazmines,
que se secan en la oscuridad,
o se elevan a la inmortalidad.

martes, 16 de noviembre de 2010

DLXXXV: La vaca

La vaca muge y anda, ignorante e inconciente de su certero y fatídico destino. O quizás lo sepa, igual que todos nosotros, y su ignorancia -sacra eterna inocencia- pase más bien por confiar y querer a aquel que, incesantemente, la alimenta con rigurosidad y en cuantía. Sentires ajenos al raciocinio y el conocimiento empírico de un futuro zigzagueante y sin sendero delimitado. Como ha de ser, sin saber; tristes gotas de vida efímera, exiguos transeúntes del peregrinar constante de la sangre planetaria.

domingo, 15 de agosto de 2010

DLXXI: Semillas de primavera

No tengo necesidad de escribir, me invento. Me invento necesidades y momentos porque prefiero inventar a tener, y soñar a cumplir. Elijo escribir porque antes -sin saber desde cuándo, como en un sueño-, te elegí a vos. Y sentí reciprocidad en el encuentro, en las miradas. Tras los áureos crujidos que regaló este otoño, fue llegando la gelidez del miedo. Ese distante, encubierto y malicioso, que alejaba el invento de toda realidad. Y ahora te escribo, porque te siento. Pero no así aquel momento, siempre detesté forzarme. Encuentros simétricos, lugares comunes que se tornan trillados y a la vez, perfectos. La dulzura de tu compañía en cada encuentro, aunque con dos lágrimas de fernet para no aventurarnos a cruzar el umbral; y morir más allá del espejismo, sin llegar a penetrar otra realidad posible. Sin sembrar en ella, o en mí siquiera, esa primavera que florece de a dos, al menos una vez al año. Sin amalgamarnos en la rosa que crece vertiginosa, sin aventarnos de clavado a un futuro distinto al que imaginamos.

jueves, 29 de julio de 2010

DLXIII: El Día de la Hostia

Sin perfección en el camino, sin victorias ni derrotas, despertamos cada día viendo el sol reposar en el horizonte de nuestras horas, y soñando que permanecerá ad eternum sobre nuestras cabezas. Rodeados de equis e íes, insignificados más que insignificantes, inyectando a cada latido una cuota de subjetividad, de carga simbólica que resignifica el mundo. Y hay días, que esa carga depositada en cada variable de nuestra ecuación vital, resulta positiva, entera. Pero creo que, más allá de nuestra ilusoria felicidad por sucesos preciosos, se sucede un irrefrenable natalicio de variables vírgenes, nuevas. Ver la rueda en movimiento, sin parar, vertiginosa, poniendo ante nuestros ojos nuevas sensaciones todo el tiempo, esperando a ser descubiertas. Esa chance de abrir otras puertas, de emprender nuevos caminos; ese, es mi día de la hostia.

miércoles, 28 de julio de 2010

DLXII: Error vital

Pido disculpas de antemano, un perdón anticipado por los miedos que en tantas madrugadas me han asesinado bajo la caricia de la blanca luna, impregnando mañanas sobre el invierno hostil del ríspido empedrado porteño. Exclamo misericordia por los errores constantes, obsoletos o inmaculados, por todo aquello que siento fuera del mundo, tu mundo, y creo entender a mi favor. Te susurro sosiego y compasión al oído, si mi mano se le anima a tus piernas; si mis labios abrigan tu garganta hasta el crepúsculo. Rezo clemencia ante tu mirada escrutadora, tan cercana y certera, que reafirma mis ganas de volver a equivocarme. Me refugio en tus palabras que abrazan fuerte tristes párpados, en el verso diáfano e inconfundible de la compañía. De antemano me disculpo, del error de no extinguirme.

viernes, 9 de julio de 2010

DLV: Volver



¿Por qué me hacés llorar? ¿A qué, querer volver?

martes, 6 de julio de 2010

DLIV: Píxel

El único problema es el cristal. Carmesí, sepia, ocre, lento degradé. Efecto doppler del sentimiento ondulante, reactivo a los impulsos, inyectándose del mundo en nuestra vida. Un blanco y negro casi constante, gris eterno en otros tonos. Juego de luces y de formas. Encrucijadas semánticas, cruces predicativas, yuxtaposiciones significantes que resultan, paradójicamente, insignificantes. Cuando el sexo se vuelve pernicioso; la pasión, pura lascivia; el amor, mundano y soslayable; el cristal se empaña. Crisis a cuatro colores, múltiples puntos de fuga, sentimientos simétricos y pixelados, lejos de la auténtica retórica de la imagen. Nos convertimos en un píxel. Un píxel gris, cúbico y andante, que deambula ausente por un mundo diáfano sin razón ni corazón. 

miércoles, 23 de junio de 2010

DXLVIII: Percepción del Iberá

El arpegio perfecto para remontar la cometa de la tierra. Horizonte a cuatro vientos, entre esteros pisa el hombre, tan parasitario y febril que puede quizás contaminar la bosta misma, con sus halos de mordacidad intolerable. Hombre es también aquel poblador de facón en la cintura, sólo sabe compartir hasta la energía que le falta, el mate que nunca tuvo. Fragmentos de la historieta de ser y pertenecer; de estar soñando o repensar sueños despiertos. Arpegios de Vedder acercan a la concepción de lo primogénito, del espíritu libre que sólo es esclavo de su propia ignorancia cultural, tan inmensamente libre fuera del mundo de los muertos que la metrópoli aglutina, entre tumbas de ochenta pisos y epitafios de licenciado. Respiro de golondrina, atravesando inerme la madeja de ensueños y reflejos que regalá el Iberá. Paz y perseverancia, subyaciendo el manto de la guerra territorial. ¿Por qué será constante la defensa de la belleza? ¿Por qué será que la bruja malvada de Disney, toma formas impensadas y quiere hurtar la manzana más preciada? Será quizás la envidia del pez gordo sin ingenio, que escatima en sentimientos y desborda vicio ineludible para su misma angurria de santificación. Vuela el chajá, vuela sobre un alambre ya caído por las fuerzas de la naturaleza; renace el yacaré del estero sublevado. Danza bello corcel, libre como el viento de correr hacia la eternidad.

jueves, 27 de mayo de 2010

DXXXVIII: Fascinación y falta de cautela

No sé enamorarme. No puedo cuidar los modos; afianzar la confianza y avanzar a paso lento -pero persistente-, en una relación. No creo en la cautela, los pasos pensados, el no asustar, ni en la estrategia. No creo siquiera en no poder cambiar de parecer. Una clase más se convierte en un mundo de chispas capaces de incendiar de una vez toda Amazonia. París, Buenos Aires, Londres, The Guardian, Perón, Holocausto, Schindler, vino, LSD, Bioy Casares, el inglés y el castellano, la utopía y el pragmatismo, un Siddartha y una Loba Esteparia; todo en una hora de mixed emotions, como dirían los Stones. Fascinado y, por tanto, falto de cautela.

miércoles, 19 de mayo de 2010

DXXXVI: Kataryes!

todo aprendizaje, puertas que se abren, que es lo que busco, ya que estoy apostando a la experiencia más que a la incorporación de repeticiones incoroporadas y repetidas por otros que las transmiten en forma de dogmas bajo el subterfugio de instituciones educativas otorgadoras de títulos de caballero y señorita para buscar trabajo en la panadería del abuelo.

copy & paste
auténtico

lunes, 17 de mayo de 2010

DXXXV: Caprichos

Caprichos de querer, de saber y de creer. Caprichos que se ahogan en la copa rota del amanecer. Trastabillo y sigo jugando al equilibrista en el cordón; all in, todo o nada. Mi equilibrio es la oscilación incesante entre los extremos. Balance del lance y la precaución. De jugármela toda, ponerme la camiseta y sentir la carne al rojo vivo; o, por el contrario, de esconder la cabeza, silenciar todo sentir y jugar a las apariencias. No existen intermedios entre el ser y el parecer. Intento, trato que existan, porque sé que no es más que un instante de la vasta existencia. Y sé que reflejado el espejo del tiempo, podría verlo tan ínfimo y ridículo que no merece la pena la preocupación. Caprichos de un ser medio inerte, medio pasional, que camina entre las sombras y se tropieza encandilado por la luz del alba. Soy caprichoso, banqueselá!

jueves, 13 de mayo de 2010

DXXXIII: Gula y antojos

Amoríos que se enredan entre las sábanas. Cuerpos deglutiéndose sin misericordia, abandonándose mutuamente, regalándose. Iris penetrante, dedos como garras rasguñando la carne ante un telón sangriento de ferviente pasión. Hambre voraz, antojo de vos. Amoríos entre sábanas, encuentros imperceptiblemente urdidos con el desencuentro de la constancia. Los ojos que hoy ven el mismo horizonte con distinta perspectiva. La boina del Ché junto al agua de Andalgalá. La reivindicación de los pueblos originarios y los Esteros del Iberá. Todo o nada. Espíritu mutante, tomando formas por instantes y fundiéndose una vez más con la masa, jugando el juego la alquimia y las apariencias. Hoy quedate así, vení, jugá. Comé con gula insaciable, sentime. Seamos el festín de la última medianoche. El cáliz, el cuerpo y la esencia.

miércoles, 12 de mayo de 2010

DXXXII: Peregrino de libertad

Caminando el país uno se encuentra soñando despierto. La polvareda que levanta una F100 roja y cobarde, el acordeón desafinado de un chamamé perfecto en pleno Yaguareté Corá, o el frío incesante de una carpa erigida y constituída por puras proezas. Las palabras saben hacer de catástrofe natural si se lo proponen, haciendo temblar el país de tus inciertas y vanas certezas. La charla con Majo, clave. El mensaje masivo ha muerto. La guerra de guerrillas, armada o no, actúa con conocimiento de campo. El trabajo de Emilio, el compromiso de todos. La magia de conocer y poder. Y saber. Y saber que podés hacer. Y en la otra cara, el Sur y sus mecedoras. Su abrazo al gris anciano que habita en mí y tanto lo difruta. La soledad jubilatoria del exilio. Siento aún al Norte que queda por vivir, lo siento profundo en el pecho, más que una estúpida remera del Ché. Siento al Norte en la quietud. Todo el fulgor en ataraxia indescribible del no-momento que erige cada momento. Situaciones ciertas y descriptivas, sentimientos profundos e inenarrables. Activista eterno de mi Norte. Guerrillero del amor. Peregrino de libertad.

lunes, 3 de mayo de 2010

DXXVII: ¿Cómo estás?

¿Cómo estás? Juro estrujándome el corazón con el puño derecho, que cada vez que te veo, no lo pregunto como prolongación del saludo inicial; realmente quiero saber cómo estás. Tengo muchas ganas de saber qué se esconde tras el persistente e infranqueable telón. De saber por qué sos tan distinta y tan igual a mi. Por qué tengo que ser yo quien se aventure al buceo hacia tu Atlantis; por qué no querés alcanzarme un mapa.

¿Cómo estás? Me lo pregunto cada vez que te miro a los ojos y te hablo de cualquier tontera, cualquier banalidad. Cada vez que juego con tus dedos o acaricio tu pierna con la yema de mis dedos, como queriendo que nuestros poros se fusionen un instante y poder ser parte de tu piel para entenderte, para sentirte. Esos ojos cuentan infinitas historias más que las estrofas de las palabras ausentes. Cuentan las que valen. Las que quiero sentir y compartir. Nos contamos muchísimo más de lo que nos decimos. Quiero que vengas y me descubras. Quiero ir y descubrirte. Pero antes, quiero saber cómo estás.

sábado, 1 de mayo de 2010

DXXV: ¿Qué me pasa?

Me pasa que no entiendo, que disfruto, que no pienso. 
Me pasa que siento y me emociono, y me enamoro.
Me pasa que me pasa tanto, que me desbordo.
Me pasa que el pasado me abraza muy seguido,
que no hay flores en su tumba, que le canto a Calamaro. 
Me pasa la vida, cada tanto, por al lado o por adentro.
Me pasa mucho si yo dejo que me pase y no me paso.
Me pasa que me paso algunas veces, y no siento.
Me pasa que en esos momentos, no dejo de pensar, y meto la pata.
Que no sé si todo lo que pasa, me pasa o simplemente, pasa.
Me pasan las historias de un presente que pasa y sigue vivo.
Me pasa el amor y la aventura. Me pasa, a veces, que me pesa.
Que me pesa el culo del hastío, que me aburro con franqueza.
Me pasa que me canso y bordeo a los extremos.
Me pasa que tatúo el equilibrio y me cuesta vivirlo.
Me pasa esto, aquello y todas ellas.
Me pasa querer vivir todo junto, y con la pasión que cada una merece.
Me pasan ustedes, me pasa la vida, me paso yo mismo.
A veces por el corazón, a veces inadvertido.

martes, 13 de abril de 2010

DIX: Ridin' on the rain...


Amo mi bicicleta. Odio que se me haya pegado el "amo" como calificativo para ciertas cosas que simplemente me gustan -me lo sacaré con el tiempo-, pero a la bici, al menos hoy, la amo con el alma. Más pero casi como a la lluvia que lava de todo, a la mugre que me quedó pegada en la remera y a Planxty con sus irish folk sounds. Hoy viajé. No estuve acá ni allá. En otro lado. Saqué prejuicios, expectativas, pensamientos y simplemente pedaleé bajo la lluvia. Se me venía ella a la cabeza, y me encanta que se me venga, porque no entiendo. No sé por qué se me viene, ni por qué me encanta cuando está y cuando no. Por que quiero que esté y que pedalee conmigo. Una vez me preguntó destino y no supe contestarle. Hoy no podría y mañana seguramente tampoco. Sólo sé que quiero que pedaleemos un rato. Bajo la lluvia es mejor, no hay como esos besos cansados bajo el cielo gris y los baches que nadie arregla como chiste maligno de la desgracia ajena. Estoy  sucio, pero lavado. Estoy que siento y que quiero. Estoy sintiendo ese twinkle para seguir alumbrándome cuando me pregunte a dónde ir. Estoy empezando andar bajo la lluvia...

sábado, 10 de abril de 2010

DIV: Errare humanum est.

A veces el mundo se hace diáfano, aclara el cristal empañado en una infinita tertulia de polvo y estrellas. La vacuidad como emblema, y la razón perdida como implicancia. Pasiones al extremo, pero con paso asustado. Ni el disfrute pleno. Semana de búsqueda, de avistamiento de nuevos horizontes, bien alejados de mi tierra firme que tanto parece estar tragándome. Me aferraré a la muerte sólo si es el mejor pasaje, encenderé la mecha del día en el andar de nuestros pasos, nuestros errores. Nada completa. Nada que tomar, nada que fumar, nada que coger. Nada que decir. Nada. Corren tiempos de telón. Que cierre la función definitiva, o que inicie una nueva algarabía. Errare humanum est. Todos metimos la pata en el tarro de mierda cientos de veces. En el nuestro, en el de nuestros valores. Y es horrible. Casi tanto como la incapacidad de sentir otra vez. ¿Qué opacó mi sensor pasional? Mami, te amo. 

jueves, 8 de abril de 2010

DII: Hablemos de amistad


Un amigo está ahí. Un amigo está. Otro amigo, ahí. Terminología abstracta, lejana y difusa como el polvillo de la grava recorrida que le llueve al cielo. Un amigo está ahí, y yo no supe sentirlo. Charlie no supo sentir ni decir papá, así que no me preocupo. Pero al final, el papá está. Y el amigo está. Ahí o acá, pero que lindo es que esté. Los tiempos y respetos, la empatía de vibrar en la misma frecuencia, en syncro, a un tempo congruente y consistente, aunque tan cambiante que no haya melodía capaz de soportarlo. Amistades de botellas vacías y vasos medio llenos. De atardeceres y amaneceres, y de noches acompañándose en la ruta. Fieles. Un amigo está ahí, otro acá, y uno desconocido hace dedo buscando tránsito más que destino:

-¿A dónde vas?.
-A la tierra inalcanzable, pero voy y voy con vos.
-¿A cumplir tus sueños?
-A soñar mis sueños.
-¿Para descansar de la rutina?
-Para soñar mis sueños.
-¿Y nada más? ¿Y de pensás vivir?
-Con qué -dijo, enfatizando el con-, querrás preguntar en todo caso... Y respondete fácil mirándote al espejo.
-Pero de un amigo no se vive.
-Ni tampoco del dinero, ni la materialidad.
-No, pero al menos tenés la libertad de hacer cosas; viajar, comer afuera, ir al cine...
-Tenés la responsabilidad -lo interrumpe-, de su cuidado, su administración, y de convertirte en el esclavo de tus posesiones.
-Y sin nada no tenés la libertad de tener todo lo que te dije antes.
-Tener, tener, tener... No se trata de tener, se trata de sentir. Y de estar. Y al fin y al cabo, mi amigo, acá estamos.
-Puede ser, qué se yo -dijo, dubitativo. Yo tomo la 3 acá hasta Paysandú, ¿querés seguir?
-Me bajo acá, me gusta el mar y el horizonte. La Interbalnearia es mi lugar inalcanzable. El tránsito es mi tránsito, y las aguas son mis aguas. Esas posesiones que no se tienen, que son. ¿Querés acompañarme?
-¿Y, pero sabés qué pasa?
-No se contesta una pregunta con otra pregunta, ¿querés venir?
-Si.
-Y vamos.
-¿A dónde?
-A la tierra inalcanzable, pero vamos. Y vamos juntos.

Y se fueron juntos, ni tan inmiscuidos en su propio vacío personal, ni tan atados a sus franqueables verdades. Juntos y agradecidos por haber encontrado alguien tan par y a la vez tan dispar, para compartir un rato junto al océano azul. Un amigo está ahí, otro acá, y aquel quién sabe.