Mostrando entradas con la etiqueta hogar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hogar. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de julio de 2009

CCXCII: Añoranza patria

Me siento exiliado en las tierras del cemento vil. Buscando la embajada del Nunca Jamás, patria en la que las revoluciones estallan en cada garito y los dulces amores se degustan junto al elíxir de la medianoche. El contorno preciso de una luna ausente es mágico reflejo tras las olas de la costa, mientras los satélites dibujan ángeles en lo profundo del cielo azul. Mi añorada nación, aquella donde la alquimia actúa sobre los poemas de amor, convirtiéndolos en manifiestos ideales de valores reivindicados. Aquella patria donde la voluntad trasciende al tiempo, donde las formas son amorfas y los sentimientos, puros. Donde la gente cae rendida ante tus ojos firmes, tus labios tibios. Suspiros que hacen bandera, efímeras eternidades. Casa. Quiero volver a casa.

sábado, 11 de julio de 2009

CCLXXVIII: Patch, sweet home.

All of life is a coming home. Salesmen, secretaries, coal miners, beekeepers, sword swallowers, all of us. All the restless hearts of the world, all trying to find a way home. It's hard to describe what I felt like then. Picture yourself walking for days in the driving snow; you don't even know you're walking in circles. The heaviness of your legs in the drifts, your shouts disappearing into the wind. How small you can feel, and how far away home can be.

Home. The dictionary defines it as both a place of origin and a goal or destination. And the storm? The storm was all in my mind. Or as the poet Dante put it: "In the middle of the journey of my life, I found myself in a dark wood, for I had lost the right path." Eventually I would find the right path, but in the most unlikely place.

-------------------------------------------------

Todo en la vida es una vuelta al hogar. Para vendedores, secretarios, mineros, apicultores, tragasables, para todos. Todas las almas intranquilas del mundo buscan volver al hogar. Es difícil explicar cómo me sentía. Imagínense que llevan días caminando bajo una tormenta de nieve, sin saber que van caminando en círculos. La pesadumbre de las piernas bajo la nevada, los gritos ahogándose en el viento. Imagínense qué insignificantes pueden sentirse, qué lejos puede estar el hogar.

Hogar. El diccionario lo define ambiguamente como lugar de origen y como meta, destino. ¿Y la tormenta? La tormenta rugió siempre en mi mente. O como dijo el poeta Dante: "En el medio de la vida me hallé en una selva oscura. Había equivocado la ruta". Eventualmente volvería a encontrar el camino correcto, y en el lugar más inverosímil.

martes, 7 de abril de 2009

CCXXXI: Hogar, dulce hogar

Soy una especie nómade e inconformista que no sabe nada de líneas de llegada. Siempre en la huída, con la vida pisándome los talones; al parecer, inmerso en obsoletos pero profundos rocanroles sin destino. Cerca del umbral, no suelo reconocerme en casa. Aquí o allá, escapando o estancado en un mismo sitio, no araño siquiera ese lugar soñado. Aunque a veces, sólo a veces, me siento en camino. Incluso, algunas tantas, me veo protegido por muros herméticos, junto a la cálida lumbre que le hace la guerra al más gélido invierno exterior. Bajo un sentido abrazo femenino, que me cuida y me observa con la mirada de un hada madrina, de una doncella de ensueño. Y repentinamente, miro alrededor y el hogar se desvanece. Del fuego que ardió, sólo vestigios en la ceniza anaranjada. De los muros protectores, una celda eterna de desolación. Del amor que viví, un recuerdo constante, comprado en promoción junto a la pasión de la noche. No repitan errores. Recuerden siempre leer la letra chica.

jueves, 26 de febrero de 2009

CXCVII

¿Nunca soñaste la emancipación de las ventanas? ¿Nunca esa libertad de poder mirar al horizonte como a un hermano siamés que nos acompaña toda la vida -todas las vidas- en posición horizontal, juntos desde la cama y en la simpleza de un desayuno matero, destechado y compartido? Las espigas bailando con ritmo de viento de amanecer, fulgiendo áureas por la pura inocencia de un sol naciente. La mirada ahogada en la profundidad de tus ojos es el embarque a una luna de miel infinita por los caminos de nuestras almas. Y el resquemor de los capítulos pasados, son arrancados en esta reformulación literaria y constitutuiva que nos converge. "Nos los representantes del pueblo del Amor Puro..." nos concebimos en la inmensidad de un hogar sin muros; nos reificamos en la nada absoluta que nos regala este todo alado. Sin ladrillos porque repelemos toda simbología del claustro gris; sin miedo, porque es el cáncer homicida de la voluntad fiel y presente. Un hogar sin dirección postal, sin timbres ni puertas de entrada. Un hogar que te invito a visitar cada vez que no te resguardes en frágiles verdades de porcelana; uno al que estás invitado siempre que vueles alto, como gaviota de cien vidas. Un hogar que vivenciarás, cuando trasciendas el tiempo, las formas y el espacio.