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jueves, 18 de julio de 2013

Abejas

Einstein dijo, alguna vez:

—Si las abejas desaparecieran, ¿cuántos años de vida le quedarían a la tierra? ¿Cuatro, cinco? Sin abejas no hay polinización, y sin polinización no hay plantas, ni animales, ni gente.

Lo dijo en rueda de amigos.

Los amigos se rieron.

Él no.

Y ahora resulta que en el mundo hay cada vez menos abejas.

Y hoy, Día de la Tierra, vale la pena advertir que eso no ocurre por voluntad divina ni maldición diabólica, sino por el asesinato de los montes nativos y la proliferación de los bosques industriales; por los cultivos de exportación, que prohíben la diversidad de la flora; por los venenos que matan las plagas y de paso matan la vida natural; por los fertilizantes químicos, que fertilizan el dinero y esterilizan el suelo, y por las radiaciones de algunas máquinas que la publicidad impone a la sociedad de consumo.

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De "Los hijos de los días", Siglo XXI, Buenos Aires, 2012. * Eduardo Galeano


lunes, 7 de mayo de 2012

Mar de fueguitos



Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. 

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. 


-El mundo es eso - reveló. Un montón de gente, un mar de fueguitos. 


Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende. 


Eduardo Galeano
El libro de los abrazos

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El texto es de Galeano, pero su facilitadora fue mi amiga V. Le agradezco el recuerdo, la atención y la empatía. 

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Feliz Primavera, Latinoamérica



Qué raro es estar tan lejos de casa, tanto que leo festejos y saludos de primavera cuando me está llegando el otoño. Dan ganas de estar tirado en Parque Thays como aquella vez en la que Callejeros volvió a tocar y mi radio estaba conectada con el Chateau Carreras para oír esas primeras últimas palabras: ese que la chupen los caretas. Pero emocionándome también con un Rocanroles sin Destino que fue perfecto para la más vívida remembranza.

Ahora en el ombligo del mundo escucho Calle 13 sin parar, siento la sangre latina corriéndome por las venas abiertas, cuando el saqueo, el extractivismo y el corazón más amado y amable se amalgaman en una extensión magnífica de múltiples climas y culturas.

Latinoamérica unida es un sueño pergeñado en el corazón de los líderes que supieron ver hace siglos la potencia que subyace la Cordillera y la Amazonía, los ríos y los páramos, metiéndose inquisidora en las angostas calles de las favelas brasileras y los barrios marginales de Puerto Rico; explotando como puntal en la sonrisa de cada cubano, haciéndose canción en las letras de Discépolo y gritándole al mundo que acá estamos.

Feliz primavera le deseo en mi 21S patas para arriba, a la tierra que amo y que añoro. Que florezca la América que soñó San Martín, Bolívar y el Ché. Que renazca la América originaria.

Feliz otoño para mí, cuando las hojas se vuelan y todo se hace más frío lejos de casa.



"Si fuéramos capaces de unirnos, qué hermoso y cercano sería el futuro"
Ché

viernes, 29 de abril de 2011

DCXI | Galeano con los Qom

Eduardo Galeano se acercó al acampe Qom para manifestar su apoyo al corte y la huelga de hambre que realizan miembros de la Comunidad. Pero no sólo se solidarizó con la lucha de los Pueblos Originarios e hizo referencia a los conocimientos ancestrales como solución a los males del hombre moderno, sino que también, en el minuto 2:15 del video, sentenció: "La defensa del agua, la defensa de los bosques, la defensa de la tierra, es también nuestra defensa".



La escisión histórica que existe entre cultura y naturaleza es, para mí, uno de los grandes errores (horrores) estructurales de las sociedades modernas. Como indica Galeano, Europa nos dictó sentencia dolosa como seres bárbaros, salvajes, incultos y con vicios de animalidad. Casi como un Pecado Capital, los dioses nos miran de reojo y nos ponen frente al rostro un espejo deformado que nos hace sentir la anomalía de cualquier instinto, de cualquier intento de preservación natural que exhibamos en el plano social.

Será así que, al erigir imperios de civilidad emancipadora de los crueles males del mundo, crecemos en falsas sonrisas, buenos modales y reclamos moderados -siempre pidiendo permiso a aquel contra quien reclamásemos, no vaya a ser cosa de que cambiemos algo realmente- mientras los titiriteros del mercado mundial, de la compraventa de muertos y presidentes, del trueque del hambre por la energía y de la vida por el oro, siguen moviendo los hilos a su antojo, muy lejos de nuestra absoluta falta de raciocinio, típica del salvajismo prehistórico del que somos prueba y evidencia.

jueves, 18 de noviembre de 2010

DLXXXVI: El derecho de soñar

"La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse bien pegaditas, espalda contra espalda. En Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria. La Iglesia también dictará un décimo mandamiento que se le había olvidado al Señor: amarás a la Naturaleza de la que formas parte. Todos los penitentes serán celebrantes, y no habrá noche que no sea vivida como si fuera la última, ni día que no sea vivido como si fuera el primero."

Eduardo Galeano

miércoles, 21 de enero de 2009

CLXI

"Se sucedieron victorias y derrotas; por fin, traicionado y capturado por uno de sus jefes, Túpac Amaru fue entregado, cargado de cadenas, a los realistas. En su calabozo entró el visitador Areche para exigirle, a cambio de promesas, los nombres de los cómplices de la rebelión. Túpac Amaru le contestó con desprecio: Aquí no hay más cómplices que tú y yo; tú por opresor, y yo por libertador, merecemos la muerte."

Las venas abiertas de América Latina
Eduardo Galeano