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sábado, 24 de abril de 2010

DXIX:Dilema Shakespeariano

No soy lo que querés que sea.
No soy tampoco eso que yo quiero ser.
No soy siquiera mis decepciones.
No soy un muerto en vida, ni un vivo en estado vegetativo.
No soy tus sueños ni tus pesadillas.
No soy el eco que retumba en la montaña.
No soy ya, la manta que te envuelve y te cubre del frío.
No soy el frío que te amenaza, ni el fuego que te abraza.
No soy el desconsuelo ni tu locura.
No soy los extremos de tu vida.
No soy el equilibrio.
No soy tu amigo, ni tu hijo, ni tu hermano.
No soy de nadie.
No soy mío.
No soy nada.
Soy. O no soy.
Esa es la cuestión.

lunes, 12 de abril de 2010

DVII: Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj.

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Julio Cortázar
Historias de Cronopios y de Famas

lunes, 29 de marzo de 2010

CDXCVIII: La bombachita desteñida

¿Qué importa poner a girar una bombachita blanca junto a una campera roja? El rosa te queda bárbaro. Si, pero te gusta el blanco, ya sé... ¿Y? ¿Cuál es la tragedia desprendida de esa bombacha desteñida? Ni si se te rompe el boxer, en el tambor lavarropas en mal estado. ¿Es para tanto? Bueno, que el boxer esté rosa si es un problema, ahora sí que hablamos en serio eh, pero se rompa o se destiña; honestamente, ¿a quién le importa? O peor aún, ¿por qué debería de importar? No, no, no -bien a lo Mirtha Legrand-, preocupate si el boxer o la bombachita se desintegra, y quedás condenado por el resto de tu vida a dudar si lo metiste en el lavarropas o no, cargando con el peso de su ausencia para siempre.

jueves, 4 de febrero de 2010

CDLVIII: Los Vagabundos del Dharma



"Y me prometí que iniciaría una nueva vida.
Vagabundearé con una mochila,
seguiré el camino puro."
Jack Kerouac

Los Vagabundos del Dharma es la biblia metafísica de los hippies. Es el punto de partida de una nueva forma de vivir, más cercana a la naturaleza, que concibe la vida como un viaje impredecible que enajena la cómoda seguridad burguesa que tan pocas respuestas otorgaba a los jóvenes de la patria del consumo. Kerouac y sus amigos son pre hippies, son quienes produjeron el renacimiento de San Francisco. En este libro se lee como vivían los beatnicks, entre fiestas interminables en las que hacían lecturas de poesía, improvisadas como el jazz, en las que se embriagaban con vino y algo de marihuana, y se desnudaban para bailar en rondas alrededor de fogatas. Pero no todo era fiesta, los pre hippies eran más arriesgados que los hippies. Kerouac, como un monje errante del extremo oriente, casi un mendigo, busca la vida como si fuese un puente, sin construir una casa sobre ella.

Mucho antes que los Beatles visitaran al Maharishi, mucho antes que Osho visitara California, Kerouac, impulsado por su amigo Gary Snyder, descubre el budismo y los pasos que da ascendiendo una montaña son constantes metáforas hacia el encuentro del Dharma, la rueda de la verdad budista que todo hombre puede hacer consciente. Era un camino espiritual desconocido en Occidente, una puerta que abrió a un conocimiento que hoy vemos mercantilizado en los gimnasios de Yoga y las visitas del Dalai Lama. Kerouac profetiza una revolución de las mochilas, miles y hasta millones de jóvenes con mochilas y subiendo a las montañas a rezar, todos ellos lunáticos zen que andan escribiendo poemas que surgen de sus cabezas sin motivo y siendo amables y realizando actos extraños que proporcionan visiones de libertad eterna a todo el mundo y a todas las criaturas vivas.

Esta nueva forma de vida exigía una nueva forma de escribir, más espontánea, sin caer en juegos intelectuales. Kerouac escribió este libro en 1958, en apenas once días.

"Vagabundos del Dharma negándose a seguir la demanda general de la producción de que consuman y, por tanto, de que trabajes para tener el privilegio de consumir toda esa mierda que en realidad no necesitan y que siempre termina en el cubo de la basura una semana después."

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Texto original, acá.
Chispa: Sole, gracias!

jueves, 5 de noviembre de 2009

CCCLXVIII: Mercado de Pulgas

El mercado de pulgas siempre es el lugar preciso. Allí podemos comprar todo, desde lo inherente a nuestra pulsión de subsistencia hasta la idiotez más plena que jamás hubieramos pensado poseer, pero compramos. Compramos y no sabemos donde guardar. Podemos comprar regalos de cumpleaños, presentes de aniversario o el amor de una desconocida que crucemos al salir nuevamente a la calle. Podemos comprar auriculares, caras de muerto y trabajos duraderos. Podemos ser los líderes de la escena musical, donde abundan los managers pero el rock escasea. Llevamos vasos que más que vasos son futuros brindis de las revoluciones que quedan por estallar. Canciones que iluminen nuestros días, besos que eternicen la autenticidad del sentimiento compartido. Compramos muebles para decorar el living de nuestros sueños y cortinas antónimas para ahuyentar la penumbra. En el mercado de pulgas somos los perros infectados que se llevan todo y no tienen nada. Nada más que a sí mismos.

sábado, 25 de abril de 2009

CCXLIII: Hurtos 10 - Francisco "Paco" Urondo

No alcanza
vivir con precisión,
sabiendo lo que calma o arruina: la
complacencia, el sol
nuestro de cada día aliviándonos.

No alcanza
vivir con precisión; habrá
menos peligros
por ese lado, pero el calor
no llegará al fuego, necesariamente.

Nada sabrás
que yo no sepa,
nada verás
que ya no vieras.

No durarás: sólo
memoria; ausente.

Iré detrás
de tu recuerdo
cuando se aleje.

No volverás, no
encontrarás
todo el recurso del olvido.

Tener o No


Cuando arda el amor,
no estaré a tu lado,
estaré lejos.

Será por cobardía,
por no sufrir,
por no reconocer que no supe
cambiar todo esto.

Arderá el amor,
arderá su memoria
hasta que todo sea como lo soñamos
como en realidad pudo haber sido.

Pero ya estaré lejos.
Será tarde para lamentos
y nadie podrá todavía asombrarse
de lo que tiene.

Antes que nada, antes
de sospechar,
vivamos esto, que más no sea, y que
por ahí es demasiado.

Vivir, sin
que nadie admita; abrir el fuego
hasta que el amor, rezongando, arda
como si entrara en el porvenir.


Dame la Mano

viernes, 17 de abril de 2009

CCXXXVII: El espíritu de Diógenes

Tengo tantas historias de amor con los caninos habitantes de este planeta y tan pocas con sus mujeres, que siento me marcan así un camino. Al pasado o al futuro, pero al fin, camino. Vivir como ellos, ser el Diógenes del S.XXI, despreciado por tantos, con envidias subyacentes e insoslayables, ¡pero no fueran a saberse nunca! ¿Cómo envidiar a quien nada tiene? ¿Qué ansiar de quien sólo tomó prestado un cuerpo humano para enseñarnos a no poseer? Quizá esa vida instintiva y animal sea un acercamiento al Dios que tantos compran en estatuillas. Y quizá la razón sirva sólo para resquebrajar las empresas ideológicas de sus guardianes más fervientes. Tendiendo puentes, permitiéndoles el paso a este lado, donde las hortensias visten de novias y son venerados los muertos.

viernes, 26 de diciembre de 2008

CXXXIV

"Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes..."
Isaac Newton.

No sabés lo que me cuesta no poner a todos mis soldados a trabajar en la construcción de un fuerte, que se levante certeramente alrededor tuyo. Y así cuidarte, protegerte, tenerte siempre conmigo. Lo único que me detiene es mirarte y escucharte. Saber que por quererte, no hay nada tan hermoso como dejar volar lo más mágico de tu ser. Igual, no pierdo la fe de que el par no se transforme nunca en claustro, ni de que haya caminos compartidos para dos almas libres, con objetos similares. Sólo sé (en realidad, sólo lo siento, lo que lo hace más válido) que mientras sepamos escucharnos, dejaremos de lado el vicio de construir muros, para disfrutarnos en un puente inmaculado, que anhela eternidad...

sábado, 20 de diciembre de 2008

CXXV

Mirando hacia atrás llego a la única conclusión de que nunca tuve "amores que matan", ya que todos murieron. Quizás alguno simplemente mutó de forma, pero la distancia se empeñó en erosionarlo al punto tal de condenar al olvido al sentimiento más puro. Es un vicio común a muchos, eso de andar deambulando por amores trabajados o repentinos, buscados o encontrados, aprendiendo de cada una de las frustraciones que el desamor nos regale. Y digo desamor porque cuando se ama en realidad, no se des-ama. Creo que es el único sentimiento tan eterno y tan mágico, que ante la posibilidad de no poder realmente encontrarlo en nuestras vidas, terminamos tergiversándolo y llamando amor a cualquier indicio de apego físico o espiritual con alguna persona. Sea como sea, los tiempos cambian y tal vez me hagan abandonar la racha. O quizás, siga aprendiendo de cada link sentimental que me toque en suerte. En mala suerte.

lunes, 1 de diciembre de 2008

CIX

"Diógenes cada vez que pasaba por el mercado se reía, porque decía que le causaba mucha gracia y a la vez le hacía muy feliz, ver cuantas cosas había en el mercado que él no necesitaba. Es decir, que rico no es el que más tiene sino el que menos necesita. Es decir, mano ocupada, mano perdida. Es decir, el conquistador por cuidar su conquista se transforma en esclavo de lo que conquistó."
Facundo Cabral

sábado, 4 de octubre de 2008

LIII

Dijo Leo, un compañero de trabajo, que eso que me perseguía por doquier no era meo de elefante, sino una leve lluvia ácida, y creo que tenía razón. Pensé estar más jodido que plomero del Titanic (gracias Alberto), pero como de costumbre, estaba equivocado. Es el Yin y el Yan. Que me quedo solo, que entrego en blanco, que no puedo caminar, que no puedo sentarme, que pierdo la billetera, que el DVD no prende... Muchos problemas para una vida tan sencilla. ¿No me estaré buscando algunos con ciertas posesiones extras a las justas y necesarias? Al menos, más allá de seguir cada vez más solo, un alma de esas que uno imagina inexistentes en la Argentina, me llamó con la intención de devolverme la billetera. Gracias a las tarjetas con mis datos, gracias a Greenpeace. Esa hermosa ONG que me atrapa, cautivante, y tal vez entre eso y otras cosas, haya restado tiempo y ganas para estudiar y terminar así, entregando un parcial en blanco. Pero es también la misma ONG que me paga el sueldo para comprar ese DVD que hoy se rebeló y no prendió. La misma que me hace sentir menos solo incluso en la soledad. Una forma de vida. Todo es parte de lo mismo. Todo es parte de la nada. El ave es nada, porque es todo. El pez es todo, porque nada. Muchas gracias por todo. De nada.

La sonrisa es la mejor medicina.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

XXXVI

Que duro es cuando la naturaleza nos resfriega en la cara, lo hermoso de su vastedad, lo inconmensurable de su belleza. Sin detenernos, podemos mirar al cielo yendo a buscar una botella de agua a la heladera, y cruzarnos con una luna cautivante, despojada de nubes y ceñida a ese cielo perseverante y compañero, que sabe nunca dejarnos solos. El dulce confort y paradójica calidez del frío exterior resulta, por lejos, más complaciente que el calor mecánico de la estufa de la habitación. Será que estamos tan acostumbrados a la comodidad, que no nos arriesgamos a dejarla atrás para probar la novedad. Sin embargo, ellá está ahí fuera, esperando paciente a que decidamos visitarla de vez en cuando, por más oportunista u obsecuente que resulte nuestra parada, para darnos un instante de alegría. 

jueves, 11 de septiembre de 2008

XXVII

Morir en vida, no es tan absurdo, viejo. Ni es alterar lo natural. A fin de cuentas es una recreación del fin ulterior de nuestro destino. Pero es hermoso, poder renacer de las cenizas, como un Ave Fénix, derrotado, pero aún con fuerzas. Sentirse totalmente vacío, puede ser la sensación más insulza, pero antagónicamente hace no tener nada que perder. Si vivir sólo cuesta vida, no se por qué sufrir el desgarro de las posesiones. Y por posesiones hablo de casas, autos, ropa, amores, formas de ser, entre tantas otras cosas. No estoy siendo para nada práctico al escribir, no estoy corrigiéndome, no estoy releyéndome. Definitivamente, quiero hacer catarsis o decir lo que creo, sin preocuparme, esta vez tanto, por la estética linguística. Así y todo, no quiero ser irrespetuoso y faltar en el honor a las palabras, diciendo insensateces. Por las dudas de que ya sea tarde, me voy y vuelvo en un rato. Y si tengo suerte, vuelvo también en un rato (o en cualquier momento), a la vida.

Como mirar hacia la pared, e imaginar su mirada...