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miércoles, 2 de junio de 2010

DXLI: Ni la más puta idea.

No sé si escribirlo o quedármelo para mi. No sé si contar todo o reservarlo, si ser o parecer. No se si exponer errores y defectos, o vanagloriarme en el remanso de limitadas y efímeras virtudes que pueden hacerme un gran hombre para la pedorreada endeble de la opinión pública. Prefiero hablar y equivocarme, como de costumbre, pero no sé. Honestamente, no sé si hago lo correcto o me equivoco. Si digo verdades o mentiras. Si me soy fiel dentro de mi crecimiento y sus consecuentes contradicciones, o si soy un aguaviva flotante sin raíz. No sé reír como Dios manda, no sé si creo en Dios o en algo más. No sé si soy religioso o un fundamentalista del relativismo. No sé creer al 100%, ni desconfiar de lo evidente. No sé amar, no sé odiar. No sé cómo se siente la resignación, no sé si soy valiente o un cobarde persistente. No sé coger, no sé si necesito amar o si tengo que ir al sexólogo. No sé creérmela, ni sé quedarme callado. No sé si parezco más de lo que soy o soy más de lo que parezco. No sé si vendo humo. No sé si la fogata es demasiado intensa. No sé. No tengo la más puta idea si pertenezco a la popular de Racing o si debo ser leal a los colores de mi padre. No sé de fútbol, no sé si me importa, no sé si sé algo o voy a vivir preguntándome si sé cosas. No sé siquiera si me interesa saber o si me creo más por sentirme tan relativista. No sé siquiera si siento, ahora que lo pienso... No sé una puta mierda... Sólo sé que no sé. Pero me encanta, y lo odio cada tanto. Sólo sé que lo odio, y me encanta cada tanto.

lunes, 30 de noviembre de 2009

CD: Prefacio de un final esperado

Mientras aprendía estructuras de números romanos, rezaba que se tiña de sal mi diciembre de Uruguay. Que el charco quede corto y Colonia sea cápsula perfecta para un viaje al futuro. Siempre me cuestan las lucecitas de navidad, esas que desde su pequeñez anuncian la llegada de unas fiestas manchadas de ollín y fuego. Pero este año que termina es un placer, le estrecho la mano y lo invito al olvido. Gracias doy, más no al corriente, sino al tesón inquebrantable de las ecuaciones no resueltas. Esas que en el correr de los días encontraron, taciturnas, una leve brisa para respirar. 2010, bienvenida de gitanas y adivinas, de las cartas sobre la mesa, de la ausencia de certezas.

jueves, 3 de septiembre de 2009

CCCXVIII: Artes de seducción

Cuando es la vida misma el elíxir que seduce tus sentidos, la excitación que agita tu respiración, el deleite que da vuelta tus ojos; sólo entonces, podés sentirte vivo. Cuando todo es vacuo, ves el océano profundo que se esconde tras el iris de la divinidad. La magia. El encanto, -¡enchanté!- de verte elevado; inerme e infinito. Volando como ese niño que tocó el cielo al decir mamá. La palabra primera y el suspiro que antecede al punto final de los finales. Ahí, en esa nada, en ese universo, te ves flotando... Dejate llevar, que la vida succione tu sangre y te haga suya. Entregate a la prestidigitación vivencial de lo incierto.

martes, 7 de julio de 2009

CCLXX: La herencia perdida

La lengua se adapta a la fuerza. El habla portuaria la arrincona contra la pared y la obliga a enunciar superfluos “vos”, sobre la magia azul y desgarrada de un tuteo abandonado. A veces quisiera simplemente tutearte. Las estrellas mueven los hilos de nuestros días, en la interpretación más bella de los principios constantes, de los finales eternos. Sobre vuestros párpados cansados, suele sosegar su alma el ángel de la incertidumbre, deslizando en su sueño el bautismo infinito de sus penas inmaculadas. Anímate a susurrar a su oído la estrofa ausente de la despedida, la alquimia de los cuerpos y el capítulo último de una biografía temprana.