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viernes, 3 de febrero de 2012
¿Dónde están los superhéroes?
Catárquico lo que viene. Breve pero catárquico. Se halla acá por la necesidad de más de 140 caracteres, aunque tampoco tantos. Al mundo le hacen falta más superhéroes. Héroes de esos que en realidad no existen, de esos que son símbolos y por simbólicos, ideales e imperecederos. Los villanos siempre estuvieron unificados, siempre hubo Liga de las Sombras, siempre partidas de póker entre el Joker y la mujer gato. Vivimos tiempos de resistencias nacientes del poder colectivo; desarticuladas, pero efervescentes y corajudas. Sin embargo, siento la necesidad de un superhéroe menos humano -aunque humano- que inspire desde lo etéreo las acciones concretas de los hombres como nosotros. Construyamos un símbolo, de eso se trata la historia. Un símbolo que encarne en su máscara el ideal de todo un pueblo o una generación. Un símbolo que sea fácilmente identificable, memorable y, al mismo tiempo, temible. Uno que cuando parezca que roza lo ridículo, da su golpe de gracia y se retire nuevamente hacia las sombras. Un superhéroe de la Justicia y la Verdad. Uno nacido del Amor y no de la Venganza. El enmascarado que llegue por fin a plantar los cimientos del ideal bastardeado de "Salvar al Planeta".
Publicado por
Mauro Fernández
a las
14:02
sábado, 8 de octubre de 2011
Los Arrepentidos
Son represores,
monopólicos jerarcas, liberales empedernidos, trabas en el camino hacia la
libertad. Son la voz que defiende la voz, la mano que calla las voces. Son la
escuela que educa a los pocos, el exilio de la vergüenza; hasta las andanzas de un
Ford en la noche verde. También son los enfermeros del Borda que dopan
pacientes hasta el silencio, abriéndole las puertas a un oscuro tráfico de órganos. Son
los corruptos. Los vendepatria.
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| Formato: alienar a la izquierda |
Todos son la
patraña y el embuste. Nos tomaron por idiotas largos años; décadas. Fueron
perseguidos por sus verdaderos defendidos, por el simple acto de una demagoga empatía del hombre débil de antaño. Humo puro, nos vendieron. Nos vendieron.
Ahora muestran la
hilacha, ratas de callejón; impuestos-supuestos exmilitantes de un ideal etéreo
que no perteneció jamás al arcón de sus valores ni utopías. La república
engañada hoy los sentencia a la peor condena: la dilapidación pública, el
descuartizamiento y la pudrición de la carne vieja del escarmiento.
¿Nos creyeron
idiotas? Nosotros, los verdaderos creyentes y defensores de la lealtad y la justicia
soberana, de una Patria emancipada de todo asomo imperial, de la igualdad entre
los trabajadores –desde Puerto Madero al Impenetrable chaqueño; desde el manjar de la Quinta de Olivos hasta el hambre en la selva misionera-, los que día a día
dedicamos nuestra vida y nuestros millones para hacer de este lugar un poco más
igual y justo, los condenamos.
Nos los representantes del pueblo de la Nación
Argentina… no queremos su
exilio, queremos su obediencia debida. Reunidos
en Congreso General Constituyente… dilapidamos al destituyente y su móvil
amoral de avanzar empedernido contra los intereses del pueblo, todo. Por voluntad y elección de las provincias
que lo componen… decimos: ¡basta! Que los recursos son nuestros, las
ganancias lo son más, y el país federativo se puede ir a la puta madre que lo parió. Reveamos el Pacto Constituyente si tanto van a joder.
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| Formato: alinear a la derecha |
Fueron letrados,
hoy son letrinas. Fueron las voces, hoy son las heces. Son Bonasso, Solanas,
Lanata y tantos otros. ¿Qué Barrick, Atucha, Spolsky, Gvirtz, Fútbol para Todos, ni Bosques para todos? ¿Cómo piensan llegar al futuro; viviendo como en la época de las cavernas? ¿No vengando retributivamente la voz del monopolio? Falta condenar a ese hijo de puta que fue el marica y “proyecto
de poeta” de Urondo, la malcogida –y bienengañada-
de Lili Massaferro, la Arrostito que ya la pagó caro, y hasta ese tal Guevara, que
por anhelo imperial e internacionalista, olvidó y jamás trabajó por los
intereses urgentes y reales de esta Gran Nación Argentina, que crece con La Fuerza del pueblo –y las inversiones canadienses, mexicanas y chinas, claro.
Todos ellos, sean
sometidos a la peor condena. Por apátridas, por hipócritas y haber sido siempre
funcionales al capital extranjero.
La libertad es
mierda, si no acompaña los intereses populares. ¿Cómo se atreven a impedir el
avance indiscutido de una Patria que por sí sola todo lo vale; que su
mayoritaria representación todo lo domina, lo entiende y lo juzga? El número da
el poder, y el número está de nuestro lado.
¡La Patria somos
nosotros, carajo!
--
NdeR: soy un eterno crítico de lo que considero incorrecto. Mi deber moral me obliga a hacerlo. ¿Si es esta una nota "destituyente" al estilo de los mencionados? Para nada. Es sólo mi "ladrillo en la pared", para intentar hacer visible la maquinaria de la razón impuesta verticalmente y sin motivo más que el maniqueo de la polarización y la obtención de la plusvalía del poder. El peligro de esa práctica, cuando hablamos de política, es alto y nos compete a todos.
Publicado por
Mauro Fernández
a las
5:08
sábado, 21 de agosto de 2010
DLXXV
me tiraría en la playa a mirar el horizonte
tomaría mates lavados que duren toda la mañana, y otros iguales, toda la tarde
pondría tango bien temprano
dormiría bajo las estrellas
si me da frío, me metería en la carpa y me envolvería en la bolsa de dormir con mil frazadas
estarías ahí abrazándome para que me pase el frío
nos miraríamos todo el tiempo
nos dejaríamos llevar
me aburriría y querría cambiar el mundo
dejaría la calma para aventurarme a otros horizontes (distintos al del fondo del mar)
daría la vida por aquello por la que otros la pierden (no estoy ofreciéndola ya a su meced, acaso?)
haría canciones más lindas que las que hago
leería mucho
escribiría más
no me frustraría por pertenecer a algo que no termino de comprar
extrañaría tantas cosas de ese algo que no termino de comprar
sonreiría cuando me mires
moriría cuando te vayas
dejaría de planificar cosas
las haría y punto (y.)
visitaría amores cada tanto
esperaría visitas más seguido
no tendría
sería
aprendería a volver a sentir
lloraría a cada rato
no lloraría de angustia, lloraría de felicidad y de tristeza
no sabría nada
quedaría afuera
conocería mis adentros
me independizaría de proyecciones, cargas, juicios y expectativas
no existiría la victoria ni el fracaso
haría deporte para ganar o perder
no querría ganar la vida, querría vivirla
querría que me acompañes siempre
querría que nos entierren juntos
querría haber dejado de sentir en potencial, y haber hecho más temprano
Publicado por
Mauro Fernández
a las
21:00
miércoles, 19 de mayo de 2010
DXXXVI: Kataryes!
todo aprendizaje, puertas que se abren, que es lo que busco, ya que estoy apostando a la experiencia más que a la incorporación de repeticiones incoroporadas y repetidas por otros que las transmiten en forma de dogmas bajo el subterfugio de instituciones educativas otorgadoras de títulos de caballero y señorita para buscar trabajo en la panadería del abuelo.
copy & paste
auténtico
Publicado por
Mauro Fernández
a las
0:21
jueves, 22 de abril de 2010
DXVI: Ridiculous thoughts
El cráneo no para de resquebrajarse, algo zumba, algo chilla. Hay ruido, mucho ruido. ¡Callen a los murciélagos! Aman la oscuridad, la naufragan, la degluten y se eternizan en la penumbra, chillando, contagiando y no dejando andar en paz. Y el telón ya fue corrido, la función acabada y el corazón opacado. ¿Dónde quedó el sentir? ¿Dónde siento? ¿Qué parte? Muchas ideas, muchas estúpidas, muchas interesantes, todas invitan a animarse. Los valores en la mesa de luz y la corriente bajo la montura. Cabalgando la rutina. Aprovechando la manada, el escape, el encandilamiento para no reconocer mi cobardía. Para no tener que asumirme un cobarde, gris, lleno de pensamientos y con el sentir casi extinguido, sólo una chispa que quizá algún día encienda la mecha, pero que no queda ya a mí librado. Creo que quiero, creo estar cansado, creo no creermela más, creo no estar en zona de confort, creo estar en zona de mierda, en zona de cansancio hasta de algo tan mágico y lleno de ideales. No estar en sintonía. Orgulloso a veces, decepcionado tantas otras. A veces no quedan ni ganas de agarrar la guitarra, pero es una puerta a otro planeta. Las relaciones son estresantes cuando las pensás. No estoy viviendo mi momento, se está yendo de largo. Por más que capaz no sea, siquiera lo estoy viviendo como debería antes que el tren pase. Si hasta la muerte hay que vivirla al límite para no vagabundear el camino infernal de la fantasmagoría por el infinito retorno, viviendo una y mil veces los mismos padecimientos, las mismas alegrías, el mismo vacío. Chocamos contra cajas sin un arnés que nos sostenga. Saltamos de los balcones del hastío cuando nadie puede rescatarnos. No hay colchones ni equipos de producción. No hay lluvias tecnodance para empaparse y olvidar, y saltar y vivir un poco, y morir un poco y sentir todo en uno mismo y ser uno en el todo. No es una obra, es la vida. No hay segundos actos. Hay primeros, y primeros, y primeros. Y la incertidumbre de no entender. Y el coraje de animarse. Y la frustración de equivocarse. Y las lágrimas de la nostalgia. Y la valentía de salir adelante. Y la ilusión de verlo posible. Y las sonrisas que rozan las orejas y achinan el rostro, inflando los cachetes de alegría, cuando al fin abrazamos el cuerpo que la felicidad haya querido tomar. Los ojos desorbitados cuando le hagamos el amor a la eternidad, cuando trascendamos los límites. Cuando el orgasmo de los dos sea hundirse en un polvo de hadas y estrellas, aprender sus trucos, vivir la magia y acabar juntos de escribir las historias infantiles que siempre soñamos y no pudimos terminar por falta de tiempo. Es la alegría de despertar al sol, acariciar el lomo del perro cansado, cruzar una mirada y matarse a lengüetazos con él. A veces dan ganas de escribir para siempre, sin pensar mucho en la continuidad, sino en esta letra. Esta. Y esta. Y si le encontrás sentido, me alegro. Y sino, me alegro también. Y si lo volvés a leer en un tiempo y entonces te parece lógico, o ilógico pero comprensible, más me alegro, porque te animaste a equivocarte, que es casi tan lindo como empezar de nuevo. Me voy a terminar por hoy y mañana será otra historia. Quizás la misma, quizá una totalmente distinta. Uno nunca sabe. No puedo no decírtelo, tengo muchas ganas de que estés: ¿Me acompañás?
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Mauro Fernández
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1:29
lunes, 17 de agosto de 2009
CCCVIII: Intermission
a ver, mando la ortografia y la sensatez a la mierda... me duele, el pecho quiere explotar y no sabe como, donde ni cuando. creo que sabe algun porque, pero son tantos que se mezclan.
recapitulemos,
miercoles, cromañon
sabado, otro mes que sobrevivir sin un angel que tendria que estar acá riéndose de todo y disfrutando cada segundo de su hermosa existencia, de no ser por un enfermo hijo de puta, por un sistema del orto, y por una sociedad hipócrita que avala estas mierdas sigan pasando.
los 22 y los 30. días hermosos de recuerdo y desgarro.
además, la piba con la remera de greenpeace, es increible como la hadita interna que tengo actua igual que ella: la siento, se va, vuelve, desaparece, aplaudo, revive, me busca, la busco, nos necesitamos y nos olvidamos. pero lo unico cierto, extraño cada segundo increible que vivi con ella... negra divina.
el compromiso, el pasado, el amor: el desgarro.
y la puta que lo pario.
debates inconducentes por lo que fuere, todo da vida, "ahora", "ya", y uno se inventa... lo se.
pero mi condena es tener constantemente pasados tan maravillosos, que me remiten a lo que ya no es y me parten al medio.
hoy estoy para que la inercia me tome por asalto y me lleve donde ella quiera.
o para seguir pegandome la cabeza contra la pared buscando compañias que no viven en mi principado
Publicado por
Mauro Fernández
a las
15:49
martes, 9 de diciembre de 2008
CXV

No quiero escribir. No quiero leer lo que escribo ni pensar en eufemismos pelotudos para decir lo que tenga que decir, que honestamente, es bien poco. Me encanta, pongo Floyd y todo se vuelve tan liviano... flota. Incluso mi estabilidad sensorial y mental. Los colores se mezclan y escribo con los ojos cerrados en la nube de magia que es el segundo solo de Gilmour de Comfortably Numb. Espero estar pegándole a la tecla correcta porque sino todo sería un desastre y ustedes no entenderían nada. ¿Importa? Si de todas maneras quizás no entienden nada, igual que yo, igual que todos... Los ojos blancos, la euforia pasada, el éxtasis de aterrizarse en un vuelo. Los gusanos... ¡¡LOS GUSANOS!! Váyanse, vuelvan, salgan, entren, ¡Hijos de puta! ¡Los amo! Llega el final y me cago en las circunstancias. Acá soy Dios, yo mando. Un botón y empezás de vuelta, donde yo quiero, como yo quiero. Si, no quiero escribir... Hoy no.
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Mauro Fernández
a las
23:28
sábado, 6 de diciembre de 2008
CXIII
Fuera de cualquier tipo de fetiche sexual o de otra índole, afirmo rotundamente que hay pies con los que prefiero no cruzarme. En estos corrientes tiempos veraniegos, todos salen a relucir con honra el punto más austral de sus cuerpos, como si los demás estuviésemos expectantes de tal grado de exhibicionismo. A grandes razgos, creo que sólo un 7,5% de los pies que vemos en el subte, en la calle o en los colectivos, son dignos de ser mirados. Con el restante 92,5%, sinceramente no me sentaría ni a tomar un café. Mucho menos los metería en mi cama o me metería en las suyas. Cuenta la leyenda materna, que años atrás, ante un cartel publicitario con una mujer semidesnuda en la playa, sólo atiné a espantarme al grito de: "MAMÁ, ¡¡SE LE VEN LOS PIES!!". Gracias a Dios (si éste efectivamente fuese el padre de la creación en su totalidad), hay algunos que son únicos, hermosos y que merecen nuestro amor y nuestro cuidado. Esos que quizás, descuidados, no caminan, sino reptan por el asfalto porteño y se desnudan al llegar a la paz hogareña (o no tanto). Es por ellos y sólo por ellos, que hoy levanto mi copa y brindo. Por que terminen en paz este 2008, sigan andando con esa gracia y resplandeciendo a cada paso. Al 7,5%, a ese par, a los únicos... ¡salud!
Publicado por
Mauro Fernández
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14:50
sábado, 4 de octubre de 2008
LIII
Dijo Leo, un compañero de trabajo, que eso que me perseguía por doquier no era meo de elefante, sino una leve lluvia ácida, y creo que tenía razón. Pensé estar más jodido que plomero del Titanic (gracias Alberto), pero como de costumbre, estaba equivocado. Es el Yin y el Yan. Que me quedo solo, que entrego en blanco, que no puedo caminar, que no puedo sentarme, que pierdo la billetera, que el DVD no prende... Muchos problemas para una vida tan sencilla. ¿No me estaré buscando algunos con ciertas posesiones extras a las justas y necesarias? Al menos, más allá de seguir cada vez más solo, un alma de esas que uno imagina inexistentes en la Argentina, me llamó con la intención de devolverme la billetera. Gracias a las tarjetas con mis datos, gracias a Greenpeace. Esa hermosa ONG que me atrapa, cautivante, y tal vez entre eso y otras cosas, haya restado tiempo y ganas para estudiar y terminar así, entregando un parcial en blanco. Pero es también la misma ONG que me paga el sueldo para comprar ese DVD que hoy se rebeló y no prendió. La misma que me hace sentir menos solo incluso en la soledad. Una forma de vida. Todo es parte de lo mismo. Todo es parte de la nada. El ave es nada, porque es todo. El pez es todo, porque nada. Muchas gracias por todo. De nada.
La sonrisa es la mejor medicina.
Publicado por
Mauro Fernández
a las
2:08
jueves, 11 de septiembre de 2008
XXVII
Morir en vida, no es tan absurdo, viejo. Ni es alterar lo natural. A fin de cuentas es una recreación del fin ulterior de nuestro destino. Pero es hermoso, poder renacer de las cenizas, como un Ave Fénix, derrotado, pero aún con fuerzas. Sentirse totalmente vacío, puede ser la sensación más insulza, pero antagónicamente hace no tener nada que perder. Si vivir sólo cuesta vida, no se por qué sufrir el desgarro de las posesiones. Y por posesiones hablo de casas, autos, ropa, amores, formas de ser, entre tantas otras cosas. No estoy siendo para nada práctico al escribir, no estoy corrigiéndome, no estoy releyéndome. Definitivamente, quiero hacer catarsis o decir lo que creo, sin preocuparme, esta vez tanto, por la estética linguística. Así y todo, no quiero ser irrespetuoso y faltar en el honor a las palabras, diciendo insensateces. Por las dudas de que ya sea tarde, me voy y vuelvo en un rato. Y si tengo suerte, vuelvo también en un rato (o en cualquier momento), a la vida.
Como mirar hacia la pared, e imaginar su mirada...
Publicado por
Mauro Fernández
a las
13:31
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