viernes, 5 de septiembre de 2008

XXII

Sufro lapsos inconstantes en los que, como ahora, desnudo mi cabeza o vivo tomando agua, en una especie de purificación espiritual. Pero no es conciente. Sólo me doy cuenta al verlo en perspectiva, alejándome de mi mismo. Aunque tal vez, debería pensar que lo que realmente purifica es el hecho de alejarme de mí, de mis deseos y pasiones, que tan ciegamente me enclaustran, escamoteando las leves ansias de levantarme y seguir. Cuando el frío palidece el corazón, la brisa acaricia mis mejillas y acompaña en el letargo, perro fiel e inescindible. Cuando el tiempo parece no avanzar, percibo el presente. ¡A no dormirse, hermano! Que la vida es eso que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes.

Lennon Dixit

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