Mostrando entradas con la etiqueta comodidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comodidad. Mostrar todas las entradas
miércoles, 11 de marzo de 2009
CCVII
Coincidencia o no, el mismo ejemplo se suscitó dos veces, en dos días consecutivos, en dos situaciones totalmente distintas. Y hoy, volvió a sorprenderme en el colectivo. La abuela se quejaba de que en estos tiempos ya nadie respeta, en charla amistosa con la amable señora que le cedió su asiento. Y en el umbral infortuito del refunfuño, escucho un: “si te quieren robar la moto, que se la lleven y ya. ¿Por qué matarte?” Sabias palabras, evidentes años de experiencia, un alma que ruega por el bien común… pero, como en los ejemplos que me tocó dar, ¿no estará inmersa la abuelita en el rol del torturado que no quiere ser muerto para no agravar su situación? Mejor mirar de afuera y saber que nadie tiene derecho a llevarse ninguna moto, ni a torturarte, ni a matarte. Seas cuales fueren las circunstancias.
Publicado por
Mauro Fernández
a las
13:30
miércoles, 17 de septiembre de 2008
XXXVI
Que duro es cuando la naturaleza nos resfriega en la cara, lo hermoso de su vastedad, lo inconmensurable de su belleza. Sin detenernos, podemos mirar al cielo yendo a buscar una botella de agua a la heladera, y cruzarnos con una luna cautivante, despojada de nubes y ceñida a ese cielo perseverante y compañero, que sabe nunca dejarnos solos. El dulce confort y paradójica calidez del frío exterior resulta, por lejos, más complaciente que el calor mecánico de la estufa de la habitación. Será que estamos tan acostumbrados a la comodidad, que no nos arriesgamos a dejarla atrás para probar la novedad. Sin embargo, ellá está ahí fuera, esperando paciente a que decidamos visitarla de vez en cuando, por más oportunista u obsecuente que resulte nuestra parada, para darnos un instante de alegría.
Publicado por
Mauro Fernández
a las
2:32
Suscribirse a:
Entradas (Atom)