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lunes, 4 de enero de 2010

CDXXI: Sembrador de estrellas

El Sembrador de Estrellas es una estatua que está en Kaunas, Lituania. Durante el día puede pasar desapercibida, como muestra la foto. Un bronce más, herencia de la época soviética:


Pero cuando llega la noche, la estatua justifica su título y su nombre cobra sentido:


Gracias Lili por recordarme que no pare de sembrar estrellas, aunque a simple vista no se vean.

martes, 17 de noviembre de 2009

CCCLXXXII: Incidencia

Amo incidir indirectamente, de refilón al menos, en una elección como esa; el normal crecimiento, la formación. Amo haber quebrantado lo insensatamente prohibido; de haberme atrevido sólo a lo que un hombre es capaz de atreverse -nadie se atreve a más-, al desafío de amarte sin importar cómos, cuándos ni cuántos. De cada segundo, cada respiro, esa arena. De la sal inmiscuyéndose irreverente en unas dulces páginas de febrero. El Guevara más oculto, en el motor de nuestra revolución, pero sin la boina encastrada, sin disfraces. Amo mi incidencia en tus reacciones, casi tanto como la tuya en mis acciones. La que disueña un razgo tal vez eterno con su nombre en tu muñeca. Tus labios tan míos, las mañanas de cápsulas eternas, los errores. Amo cada uno de nuestros errores, porque fueron auténticos y no hay verdad que los revierta. Amo las llamadas oportunas y las respuestas inesperadas. La preciosa incidencia que tiene mi gris sobre tu sepia antiguo, y viceversa.

jueves, 22 de enero de 2009

CLXII

Las horas pasan y yo, sin tu amor. Tiempo objetivo, tiempo subjetivo. Días o años. Una noche y un par de horas leyéndome, unos días lejos, las formas que se extrañan. Extrañan enternizarse en la fundición de los cuerpos; en el juego imprudente de lenguas revoloteando, en mares de saliva tibia y compartida. Pero son formas, sólo formas. Formas que se acarician el pelo sutilmente, al mismo tiempo que por la retina de los ojos, descubren el cerebro de la persona amada. Son las formas también que se agitan encimadas en una estructura tan desestructurada como su amor. Las formas que se extrañan y se viven. Pero el alma... tu alma, negrita, vive en mí.