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martes, 2 de marzo de 2010

CDLXXX: Rodney



Salgo a caminar sin rumbo, en un día cualquiera
Pero un día cualquiera puede ser mucho más,
Hacia la parte de atrás del cementerio,
Cruzando el parque, llego a un bar;

Hay sólo hombres que beben vino y fuman tabaco
Pero en el aire hay algo especial
Es pleno invierno, pero una día de calor invade
Como sucede a veces, a toda mi ciudad

Ciudad de brujas y de asfalto
Un puerto sin salida al mar!
Si navegar es tan preciso
Hoy voy a sentarme en el bar, a viajar.

Perdiendo el tiempo, perdiendo el tiempo
Yo voy a viajar.

Un hombre se me acerca y me declara
Que el era actor en un teatro principal.
Y se decide a mostrarme sus virtudes
Interpretando un personaje singular.

Ciudad de brujas y de asfalto
Un puerto sin salida al mar!
Si navegar es tan preciso
Hoy voy a sentarme en el bar
A viajar.

Perdiendo el tiempo, perdiendo el tiempo
Yo quiero viajar.

Adoro descansar entre la gente,
charlar o dibujar, sentado en cualquier bar.
En cualquier lugar...

Ciudad de brujas y de asfalto
Un puerto sin salida al mar!
Si navegar es tan preciso
Hoy voy a sentarme en el bar
A viajar.

lunes, 28 de septiembre de 2009

CCCXXXVI: Degradente

Cruzo el patio y las estrellas trazan redes que hacen su vez de techo. Me detengo, dudo y vuelvo. Levanto la mirada como si nunca me hubiese sentido tan atraído por la fulgencia de aquel mar invertido de destellos azules. Y allá van las bombas. Las sirenas de ambulancia o policía (¿cómo va a saber uno cuáles a esta altura?) siguen de fondo como un paisaje auditivo casi imperceptible por los vicios adquiridos de la costumbre citadina. Con los bomberos es distinto; uno distingue a los bomberos. Será que el fuego nos resulta existencialmente más cercano que el crimen o la muerte. Y por el antagonismo que nos caracteriza, seguimos en la rivera esperando las sirenas verdaderas, de largos cabellos platinados y bellas colas de cetáceo. Esas dulces bailarinas acuíferas que nos deleitan con el roce etéreo de la carne, regalándonos con su saliva seca, esa partícula de oxígeno que abandonamos con sumo desparpajo allí en la costa. Aguardando esa ilusión tan promiscua como pérfida. El libro apócrifo que faltaba a nuestra historia. Allí, en Atlantis, donde los tesoros divinos duermen ajenos al entendimiento del hombre pensante.

viernes, 18 de septiembre de 2009

CCCXXVII: La lágrima

Hoy a Buenos Aires lo envuelve la lágrima. Pararse firme con falso estoicismo en la parada del colectivo frente a un Luna Park tan gris como el cielo nublado de las almas porteñas; esa es la postura. Pararse firme, estrechar en un abrazo las pestañas superiores con las inferiores y dibujando unas deplorables patas de gallo en la esquina de los ojos, dejar caer la lágrima como se deja caer al pasado en el puño entreabierto del olvido, siempre dispuesto a triturarlo. Así, quizás, cuando la enorme hilera de prójimos se inyecte sobre ruedas sin dudarlo, pueda sentir el regocijo -ese yunque que se suelta en salto suicida del pecho al piso- de saber que no está sola.

viernes, 20 de febrero de 2009

CXCIII

Evaluación de variables, organización económica y temporal, mutuos acuerdos, destinos compartidos, planificación. Pensar en la playa, en el sol, en las olas y el viento, y todo eso que nos regala el verano a la vera del Atlántico. Despedir a los rascacielos, reencontrarse con la tierra y la arena; saludar a los seres queridos y armar el bolso (hasta un bucito por si refresca y hace frío). Y luego de un Kriya purificante, al abrir los ojos y ver a Buenos Aires ahogada en lluvia y hundiéndose bajo un cielo petiso y amenazante me pregunto, ¿existirían realmente vacaciones sin esa variable de indeterminación que rompe con todos nuestros planes, para sorprendernos con un presente inevitable?

miércoles, 26 de noviembre de 2008

CV

Riobamba es una calle hermosa para transitar un domingo por la tarde, a esas horas que el sol irrita y estimula nuestras glándulas sudoríparas hasta un punto odoramente insoportable. Siempre que optemos caminar por la vereda de la sombra y estar atentos, será un tour de inconmensurable belleza. Quizás sólo virando levemente la cabeza nos encontremos con dos diminutas plumas que podemos haber perdido en la otra punta de Buenos Aires, y la magia que recién se despierta sobre nosotros, aún vigente, aún soñante, decide situar en ese lugar. Y mientras caminamos en rumbo fijo por la exquisita Riobamba, pensamos que quizás el 2010 se encuentre a la vuelta de la esquina. Y por las dudas, nunca dejamos de mirar hacia ambos lados en cada encrucijada, como aprendimos de las precoces recomendaciones viales maternas. Lo bueno de esa calle y del sol sobre nuestras cabezas, es que todo comienza a deformarse y así a interrelacionarse. Como viendo el amor por un caleidoscopio. Sin la rigidez de las formas, haciéndose flexible e inmortal. Permeable a los cambios, adaptándose a los tiempos. Trascendiéndolo. Caminen, caminá, caminemos. Quizás algún día la magia nos encuentre en la esquina de Riobamba y 2010, cambiando la piel para encarnar una nueva vida.

sábado, 15 de noviembre de 2008

jueves, 9 de octubre de 2008

LIX

Llegamos al capítulo LIX, y es una ocasión especial para recordar a Warren Sánchez. Pero no será más que para evocar su buen nombre. Prefiero desprenderme aquí de la angustia social que generó ayer, un triste episodio en el colectivo. Principalmente me cuesta entender cómo las víctimas de la indiferencia e irreverencia institucional, no pueden insurreccionar y alzarse en defensa de sus derechos. Pero más me resisto a creer que aún cuando alguien lo hace, en lugar de apoyarlo, la masa opte por mirar hacia adentro (muy hacia adentro), y no acatar razón alguna de un legítimo reclamo, puro y no violento, por el bien común. Vivimos de la queja. Estamos formados en una cultura en la cuál una supuesta crítica constructiva basta y sobra para regocijarnos en nuestro conformismo. Y sí, es cierto, la no violencia individual no funciona; pero en definitiva, puede ser la chispa que converja en un alud humano organizado e inquebrantable. Realzando así la vehemencia propia de la desobediencia civil. Agrupando insurrectos que intervengan espacios públicos creativamente, no aceptando normas por simple imposición, sino priorizando su correcta aplicación por parte de las instituciones y el respeto por sus usuarios. Si, parece que hablo de Greenpeace, pero con valores y formas similares, podemos lograr cambios en nuevos ámbitos. En las metrópolis, no habría nada mejor que ser dichosos paladines de la justicia social y el buen vivir. Espero y rezo, por tener la paciencia suficiente para poder organizarme. Por generar un grupo que de forma pacífica busque cambios en lo cotidiano de la ciudad. Desde no esperar una hora el colectivo, hasta dar vivienda a aquellos que duermen a la intemperie; pasando por la desorganización institucional de los ferrocarriles (y sus consecuencias), por los boliches mal habilitados, y por los códigos de edificación que degradan el paisajismo porteño. Espero ésto no muera aquí y sea sólo un punto de partida, para generar cambios en la ciudad en primera instancia, y expandirnos ilimitadamente. Casi como en un sueño...

domingo, 5 de octubre de 2008

LVI

Bartolomé Mitre al 3000 es una postal añeja, arrugada y descolorida. Incluso el pavimento se ha teñido de olvido y despojo. Bajo el radiante sol, sólo se dibuja en su superficie, la sombra de aquellas zapatillas colgadas que siguen luchando por sus dueños, como perros fieles e inseparables, incluso en el más eterno de los letargos. Las banderas resquebrajadas, de vigilia hace ya casi cuatro años. Viendo por la reja se ve el portón violeta de Cromañón, realmente erosionado por el paso del tiempo y la inactividad, y uno parece sentise en un pueblo fantasma. Porque eso es Bartolomé Mitre al 3000. Es la representación empírica y fidedigna de lo que reside en nuestro interior, de lo que quedó. De las únicas sobras que paradójicamente no sobran, faltan. Esa calle es la ausencia. Esa calle es cada uno de nosotros.

martes, 30 de septiembre de 2008

L

Video Acción Obelisco 30.09.08:



Buenos Aires, 30 de septiembre.- Siete activistas de Greenpeace fueron
arrestados esta mañana luego de haber desplegado en el Obelisco porteño un
cartel dirigido a las autoridades de la Ciudad en reclamo por la aplicación de la Ley de Basura Cero y para llamar la atención sobre uno de los mayores problemas de contaminación en el Gran Buenos Aires: las cinco mil toneladas diarias de basura que se entierran en los rellenos del conurbano.

Los activistas entraron al Obelisco a las cinco y media de la mañana y, utilizando técnicas de escalada y arneses, se mantuvieron colgados durante dos horas fijando el cartel que cubría la totalidad del tradicional monumento. “Greenpeace, ni en ésta, ni en ninguna otra protesta realizada, ha obstaculizado el tránsito. Si el Gobierno de la Ciudad ordenó cortar el tránsito en la Avenida Corrientes para retirar a los activistas, eso su responsabilidad. Sin el despliegue desproporcionado de la policía y los bomberos la protesta hubiera terminado sin afectar en ningún momento el tránsito, como ocurrió en las primeras dos horas”, aseguró Martín Prieto, Director Ejecutivo de Greenpeace.

Extracto Comunicado de Prensa.


Es doblemente paradójico ver la forma en que la gente insulta a Greenpeace por haberse retrasado en el tránsito y no llegar, por ejemplo, a tomar un micro con la anticipación debida. Digo doblemente ya que, en primera instancia, Greenpeace no cortó el tránsito y estuvo lejos de hacerlo. Fue la policía y el exagerado operativo realizado, quienes interrumpieron los carriles que generaron el caos en el principal centro neurálgico de la ciudad. Greenpeace realizó una protesta pacífica en un símbolo porteño como el Obelisco, para alertar y generar conciencia sobre el incumplimiento de la Ley Basura Cero por parte del Gobierno de Mauricio Macri, lo que incentiva el entierro de las 5000 toneladas de basura que produce la ciudad, en rellenos del conurbano bonaerense, y cuyos lixiviados (líquidos que se filtran de la basura y contaminan las napas subterráneas) pueden provocar daños renales, malformaciones congénitas, enfermedades en la piel, cáncer, alteraciones hormonales y abortos prematuros, entre otras dolencias.

Aquí aparece la segunda paradoja, y la más catastrófica. Culpar a Greenpeace de "x" motivo, no es tan grave como ser tan pusilánimes y narcisistas, de vivir mirando nuestro propio ombligo. Aunque siquiera fue por culpa del reclamo, sino de un desmedido operativo de seguridad, las demoras molestan. ¿Pero podemos ser tan egocéntricos de pensar sólo en nosotros en lugar de ver la problemática desde un punto más amplio? En primer lugar, porque no se tomó una medida de fuerza para reclamar ni se perjudicaron libertades de ninguna índole a la ciudadanía, y en segunda instancia, porque en el conurbano hay gente muriendo por la contaminación que generan los rellenos.

Si pudiésemos ser menos condescendientes con nuestro ego y más solidarios y sensibles con el prójimo, todo sería tan distinto... que ni vale la pena imaginarlo. Por lo utópico, digo...

jueves, 18 de septiembre de 2008

XXXVII

Plaza Misserere tiene algo sumamente peculiar y característico, tanto en su verde superficie como por los canales subterráneos que la subyacen. Tiene poesía, historias, diversidad e inclusión, pero principalmente, tiene una inmensa y constante propensión a la tragedia. Once en particular, como centro neurálgico, se encuentra atiborrado de excesos y, por consiguiente también, de desenfreno y desinterés. El momento en que el subte abandona la estación Loria, rumbo a Plaza de Mayo, puede generar sensaciones de altísima turbulencia física y emocional. Sabemos que estamos a punto de sufrir una embestida certera por parte de las huestes ansiosas que aguardan impacientes, la llegada del subte. Pero no es cualquier subte, debe ser el único. Si, seguramente lo sea, porque sino sería inexplicable la vehemencia con la cual se inmiscuyen esos seres urgidos de traslado, ejerciendo una presión tal, sólo digna (por poner un ejemplo) de un recital de La Renga. Y es en ese momento cuando uno recuerda lo sucedido años atrás, y sólo metros más arriba de esa estación. Donde la ambición, la desidia, la ansiedad y el desinterés, convirtieron un hecho trivial en una masacre. Eso se vive en Once. Esa es la única partícula de aire que ingresa formulando pensamientos indeseados, cuando dejamos de ser individuos y pasamos a ser un todo masificado en la simpleza de un vagón de subte. Y conviviendo entre la manada y los pensamientos, vuelvo a hacer memoria y, hoy más que nunca, me pregunto: ¿Dónde carajo está Julio López?

domingo, 14 de septiembre de 2008

XXXIII

No se si será por la tristeza, pero podría afirmar que las ramas de los árboles, dibujan sombras tenebrosas, nunca antes vistas, en las paredes de la ciudad. La luna, claramente dejó de visitar al doctor Cormillot, porque está cada vez más gorda. Además se la nota cansada, sedentaria, sin ganas de salir y cada vez más cerca del horizonte. La gente se pierde en su caminar, y llegando a una desértica Plaza de Mayo, la escena es aún más angustiante. Ex combatientes, aún jóvenes, vendiendo caramelos para subsistir, y para no perderse en la pobreza del olvido. Diagonal Norte, rumbo al obelisco, parece una foto. Una de esas que tantos argentinos tienen que cargar al cuello, como una cruz inclaudicable, para inmortalizar a sus hijos; hoy, vestigios del pasado. Las pocas ganas de Lisandro para levantarse o incluso para destaparse, luego del terrible accidente que padeció y las peores consecuencias que padece, con tan sólo 18 años. La añoranza, no sólo material, sino de lo que fue y no volverá a ser. Pequeños y grandes detalles cotidianos y matutinos. Visiones de una Ciudad que suda nostalgias, agitada por querer huir de si misma. Buenos Aires, tanguera porque así lo quiso Dios. Porque la vida no es una fiesta, sino una herida absurda (gracias Polaco, Cátulo y Aníbal, se los debía). Porque sonreír en este mar de miseria, olvido e incomprensión, es de un nihilismo social catastróficamente profundo e irreversible.

sábado, 13 de septiembre de 2008

XXXI

El submarino del Tortoni apesta. Me declaro culpable de, en 19 años de vida, no haber pisado uno de los "lugares queribles de Buenos Aires" según el Gobierno Porteño, o un gran pedazo de historia y cultura, desde mi punto de vista. Debo agradecerle a un amigo de siempre, por haberme llevado (e invitado, ¡todo un caballero!), pero reconozcamoslo: el submarino, tiene un sabor tan insulzo, que lastima. Ahora bien, les recomiendo de corazón, que no prueben nunca el chocolate caliente, porque no van a poder volver a salir a tomar algo, si no es a ese Café. Realmente uno podría fabular, mientras disfruta su exquisito sabor, que un mozo voló fugazmente a la bella "Casa de Té: Arrayán" en San Martín de los Andes, e importó semejante delicia a nuestro Buenos Aires querido, en tan solo 5 minutos. Gracias a Dios no fui lo suficientemente selectivo al momento de ver la carta como para elegirlo, porque sino, no estaría hoy aquí. Creo que podrían encontrarme sin pulso, sentado en una silla o tirado sobre la circular mesa de mármol, con una alta sobredosis de chocolate caliente.