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miércoles, 28 de abril de 2010

DXXIII: Cultura Porno.


¿Sabemos disfrutar del sexo? ¿Lo entendemos? ¿Cómo lo entendemos? ¿Hay distintas perecepciones al respecto? ¿Existe el sexo sin amor y el hacer el amor? ¿Existe creer en esos dogmas? No sé. A mi me parece que no aprendimos a entender la sexualidad. Que el hombre confunde la virilidad o la excitación con una situación de posesión y dominio que a veces -más de las necesarias- resultan violentas -más de lo necesario-. Que la mujer juega cada vez menos al juego de la seducción y empieza también a ocupar roles de dominio y violencia, física o psíquica. Que lo la cultura porno resulta un grito de guerra insatisfecho, una saciedad de lujuria de ojos blancos y aullidos crujientes. Eso es parte. Seguro que sí. Pero, ¿lo vivimos? ¿O lo deseamos y lo creamos con la mente? ¿No se sobreactúa la violencia sexual? ¿Cuándo se superan los límites? ¿Quíen los delimita? ¿Cómo ver cuando estamos superándolos? ¿Cuándo reaccionar? Hagamos el amor, no la guerra o hagamos la guerra en la cama. Eso dicen, qué se yo.

jueves, 21 de enero de 2010

CDXXXVI: Pasaje hacia los anillos de Saturno

Ella le pidió que doblase en la esquina y detuviera el coche en algún portón poco transitado. Sin reparos, obedeció. Aminoró la velocidad a paso de hombre y rozando el cordón diestro de esa calle siniestra, detuvo la marcha. Cruzaron una mirada desbordante de dudas e impertinencias, mientras su deseo ya naufragaba mar adentro del celeste de sus ojos. En un rapto de salvajismo, sintió la pasión hacerse verso. Dejá florecer la lujuria engayolada que te carcome esa moral, tan ajena; le dijo, penetrando sus ojos con firmeza. Hacé carne tus palabras impúdicas y efervescentes en la euforia de la noche; tomá las riendas de nuestro destino y violame despiadadamente en el asiento de atrás.

El aire lascivo cortaba como una navaja recién afilada y sus ojos de cielo comenzaban a arder en el fuego del infierno. Mordiéndose fuertemente el labio inferior, sus pechos aterrizaron con vehemencia sobre los latidos de su víctima conciente, mientras los labios desquiciados le inundaban la yugular. Su mano derecha, como por arte de magia, ya había desabotonado el vaquero y apretaba con estricta rigidez todo intento de virilidad que esgrimiese su amante, su víctima, su contrincante. Lo aventó en el asiento trasero, ya con las caderas desnudas, y corriendo la pollera se fregó, húmeda y latente, contra su olfato y su lengua. Una señora que volvía de la tienda, vio el auto inquieto, tambaleándose como epiléptico en plena calle y giró la vista. Para entonces, ella le arrancaba mechones de pelo y clavaba como una vampiresa sus colmillos en el cuello húmedo de aquel ser rígido, casi inerte que la penetraba una vez tras otra, precipitadamente, subyugado por el repiquetear hostil de sus caderas. Los gritos se oían en perfecta sintonía con los saltos del automóvil, y el celo vigoroso de la pasión, despertaba la envidia del letargo ajeno y vecino, que cerraba las persianas de sus casas de familia ante semejante espectáculo -del que jamás, y lo sabían con vana resignación, serían protagonistas-.

Las respiraciones apresuradas se hacían una, y él comenzó a apretarle duramente las muñecas, a clavarle las uñas, a desangrarla. Pero no había caso, ella no estaba allí. Ya había viajado a los anillos de Saturno, mientras él le inyectaba el semen de sus pasiones, del desenfreno y su famélica lascivia, sembrándola de vida sin percibirlo.

Sus espíritus se fundieron en la dimensión quinta, danzando un vals estrambótico y tiritante, con sus sexos imantados y agonizantes. Sólo lo inexacto de las agujas de un tiempo tan infiel como objetivo, pudo imaginar si el gallo cantó tres veces, o el alba los aguardaba; para entonces, la madeja de sus blondos cabellos y la sangre coagulada de los rasguños febriles, retrataban el vestigio perfecto de lo que jamás existió. De un pasado ya incomprobable, obsoleto e irrepetible, que se inscribía en la biografía no autorizada de dos prójimos, extraños.

Doblá media cuadra a la derecha y dejame. Gracias, nos vemos; y pegó el portazo. Ah, dijo volviendo sobre sus pasos, no me llames. Asintió con un suave gesto, puso primera y se perdió por la avenida más larga del planeta.

viernes, 20 de marzo de 2009

CCXIV

Cansado del "¡TODOS PUTOS!" tan leído en Twitter y otras redes sociales, y de los imperantes insultos por doquier regalados en la web, en la calle y en los pensamientos humanos; me encantaría empezar a leer en Facebook cuando la gente hace el amor. Por ejemplo, cuántos suspiros fueron los responsables de extasiar a su ser, cuantos gemidos demoró en florecer la primavera; si su bombacha quedó atascada en el velador de la mesa de luz o secándose en el piso, si las luces encandilaban o enceguecían. Me encantaría también leer si tus caricias erizaron su vello o fueron el vehículo inmediato de la pasión, si tus ojos viajaron profundamente por su mirada hasta observar sus pensamientos más secretos, y si pudiste sentir a tu cuerpo en paz reposando junto al amor de tu vida. Sin el tabú, quizás comencemos a nutrirnos de energías más intensas y auténticas, y dejemos de pensar a cada segundo que "la vida es una mierda", en la mala suerte que tenemos, o en cuanto hubiésemos deseado no volver a despertar después de una muerte asfixiante y repentina.

viernes, 6 de febrero de 2009

CLXXXII

Las yemas de mis dedos se impregnaron de tu aroma;
mis labios, mi hocico intrépido.
Lo huelo, me huelo, te huelo;
lo hago y me espejo hurgando en un flashback;
vestigio sensorial que todo lo trasciende.
El tiempo y el espacio,
un retorno quieto y vívido.
La más maravillosa prestidigitación,
la ilusión de inmortalizarse,
de soñarse, durmiente o ausente.
Y no hay Carsons Escarlata, crisantemos ni jazmines,
ni colchones sin cojines,
que testifiquen bajo palabra, la fundición de nuestro todo.
Viviendo fuera del universo interior,
sintiendo, lejos del corazón.
Soy el sonámbulo de las historias pasadas,
el durmiente, en los extrañamientos impíos de la luna sola.
Soy una murga desenfrenada, cuando lato entre tus piernas;
un bolero del Nano, cuando el iris de tu mirada me encuentra;
una triste y desencordada mandolina, cuando las almas vagan ajenas.

viernes, 16 de enero de 2009

CLV

Es el intento constante e inclaudicable de no pensar. Es esa cuota de paz que nos debemos, o el problema personal que parecemos tener con nuestro propio bienestar. Y aunque lo logre, jamás me queda la mente en blanco. She like's it painted black. Cerrar los ojos y ver primavera armoniosa y lasciva. Excitante, hermosa y pura. Perderle el miedo a la oscuridad y ganar un halo de pureza. Pertenecerse con una gota de sudor y alcanzar el cielo, cuando la vida se hace instante.

miércoles, 14 de enero de 2009

CL

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.

Poema 12
Oliverio Girondo

viernes, 24 de octubre de 2008

LXXIV

La amistad entre el hombre y la mujer no existe. Es así, y en este caso soy el fucking dueño de la verdad. Wanna know why? Porque esa pseudo amistad es absolutamente susceptible a corromperse, y todo ente corrompible, no es digno de ser llamado como tal. Punto. Más allá de que haya distintos tipos de relaciones, unas más juguetonas que otras, y de que se mantenga una línea de mutuo disfrute pasivo, si esa puerta se abre tomamos la casa en cuestión de segundos. Y ésto es aplicable a todo y todos (a todo, y todas). No ocurre por obligación sino por humanidad. Pero al saber que también la puerta puede permanecer eternamente cerrada, es imprescindible saber disfrutarse desde un costado momentáneo, trivial. O vivir sumido en la constante fluctuación entre la vorágine de los recuerdos y la vehemencia de los deseos.

viernes, 17 de octubre de 2008

LXIV

Una superlativa pieza gráfica, aún inédita.
Creatividad: Diego Salas & Co (Dupla Creativa de Loft)
Copy: Nuevos Prime sabor frutilla. Nunca la banana y la frutilla se llevaron tan bien.