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domingo, 18 de octubre de 2009

CCCXLVIII: Make Love Not War (bis)

Hay gente que está en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Hay gente a la que eso le pasa una vez en la vida, y otra que vive bajo ese patrón de tropezones constantes con la misma -¡bendita!- piedra. Tanto amor daba vértigo. Un vértigo que no entiende ni nunca entendió de estrategias bélicas, por lo que dejó amplios flancos sin cubrir, y el ataque sutil de la hipocresía lo tomó por asalto. Y el amor era real, de ese que no es entre dos, sino para con ese pequeño mundo que nos convergía en infinitos encuentros mágicos, día tras día, noche tras noche. Siempre lo mejor, siempre quisimos lo mejor, siempre apostamos por un corazón honesto y una ecuanimidad pacificadora. La paz, el objeto principal, lo que nos encontró. El caos y la guerra, lo que los separó. Hoy no; hoy nadie quiere guerra. Hoy todos tenemos que apostar por una paz encontrada, y más allá de mi cómodo lugar para decirlo, no lo digo por mí. Nada cambia por salirse del eje, al contrario, sólo logra desenfocarnos más y más de nuestro propio impulso vital. Nunca nadie quiso mal para nadie, nunca nadie engañó a nadie, nunca nadie odió a nadie. Make Love, Not War.

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Entrada autocensurada del 10/03/09

lunes, 13 de abril de 2009

CCXXXIII: Impresiones de Santa Rosa, La Pampa (I)

Me llegó el capítulo de la verdadera Pampa Argentina. Y en su sacra capital descubrí el esperanzador azul del cielo, circundando a la misma y perfectamente esférica luna, que cualquier otro habrá contemplado desde sus circunstanciales tierras. Mi duda sobre la extensión en la ruta quedó obsoleta al momento en que tres mariposas blancas danzaron festivas a mi alrededor. El viejo puente de madera une cielo y tierra, transportando a sus viajeros al epicentro de la laguna, lúdica y paradisíaca isla. Y al compás del bolígrafo, mis pies juguetean inquietos en el agua fría y reverdecida por el moho infalible, que tantas graciosas caídas ha provocado. Sin plan certero a corto plazo, y con la piel cansada de un sol intenso y persistente, me zambullo sin dudarlo para lavar el alma, barajar, y dar de nuevo.

martes, 13 de enero de 2009

CXLVII

Y así, el puente se hace espuma en sus intrépidas y rabiosas comisuras, que se funden en un todo cada vez más parecido a la nada. Esa nada que no sabe de plagios ni fraudulencias. Que no persigue más que a su propia cola, eternizándose en un revoloteo sordo, blanco y plumífero, sobre el reflejo del sol que descansa en las aguas del Pacífico. También así, las vigas, excelentes anfitrionas, se construían mágicamente delante de ellos para llevarlos cada vez más cerca del horizonte. Un insomnio perpetuado en el firme paso de esos cuatro piecitos que dejaron sus huellas en un puente inhóspito. Suyo, como la nada de la que son parte. Esa que enciende el motor del rabo canino para su excitado bamboleo; la que detiene en el aire una gota de agua, dejando al desnudo su tímido arco iris interior, junto a toda su principesca vitalidad. La nada de los que no esperan nada. La nada de los que tienen “todo” y aún así nunca dejan de caminar. Y no lo hacen, por vivir sumergidos en la búsqueda inquebrantable de la utopía edificada, invisible, en la convergencia del cielo y el suelo, del mar y las nubes, del sol y los jazmines. Y aunque sin certeza alguna sobre lo que ese puente -el suyo- les depare para sus vidas, ellos caminan. Keep walking…

martes, 6 de enero de 2009

CXLII

"Tenía curiosidad por conocer aquella casa. Pero aquí no encuentro tejas. Ni pianito. Ni vals. Una gran pared gris y descascarada, una ventana con persiana baja, y un portón de vidrio y hierro. Sobre ella, en letras metálicas, un nombre: Lydia. Toco el timbre [...]."

Así relata Laura Giussani lo vivido por ella años atrás. Así podría relatar yo mismo, las irrepetibles percepciones que tuve en la tarde de hoy. Hoy los reyes no vinieron, hoy busqué a la reina (y la encontré). El caserón de la calle Conesa comenzó a desgarrarse de las frías hojas de un libro para comenzar a formar parte de mi vida, incluso en el momento en que leía su descripción. Hoy, definitivamente, es un jirón imborrable de mi historia.

Toco el timbre y, claramente, no es Lili quien abre la puerta. Es más bien un señor canoso, de mirada firme y temeraria, quien asoma su rostro por la ventana. Me acerco y tímidamente le hago un relato mínimo, de novela, y le confieso que estaba en busca del espíritu de Lili Massaferro. Carlos me invita a conocer a Liliana Belloni, segunda hija de Lili, hermana de "Manolín" (como el recuerdo lo evoca), masacrado por las "fuerzas del orden", allí por el año 1971 en el partido de Tigre. Liliana me pregunta desde la ventana si temo a los perros y, ante mi negativa, me invita a pasar. Las puertas de la calle Conesa se abrían para mi. El "Lydia" inscripto en el muro, quedaba fuera de mi campo visual, para adentrarme en la magia del mundo de Lili: en su familia.

Lo vivido dentro de esas paredes, quedó grabado a fuego en mi memoria. Lo inefable, son las puertas abiertas, los puentes tendidos. Tanto con Liliana como con Carlos, con Lili, Manolo, Pirí. Con Paco Urondo. Con Firmenich y el Che Guevara, con los Aymara o con el imperio incaico. El despertar del espíritu rebelde en las historias vividas y por vivir. En Cromañón y la militancia setentista. Todo se hizo uno en ese fantástico caserón, detenido en el tiempo. Porque allí hay más que muros, muebles y habitantes. Allí corren aires insurrectos e inconformistas, rebledes y vitales, solidarios y bien predispuestos, que rebalsan el ambiente con su áurea efervecencia, mágica y principesca. Pero fielmente, humilde.

Agradezco de corazón a Liliana Belloni y a Carlos Ballivián por la confianza y la gentileza con la que me regalaron una tarde irrepetible. Gracias también a Rosario Espina por haberme introducido hace un tiempo en el mundo de Lili, con la simpleza y el oportunismo de saber cuándo y qué libro prestar, a quien había perdido la sed literaria.

Una tarde muy mía, que es suya.
Un momento muy nuestro, que es de un pueblo.
Un pueblo que es Lili, o debería serlo.

viernes, 26 de diciembre de 2008

CXXXIV

"Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes..."
Isaac Newton.

No sabés lo que me cuesta no poner a todos mis soldados a trabajar en la construcción de un fuerte, que se levante certeramente alrededor tuyo. Y así cuidarte, protegerte, tenerte siempre conmigo. Lo único que me detiene es mirarte y escucharte. Saber que por quererte, no hay nada tan hermoso como dejar volar lo más mágico de tu ser. Igual, no pierdo la fe de que el par no se transforme nunca en claustro, ni de que haya caminos compartidos para dos almas libres, con objetos similares. Sólo sé (en realidad, sólo lo siento, lo que lo hace más válido) que mientras sepamos escucharnos, dejaremos de lado el vicio de construir muros, para disfrutarnos en un puente inmaculado, que anhela eternidad...

martes, 2 de diciembre de 2008

CXI

Hoy sentí, irrefrenable, la vehemecia de la nostalgia hacia adelante. Vi mis pies descalzos suspendidos, firmes, en el epicéntrico punto de quiebre de la historia urdida por vestigios pasados, acciones presentes e incertidumbres futuras. Un punto que puede ser vivido u olvidado. Interceptado o admirado. Enaltecido o añorado. La constancia ilógica de un miedo imbécil y pusilánime, por ser miedo antes que realidad. Por el incauto y prematuro temor a perder lo que siquiera nos pertenece. Enemigo íntimo, hermano de cama, besos, latidos. Compañero de viaje. Abrazo tus entrañas que son mías y te miro con ojos de adiós. Piernas juveniles e irreverentes, corriendo blanca fragata que zarpa. Convirtiéndose en artífices de la entrañable transparencia, de la querida presencia de mi ser. Ver al Sol Padre, reflejándose en océanos de incertidumbre y ver entonces, sólo entonces, un rostro auténtico y conocido. Inefables emociones se aglutinan en mi pecho que nunca deja de sentir. Abro los brazos e inundo un poco más el mar. Sólo un poco más. Miro al cielo y sonrío, fulgente y contagioso. Muero decidido y lentamente. Confinando mi presente a un nuevo amanecer. Ojos muertos llenos de vida, sonrientes y mirando al sol, ojos del ayer, ojos del mañana. Que amar es morir, que morir es poder y poder expresarme es también morir, pero de pie.

viernes, 14 de noviembre de 2008

XCIV

What if? Who knows? Where's the love? When the music's over, turn out the lights...
English & universales preguntas. ¿Y saben qué? Fuck'em all! Ver el cielo, ver la luna original y una estrella que quiere asemejarla, brillando como ninguna, es la luz de esperanza. Vaciar la cabeza y escucharse vivo, seguir el ritmo y seguir su ritmo. No pensar. Cruzarse con ella y el amor en sus brazos. Cruzarse, y querer ser parte. Una historia de dependencia eterna. En este caso, racionalizando diferente, quizás sin racionalizarlo tanto. Abriendo los poros y dejando inmiscuírse a los sentimientos propios y ajenos. El néctar de la vida. El suspiro de los ángeles libres, reposando sobre nuestras cabezas, floatin' around. Un universo fugitivo que quiere no serlo. Dos nervaduras de una misma y frágil hojita de vida. Compenetrándose. Compenetrándonos. Lejos y cerca. Cautivos y prohibidos. Anestesiados en lo que nos rodea. Apabullados por mandatos de grandes, cuando queremos ser niños. Y a veces nos cansa explicar o incluso pensar en hacerlo. Nada vale más que el amor de un niño, y el cuidado que éste de a su flor. Nada.

viernes, 7 de noviembre de 2008

LXXXVIII

¡No te vayas lejos, mi amor! Vení, dame la mano y crucemos juntos. Pisá acá... despacito. ¡Cuidado con las vigas! Mirá adentro. Dale, animate. Confiá. Ahi vas, dale... ¡Muy bien! ¿Viste? Ni pestañaste y ya estamos en la mitad. No mires abajo. Seguí, firme. ¡No, no te duermas! Si, es cómodo, pero no es eterno. Cruzá. Haceme upa. Mejor dejá, yo te llevo. Agarrate de mi cuello. Sos un sueño. ¿Falta mucho? Ya llegamos divina, sólo un pasito más. Pero ésto es amor. No bebé, esto es un puente. Un puente hecho de amor.