Mostrando entradas con la etiqueta perro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta perro. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de abril de 2009

CCXXXVII: El espíritu de Diógenes

Tengo tantas historias de amor con los caninos habitantes de este planeta y tan pocas con sus mujeres, que siento me marcan así un camino. Al pasado o al futuro, pero al fin, camino. Vivir como ellos, ser el Diógenes del S.XXI, despreciado por tantos, con envidias subyacentes e insoslayables, ¡pero no fueran a saberse nunca! ¿Cómo envidiar a quien nada tiene? ¿Qué ansiar de quien sólo tomó prestado un cuerpo humano para enseñarnos a no poseer? Quizá esa vida instintiva y animal sea un acercamiento al Dios que tantos compran en estatuillas. Y quizá la razón sirva sólo para resquebrajar las empresas ideológicas de sus guardianes más fervientes. Tendiendo puentes, permitiéndoles el paso a este lado, donde las hortensias visten de novias y son venerados los muertos.

martes, 14 de abril de 2009

CCXXXIV: Impresiones de Santa Rosa, La Pampa (II)

Me es inminente la responsabilidad de una confesión: les he mentido descaradamente. En efecto, quizás no califique como "mentira" ya que lo expuesto era un ilusorio acontecimiento futuro y mi desfachatez para con la realización del mismo. Sí, dudé. Y dudé excesivamente. No es que temiera por algún monstruo fabulesco ni por nada que se le parezca. La raíz de mi duda, su núcleo, fue la pavorosa sensación de ser el único. Y aunque de todos modos terminé siendo el único de mi especie, tirándome de cabeza y nadando por la laguna pampeana, fue aquel inocente y aventurero labrador, que perseguía una botella vieja como quien persigue a la utopía vívida del misterio humano, quien me dio el coraje para lanzarme en ese vuelo.