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miércoles, 15 de abril de 2009

CCXXXV: Impresiones de Santa Rosa, La Pampa (III)

Al salir, empapado de una divina e inconciente inmunidad, sentí hecha carne la práctica de repetidos dogmas de eternidad. Con las bermudas sudando aguas verdes, y mi alma escurriendo estructuras y otros males, me bufé irónicamente de instituciones ajenas e impuestas. Oriné impunemente sobre el "no se puede". Me cagué con enérgica pasión intestinal sobre los cimientos del Bien y el Mal, establecidos por un Dios cotizado en bolsa gracias a los fundadores y protectores de esta gloriosa Patria Capitalista, que impera alrededor del globo. Entonces, y sólo entonces, terminé de leer a Sábato, me comprometí a la entrega personal por la Vida común, y seguí mi camino en el descubrimiento silencioso y casi asceta de la capital pampeana.

miércoles, 25 de marzo de 2009

CCXVIII

"Espero no tener nunca la vida hecha..." Una frase que fue regalo, hoy se luce y me ilumina desde la parte superior del monitor de mi máquina. Y la creo, y la vivo; pero a veces, si bien no quiero tener la vida hecha, me gustaría dejar de sentir el sabor a hospital en la laringe, la impotencia interminable de la insatisfacción, el apego inescindible a los amores. A veces quisiera dejar de sentir a la muerte hacerse carne en un cuerpo abandonado y erosionado por la tierra roja del despojo. A veces quisiera amar más la ciudad, contentarme con menos y disfrutar cada instante al cien por cien. A veces, lo logro; con ella lo logro. A veces la necesito más de la cuenta y otras, recuerdo aquella mariposa del tuyú, perdiéndose en el horizonte mientras mi mente se edificaba bajo el seudónimo de Juan Pablo Castel. De blanco a negro y visceversa, sin saltos ni sobresaltos. Ayudándonos es más fácil. Apoyándonos, es perfecto. Pero es el maldito equilibrio de un gris inerte, el que duele y sumerge en inmensos mares de incomprensión.

martes, 17 de febrero de 2009

CXCI

Quizás mirar al mundo por una ventanita no sea tan terrible como parece. El trístemente célebre -o célebremente triste- Juan Pablo Castel supo hacerlo y tuvo, en esencia, los mismos resultados que cualquier ser humano. Nacimiento y descubrimiento, frustración, alegría, altibajos, sonrisas, llanto, muertes y renacimientos, y un último y físico desfallecimiento. Elegimos, instante tras instante, entre una dicotomía tan simple como esencial. La de seguir viendo pasar la vida por la ventana o bajar al carnaval que constantemente se suscita en las calles de un festivo y sonriente estoicismo. Al fin y al cabo los hechos serán similares, pero nuestra sonrisa puede empezar a ser más barata y nuestra angustia más recóndita. Ya lo dijo Solari, salí del letargo, vení a desfilar.

jueves, 15 de enero de 2009

CLIII

"He pasado tres días extraños: el mar, la playa, los caminos me fueron trayendo recuerdos de otros tiempos. No sólo imágenes: también voces, gritos y largos silencios de otros días. Es curioso, pero vivir consiste en construir futuros recuerdos; ahora mismo, aquí frente al mar, sé que estay preparando recuerdos minuciosos, que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza.

El mar está ahí, permanente y rabioso. Mi llanto de entonces, inútil; también inútiles mis esperas en la playa solitaria, mirando tenazmente al mar. ¿Has adivinado y pintado este recuerdo mío o has pintado el recuerdo de muchos seres como vos y yo?

Pero ahora tu figura se interpone: estás entre el mar y yo. Mis ojos encuentran tus ojos. Estás quieto y un poco desconsolado, me miras como pidiendo ayuda."

¿MARÍA?*



  • "El Túnel", Ernesto Sábato. Cap. XV. Descargalo.
  • * Los signos de pregunta resaltados en negrita, no son originales del texto. Fue mi sensación al terminar de leer la carta, levantar mi mirada y ver el mar tan permanente y rabioso entre recuerdos pasados, nostalgia hacia adelante y el inmenso extrañamiento que sentía por ella.