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martes, 6 de octubre de 2009
CCCXLII: Mi mismo yo mismo
Soy anfitrión y agasajado en el festín de mis creaciones, en cada castillo edificado sobre la potencialidad explotada y descubierta. Con mi triste cuerpo envuelto en negro smoking, soy pingüino perfecto para recibirme a mi mismo -que aún espero ahí en la puerta con vestidura rupestre y colorida, que yo mismo me digne a abrirme la puerta- y no seguir esperándome. Insisto con palmadas sin recordar -o predecir- que yo mismo inventé el botón mágico llamado portero eléctrico, que intercomunica espacios, acortando tiempos y distancias, fingiendo voces ahí donde no están y abriendo portones desde otro mágico botón lejano. No había caso. No me encontraba. Pobre de mí, tan lejano y tan en busca. Porque el castillo no era más que reconocimientos ajenos, apilados uno sobre otro en los muros que me preservarían de las crueles amenazas de mí mismo. Del mi mismo que hoy duerme afuera, bajo una luna ausente. De ese mismo yo mismo, que pasa frío y sonríe por la quiescencia abúlica de la costumbre oxidada, pero vital. Del mismo yo mismo, que ama al de puertas adentro, y lo dejaría salir a mi mundo infinito si tan sólo tuviera el coraje de solicitármelo, al menos por el portero. No vaya a ser cosa que su claustro nos entristezca.
Publicado por
Mauro Fernández
a las
1:12
viernes, 8 de mayo de 2009
CCLIV: Deep inside...
Sí, hoy estoy encontrando montones de pavadas que son dignas de compartir. Y lo mejor es que me dan una razón para escribir, al respecto o no tanto. A fin de cuentas, el universo cabe en una gota de rocío, y el más intenso ideal, en una tendencia ultramoderna. La interdependencia de los factores que nos reifican como entes dignos de ser llamados por un nombre establecido, está muy lejos de ser la razón esencial de nuestro ser. Esa búsqueda es constante e infinita, y a su vez, es la única que nos permite seguir caminando hacia un punto fijo y abstracto en el horizonte. Quizás inexistente, ilusorio, pero punto al fin. Tanto la lámpara que es amante, como la casa que es origami, exhiben y ejemplifican fielmente la versatilidad de los objetos en relación con la percepción humana. Karma's surrounding us. Nos eterniza en una existencia cíclica y vacía de contenido, si no apelamos a nuestra voluntad para romper con los convencionalismos y trascender hacia la profundidad de los objetos y de nosotros mismos. We're everything, we're everywhere...
Publicado por
Mauro Fernández
a las
13:51
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