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viernes, 30 de abril de 2010
DXXIV: Dado vuelta
Caminos, miles de caminos. Todos desdibujados y confusos frente a la mirada perdida del público que se presta a la ilusión. Prestidigita imperceptiblemente un subidón repentino que llama a la náusea del incauto y el gozoso gemido del impávido. Las depresiones de una llanura sin el éxtasis del fracaso y sus antónimos extremos, no refractan fidelidad. La mirada, honesta por defecto, se pierde en el prisma sin llegar a ser arcoiris en sus ojos. Pero cuando todo se mueve, las claves del sol vuelven a extasiar los cinco sentidos del pentagrama -y todos los que quedaron sin trazar-. Los sostenidos son redondas y los tropiezos del amor, no más que una tímida corchea. Infinito soslayable no más que por el velo que tergiversa con dejo de hastío e irresponsabilidad los jardines de tu mente. Las rutas no exploradas, la iluminación del descubrimiento, que se ahoga en el encandilamiento con su torpe persistencia y falta de novedad. El lado oscuro de la luna, fuera de la pared. Dado vuelta como una moneda. En la cara de un presente tan incierto como promisorio. Lovin' it!
Publicado por
Mauro Fernández
a las
0:39
martes, 11 de agosto de 2009
CCCII: Espejos
Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.
Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Y este fragmento:
La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.
Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Y este fragmento:
La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.
Bolero
Julio Cortázar
Publicado por
Mauro Fernández
a las
1:11
domingo, 29 de marzo de 2009
CCXX- Hurtos 8: Francisco "Paco" Urondo
Con toda paciencia, la noche iba
tejiendo a su lado. Con todo
el amor, la noche crecía sobre su trama, sin
rencores. Éramos
así los dueños del fuego
del amor; los privilegiados,
los niños, los condenados a morir
con las espaldas
descubiertas. Asesinos de la historia
que no llega a su debido
tiempo, que acarician
profetas y temblorosos. Dardos.
Espejos
Paco Urondo
Estaba en un estado
de ánimo sentimental; estuve
sonámbulo. Alcohólico, desierto,
fugitivo y
tropecé con la cara de tu sonrisa
que ocultaba
la cara de tu rabioso dolor.
Addio (fragmento)
Paco Urondo
Publicado por
Mauro Fernández
a las
17:00
domingo, 1 de marzo de 2009
CCI
El día se empeña en empaparnos de soledades húmedas y obsecuentes. Los intensos rayos del sol penetran firmemente las pequeñas partículas que nos quedan por llover. Y todo me evoca tu presencia. Soñar tardes de mar o de pelopincho, cuando el sol cocina lento. Mate, bizcochos, cine hogareño y cucharita inescindible; cuando la lluvia sorprende a mi ventana. Pero al verte, fotográfica, sin whisky y aún sonriente (como en aquella foto -¿parámetro?-) me revuelco en la tierra, removida y embarrada; bajando del vuelo inconsistente que nos descubrió, para saber que también en nuestro cielo existe un suelo. Y casi como en un templo cristiano, en mis rezos siento que una sonrisa tuya bastará para sanarme, como un símbolo, como un bálsamo. Entonces te respiro en soledad, te amo a la distancia y elijo no buscarte. Ya nos encontrarán nuestros paralelos caminos en alguna intersección mágica, en algún momento preciso.
Publicado por
Mauro Fernández
a las
15:34
viernes, 6 de febrero de 2009
CLXXX
¿Entendiste alguna vez que mis ojos hablaban de vos? Mirá, hay formas y formas de ver las cosas, y a veces hay que ponerse en el lugar del otro. Lo que estás haciendo me resulta de una inmadurez tal, que hasta los féretros de un barco hundido se abrirían para dejar salir los reproches de sus muertos. ¿Y te reís? Sos inútil, ¿no lo ves? Te cagás de risa de lo más pútrido de tu situación. Si algún día te dieras cuenta que sólo sos carne y huesos, y que nunca vas a poder igualar mi volátil reflejo, comprenderías que la perspectiva, es la mejor forma de vivir este carnaval.
Coordialmente, al Sr. Mauro Fernández.
Coordialmente, al Sr. Mauro Fernández.
El Espejo
Publicado por
Mauro Fernández
a las
9:00
jueves, 15 de enero de 2009
CLII

12 de Mayo de 2007. Una estrella única, fulgente y pura. Un pequeño satélite áureo, circundándola. La idealización. El tiempo y la distancia. Los momentos compartidos sin saberlo. Su juego infinito, encubierto; mi inocencia. La verdad y el olvido. Mejor dicho, el intento del olvido. ¿Cómo des-idealizar? Imposible. Pero en mi defensa, alego total compromiso para con ese fin. Tiempo y más tiempo, moldeando a su piacere -como siempre-. Ojos encontrados sin buscarse y una verdad profunda en el momento más impensado. Una reacción espejada. La empatía absoluta. El asiento de adelante, irreverente, que más adelante se cobraría un mayor grado de irreverencia, de fantasía, de pasión. Mi irrefrenable pulsión de sacar el cuerpo por la ventana y gritarle sus miserias a los altos edificios de Puerto Madero. Sheryl Crow, singin' God Bless This Mess, y yo recibiendo la bendición. Tiempo púdico, tiempo ausente. Two dot Zero. Nuevo encuentro y la efervecencia de la HB. Un saludo y nuestros espíritus ya correteaban, inquietos, en el limbo de las utopías y los colores. Jugaban bajo un arco iris indeleble, bajo la superficialidad de nuestras palabras. Y esa vidriera que siempre fuimos, repentinamente se fue espejando. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos. Y entonces, ese protón contenido de energía universal y compartida, no soportó tanta vehemencia. Big Bang. Y no solo volaron planetas; volaron plumas. Infinitas plumas blancas, marrones, con punta o sin punta. Una única que, acariciando su olfato con impertinencia amorosa, me abrió las puertas al paraíso. Y no sólo volaron planetas y plumas; volaron espejos. Espejos caleidoscópicos que introyectan las miradas y las proyectan en la belleza empática que se desnuda ante nuestro cerebro desesperado. Espejos que no dejan de ser espejos, sino para transparentarse y mostrar su alma impúdicamente. Espejos que edifican la búsqueda del espíritu. Y no sólo volaron planetas y plumas y espejos; volaron libros. Libros que contaban nuestra historia desde distintas perspectivas. Libros que encarnaban a los planetas, a las plumas, a los espejos; encaminándonos nuevamente en la altruista tarea de pacificar al ser amado. Libros que abren la mente. Porque no sólo volaron planetas y plumas y espejos y libros; volaron príncipes, desiertos, hortensias, serpientes, mariposas, panaderos, gaviotas, mares, cartas, cielos, soles, noches, música, poesía, libertad. Volo mi ser y voló su ser. Volaron, para encontrarse apasionadamente en la eternidad de los instantes. Por eso son eternos, por eso somos eternos. Por descubrirnos mágicamente en la eternidad que trasciende el tiempo. Por encontrarte siempre, infinita.
Publicado por
Mauro Fernández
a las
12:33
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