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lunes, 10 de octubre de 2011

Opiniones de Perón sobre el Che


Por Pacho O’Donnell

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Perón y el Che tenían el mismo enemigo, el imperialismo capitalista con rostro norteamericano. Pero disentían en la metodología y la estrategia: Perón era esencialmente un político dotado y había incorporado a su proyecto a la mayoría de los sectores del trabajo argentinos en una amplia alianza policlasista con el objetivo de alcanzar sin mayor violencia la meta de una patria económicamente autónoma y políticamente independiente. El Che, en cambio, proponía una revolución socialista tan violenta como su enemigo a partir de su teoría del “foco”, es decir la instalación de estallidos insurreccionales limitados que promoverían una reacción en cadena que multiplicarían su poder de acción sin necesidad de trabajo de base previo. “Crear dos, tres... muchos Vietnam es la consigna” (Mensaje a la Tricontinental).

A pesar de sus diferencias, ambos líderes se respetaron y en las investigaciones para mi biografía del Che constaté que éste colaboró con dinero, siendo ministro en La Habana, para financiar el primer intento trunco de Perón de regresar del exilio.

Enterado del asesinato del Che en La Higuera, Perón escribió desde la Quinta de Puerta de Hierro: “Compañeros, con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable pérdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. (...) Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto Che Guevara. Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazó, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir”.

“He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del Peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿que edad tenía entonces? Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Yrigoyen.” A continuación una frase ejemplar: “Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía”.

“ (...) Las revoluciones socialistas se tienen que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre sí todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre sí los usufructuarios del privilegio.” Firmaba Juan Domingo Perón, 24 Octubre 1967.

Pero en cartas privadas Perón deslizó algunas críticas sobre la estrategia guevarista. Así lo planteó a Ricardo Rojo, en respuesta al envío del libro Mi amigo el Che:

“(...) Sin cuanto usted nos informa de su paso por el Congo y muchas otras circunstancias, no sería fácil comprender que un hombre ya fogueado y experimentado en la guerra de guerrilla se haya encontrado en Bolivia en una situación tan precaria de medios y preparación. La ‘guerra de guerrillas’, al contrario de lo que algunos creen, es más vieja que ‘mear en los portones’, pues se practicaba en gran escala ya en la época de Darío II. Desde entonces, hasta la II Guerra Mundial de 1938-1945, no ha dejado de ser en algunos sectores y circunstancias, la forma de luchar.”

“Pero, como forma atípica de guerra, tiene sus exigencias originales, según sean las condiciones que la situación presenta. La empresa de Ernesto Guevara era, a la vez que temeraria, casi suicida.”
Lo mismo le había dicho al Che, según me contó un testigo de parte de la reunión, Enrique Pavón Pereyra, cuando Guevara visitó a Perón en Madrid. Aunque seguramente para no ahondar en discusiones políticas lo relacionó con el asma: “Disculpe mi comandante que le sea franco, pero usted en Bolivia no va a sobrevivir. Suspenda ese plan. Busque otras variantes”. Y remató: “No se suicide”.
La carta a Rojo continuaba: “(...) El Che tuvo que desarrollar sus tremendas operaciones, sin más medios que su extraordinario valor personal y la firme decisión de vencer que le animaba como hombre de una causa. Sin embargo, cuando se opera contra fuerzas regulares especialmente preparadas para esa clase de lucha, tales virtudes no son suficientes; es preciso, por lo menos, contar con algo seguro en cuanto a fuerzas y medios de subsistir en medio tan inhóspito”.

También se refirió Perón a Guevara en una carta a su amigo y camarada mayor Pablo Vicente del 23 de agosto de 1966, donde comenta la visita del Che en Madrid para buscar su ayuda para la campaña en la que perdería la vida, enterado ya de la defección del Partido Comunista Boliviano (PCB):

“Le sorprenderá saber quién me vino a ver hace poco: el Che Guevara (...) Me venía a ver desde Checoslovaquia y Rusia me dijo. Se me apareció disfrazado de ‘cura’ con una barba larga y la sotana” (vestía así para evitar ser reconocido y también para no crearle problemas a Perón, ya que a Franco le disgustaba que fuera visitado por políticos, más aún cuando eran de izquierda, como fue el caso de Salvador Allende, entonces senador, que casi provocó su expulsión de España).

“Tiene una visión muy interesante de las cosas y del mundo actual pero participa de la idea de la ‘revolución permanente de los pueblos’, un utópico inmaduro –pero entre nosotros– me alegra que sea así porque a los ‘yankees’ les está dando flor de dolor de cabeza.”

“Personalmente creo que es un individuo brillante pero del lado equivocado. Tiene una conversación muy interesante y una obsesión por el comunismo muy marcada. Pretende reunir fuerzas no sé de dónde para ‘liberar’ nuestros pueblos americanos. Advertí en seguida que tiene clara su meta y es capaz de cualquier cosa.”

Y para terminar, un pronóstico que la imbatible alianza del ejército boliviano, la CIA y los “boinas verdes” confirmaron: “Este muchacho va a terminar muy mal según creo. Como ve, mayor, ya ve usted que hay de todo bajo las viñas del Señor”.

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Leer el artículo original en Página/12.

lunes, 3 de octubre de 2011

La razon me tiene -y viceversas menos loables-


Lo entendí. O al menos empecé a sentir cómo el corazón pierde su batalla por voluntad meramente propia. Vi cómo los anhelos de un “hombre nuevo” o un “mundo distinto”, fueron invenciones minuciosamiente trabajadas y diagramadas en los confines del pensamiento; en su ultratumba. La injusticia es tal porque hay conciencia, y la noción de retribución equitativa es en cuantía una pasión pensamentista. La represión de los impulsos en nombre de un sentimiento que subyace al mismo deseo, no sólo es retorcidamente cerebral, sino también hipócrita e injusto para con los verdaderos sentimientos (los que se sienten, aquí y ahora).

La bondad, la justicia, la fidelidad, la igualdad, la verdad y hasta la conciencia de duda; son los hijos directos y aún umbilicales de la neurona gobernadora del Reino del Hombre. Claro que sentimos hondo, que duele en las entrañas y que nos pueden hasta brotar lágrimas suicidas al presenciar una injusticia en cualquier parte del mundo; pero el móvil, la génesis de esa angustia, de ese dolor, no es otro que la razón constante.


Me asumo un asqueroso racional, un torturador de sentimientos, el genocida de mil deseos expresados y hechos realidad. Vivo apasionadamente los pocos sobrevivientes, los trato con vehemencia juvenil, los rescato del fuego extinto. Esos me mantienen vivo. No tengo razón. La razón me tiene.

¿Pero el sentido de mi existencia? ¿Lo que me mueve de indignación para encontrar algún nuevo sentimiento por ser salvado? Mi razón negándose a aceptar lo inaceptable; mi conciencia que no duerme tranquila si antes de hacerlo no movió al cuerpo idiota que tiene puesto a hacer algún movimiento tectónico que transforme el mundo como lo ve. Me caga y me salva la vida. Es extremo. Tiene fines loables. Tiene medios conchudos, o, al menos, discutibles. Es el disparo que abre el portal al mañana. Es el amor.

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01/10/11
Edimburgo, Escocia
(noche, llueve)


y agregados...



lunes, 11 de julio de 2011

DCXXXI | ¿Qué hacer con tu boleta electoral?

Cómo hacerlo, acá.
"People should not be afraid of their governments. Governments should be afraid of their people."

Origami es Revolución.

martes, 4 de mayo de 2010

DXXIX: Asesino

Tengo la foto de un asesino justo debajo de mi foto de perfil. La tengo junto a un escudo de Racing que poco dice de mí, y una foto de Urondo -¿otro asesino?-, que es fin y medios, esencialmente literarios; pero quien dice pluma dice fusil. Asesinar, matar a alguien con premeditación, alevosía, etcétera; Real Academia Española. Asesinar entonces es, en ciertos casos, un acto de dignidad y de honestidad. Alzar el fusil con determinación contra el cráneo de la mentira erigida sobre unas botas de cuero o unos zapatos de gamuza, puede ser una de las mayores verdades de nuestra existencia. La muerte, por sí misma, es la única certeza y es parte del juego que nos tocó jugar mientras el sueño durase. Un sueño rebosante de ideas, sentimientos, dibujos, juegos, amores, abrazos, lágrimas y sonrisas. Y sobre todo, lleno de errores. ¿Apostó por la vida entonces, aquel asesino barbado y de mirada infranqueable? No lo creo. Porque creo que priorizó la verdad, la dignidad y la calidad de vida, antes que una mera subsistencia insustancial. Creo que le abrió la puerta al error y al juicio ajeno, al elegir hacer y no mirar. Otros, tantos otros, cometen la torpeza de creer que jamás se equivocaron, por ser cómplices y pasivos en una orgía colosal que se les desdibuja en la mirada perdida. Y esos juzgan. Todos juzgamos. Todos creemos ser "dueños". Todos deberíamos callar y hacer un poco más. Equivocarnos sin miedo. Confiar en el impulso vital de nuestro corazón. Sepan que esa imagen que hoy aparece a iluminar la columna lateral de Egosincracia, no está ahí porque quede linda la foto de Korda, o porque me posicione como ícono de nada. Sepan que esa imagen está ahí porque comparto y porque creo. Porque la cara blanca que casi se apoya sobre su boina, puede cometer los mismos errores que él si así lo siente.

jueves, 31 de diciembre de 2009

CDXVII: Aniversarios

Cinco años de zapatillas pendulantes,
expectantes, inertes.
Vestigios de recuerdo,
trozos de alma resquebrajada 
y ausente
en la madeja de despojos que condena a un padre,
la impunidad.

Cincuenta y uno de un triunfo
tan ajeno como propio,
de una Manila rebosante del fulgor
y la algarabía, los bailes y disparos
de las columnas vertebrales 
e insurgentes
del nuevo continente.

Dos mil diez de un mesías
parcial, de muchos
o pocos,
pero encarnándose en la historia
oficial, de los libros y los años,
y la esperanza,
y las muertes. Y el mañana.

Y los gorriones, batiendo sus alas
entre decesos e incursiones heróicas,
cleptos, Marx y teos varios,
picotearon lombrices en su nido
con el temor de los mediocres
a lo desconocido.

Los halcones hacían la historia
mientras cobardes aves migratorias,
mercenarias, la escribían.
Los gorriones, tantos, contemplaban,
y cantaban y batían
y se amaban
y perdían. Y lloraban.

¿Y qué pasaría, Mario,
si sólo aves encarnásemos,
sin importar la especie,
el color, 
el estoicismo genético,
la debilidad natural?

Seríamos cuento, tal vez,
poesía y destello azul.
Paraísos a domicilio, la
sorpresa terca de la constancia.
Y volaríamos junto a las hadas,
mientras el analfabeto 
muere de hambre, a la izquierda
de la segunda estrella,
olvidada por aquellos que sólo
viran a la derecha, hacia el amanecer.

Que el poeta escriba esas palabras
que deslizan una pluma zigzagueante
y suave
por la espalda desnuda, que espera certera 
el disparo del verdugo.

Y los cantores resquebrajen
el alma, con sus versos imposibles,
la más vera expectación. 

Que los gorriones silben,
y se abracen y se amen
enarbolando sueños en el éter
del solsticio de la pasión.

Y el halcón, se mire al espejo,
y reconozca, sin vergüenza,
el aleteo tímido de su mariposa interior,
el arcoiris que en su retina arde,
el espectro que devuelve el prisma del mundo
y su centella de revolución.

Y al fin, que todos levanten la copa,
y viajen al futuro para mirar atrás y
seguir viendo mañana;
que lancen un disparo a la memoria
para inmortalizarla,
y en un estallido de cristal
brote la carcajada del mundo.

jueves, 24 de diciembre de 2009

CDX: Año nuevo, cristal nuevo

Pocos son capaces de comprender, que una nochebuena cargada de amor puede cambiar el color del cristal con el que vemos la realidad. Quizás días, años, minutos... poco importa. A 500km/h, la siento como nunca, con historia y con presente. Y así será la frenada de intensa, pero hay un no se qué, uno que se disfraza de ideal y de proyecto de mundo nuevo, que nos une y no nos deja escapar, ni ser hermanos, ni ser amigos, ni ser pareja, ni ser primos. Somos los niños burbuja, el fin de la historia, "x" en ecuaciones. Somos un todo partido en dos. Uno que en esta vida se reencontró para inspirarse y acompañarse. Esa magia que hace que hoy, Egosincracia se vea con otro cristal. El sueño sublime en fin, del hombre y la mujer que buscan otro mundo posible.

lunes, 30 de noviembre de 2009

CDI: Ir por adentro, ir por afuera

Acabo de leer un comentario de un cumpa que rezaba la verdad tantas veces repetida de que con un Estado ausente, absolutamente todo es posible, incluso teniendo las mejores leyes. La Ley, el mandato absurdo de una democracia que no sabe regirse por ella, sino por el miedo. De una democracia que asusta e intimida por portación de rostro o por intransigente, pero a sí misma se vanagloria de Reina Madre, absoluta, justa y representativa. El dinero, como medio de hacer más -y mejor-, o como método de lucha: otra variable, jamás decisiva. El rol del tercer sector en la transformación de una realidad absoluta es necesario e ingerente, gracias a él podemos acercarnos a conocer -al menos de lejos- la palabra justicia o igualdad. Pero siendo parte institucionalizada de la máquina, difícilmente la quiebre más que no sea por su conveniencia individual. Es necesario generar por fuera, animarse a soltar el bolígrafo un segundo y empezar a escribir ideas nuevas con la otra mano. 

viernes, 9 de octubre de 2009

CCCXLV: Inmortal

Hoy no se cumplen 42 años de una muerte. Se cumplen 42 años de la concreción fehaciente del sueño eterno de la vida humana. 42 años del trasbordo de la vida de un mortal a la inmortalidad etérea que sólo el amor revolucionario puede regar sobre la Sierra Maestra. Voces desgarradas y -usualmente- ignoradas, claman por aquel que dio su vida por un mundo distinto. El hombre falla, olvida y vuelve a fallar, para quedar perdido en la memoria de los pueblos. La idea perdura secularmente inscripta a fuego con forma de estrella en la frente del pueblo unido. Hoy, el Ché no vive en los argentinos que parcializan leyes mediáticas. El Ché renace una vez más en el ideal de la equidad, de la unión y de la utopía revolucionaria que anhela abandonar las praderas de Utopía para tomar por asalto la realidad del hombre, cuyos derechos no sean vulnerados por los intereses maquiavélicos y funcionales de un sistema perverso que alimenta la inequidad. Esa inequidad, queridos amigos, que sólo reside en la privación del derecho y de posibilidades. Hoy tenemos la responsabilidad y el regalo de levantar la bandera y mantener viva la mecha del mundo que todos merecemos tener. Del mundo por el que Guevara dio su vida. De la idea que hoy vive por nosotros.

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Teniendo rancho y caballo
es mas liviana la pena.
De todo aquello que tuve
solo el recuerdo me queda.
Nada más, nada más.

No tengo cuentas con Dios.
Mis cuentas son con los hombres.
Yo rezo en el llano abierto
y me hago león en el monte.
Nada más, nada más.

Me gusta mirarlo al hombre
Plantado sobre la tierra
Como una piedra en la cumbre
Como un faro en la ribera
Nada más, nada más.

Alguna gente se muere
Para volver a nacer.
Y el que tenga alguna duda
Que se lo pregunte al Ché.
Nada más, nada más.

jueves, 12 de febrero de 2009

CLXXXIX

Las sorpresas que otorga la vida son rotundamente inexplicables; tanto las infinitas intersecciones de nuestros caminos, como los caudalosos afluentes de nuestros mares relacionales, vivenciales, existenciales. Y lo más cómico es que solemos emprender todo principio, con una cuota de resignación que reza un: "No puedo". Pero luego, al hacernos fuertes y encausar todo propósito ideal, el no puedo muta en un: "Si quiero, puedo". Lástima que sigamos sin querer, pero todo cambia, todo converge en un altivo y consecuente: "Definitivamente, ¡quiero!". Una vez que queramos, todo es más fácil, pero el confort de lo conocido se empeña en apegarnos al pasado. Es entonces, cuando la guerra se torna incontrolable. Pero si algún día lo enfrentamos, y miramos adentro, no sólo querremos, sino que pragmáticamente Haremos. Entonces, todo será hermoso; nuestra voluntad, oída; nuestro presente, auténtico; nuestra compañía, eterna.

miércoles, 28 de enero de 2009

CLXX

La atmósfera se exprime a sí misma, librando al universo todo el sudor ajeno que la compone. Una sustancia pastosa, entreverada de sudor y sangre, protegiendo a los más suertudos del los rayos del Sol padre, que ilumina y arde. La baba rojiza chorreando obscenamente del inescrutable paño atmosférico, nos invita al deleite, a los ojos abiertos, a un grito ahogado. Un túnel, un túnel pasajero es pasaje al devenir. Mis ojos esféricamente abiertos, lo observan en su creación (¡divina creación!). Y me inmiscuyo en su entraña, con repulsión, con el vómito entre los dientes; sintiendo hechas carne, a las transpiradas efigies que cuidan silenciosamente de mí. Fluctuando entre la excitación y el homicidio de mi propia condición humana, exijo me digan cuál es el fin de este túnel... Sean capaces de develar el secreto; entre la vitalidad de la tierra jamás será revelado. O mejor no digan nada, y acompáñenme. Acompañen a contagiarme de su sangre, a beber el brebaje sudoroso de todo ser igual a mí. Pegoteémonos, acongojémonos, vivamos el festín de los muertos. Sus almas corren inquietas por el infierno, entre el fuego pasional y los latigazos del diablo, adorándolo por su generosidad. Y el hombre, olvidado; su crueldad, perdonada. Su futuro... colgelado. 

miércoles, 21 de enero de 2009

CLXI

"Se sucedieron victorias y derrotas; por fin, traicionado y capturado por uno de sus jefes, Túpac Amaru fue entregado, cargado de cadenas, a los realistas. En su calabozo entró el visitador Areche para exigirle, a cambio de promesas, los nombres de los cómplices de la rebelión. Túpac Amaru le contestó con desprecio: Aquí no hay más cómplices que tú y yo; tú por opresor, y yo por libertador, merecemos la muerte."

Las venas abiertas de América Latina
Eduardo Galeano

jueves, 15 de enero de 2009

CLI

“El capitalismo es simplemente eso: la separación de la gente de su propio hacer (…). Si la revolución a través de la conquista del poder estatal se ha revelado como ilusión, eso no quiere decir que debemos abandonar la idea de revolución. Pero es necesario concebirla en otros términos: no como la toma del poder sino como la disolución del poder.”

John Holloway
Economista Escocés

martes, 6 de enero de 2009

CXLII

"Tenía curiosidad por conocer aquella casa. Pero aquí no encuentro tejas. Ni pianito. Ni vals. Una gran pared gris y descascarada, una ventana con persiana baja, y un portón de vidrio y hierro. Sobre ella, en letras metálicas, un nombre: Lydia. Toco el timbre [...]."

Así relata Laura Giussani lo vivido por ella años atrás. Así podría relatar yo mismo, las irrepetibles percepciones que tuve en la tarde de hoy. Hoy los reyes no vinieron, hoy busqué a la reina (y la encontré). El caserón de la calle Conesa comenzó a desgarrarse de las frías hojas de un libro para comenzar a formar parte de mi vida, incluso en el momento en que leía su descripción. Hoy, definitivamente, es un jirón imborrable de mi historia.

Toco el timbre y, claramente, no es Lili quien abre la puerta. Es más bien un señor canoso, de mirada firme y temeraria, quien asoma su rostro por la ventana. Me acerco y tímidamente le hago un relato mínimo, de novela, y le confieso que estaba en busca del espíritu de Lili Massaferro. Carlos me invita a conocer a Liliana Belloni, segunda hija de Lili, hermana de "Manolín" (como el recuerdo lo evoca), masacrado por las "fuerzas del orden", allí por el año 1971 en el partido de Tigre. Liliana me pregunta desde la ventana si temo a los perros y, ante mi negativa, me invita a pasar. Las puertas de la calle Conesa se abrían para mi. El "Lydia" inscripto en el muro, quedaba fuera de mi campo visual, para adentrarme en la magia del mundo de Lili: en su familia.

Lo vivido dentro de esas paredes, quedó grabado a fuego en mi memoria. Lo inefable, son las puertas abiertas, los puentes tendidos. Tanto con Liliana como con Carlos, con Lili, Manolo, Pirí. Con Paco Urondo. Con Firmenich y el Che Guevara, con los Aymara o con el imperio incaico. El despertar del espíritu rebelde en las historias vividas y por vivir. En Cromañón y la militancia setentista. Todo se hizo uno en ese fantástico caserón, detenido en el tiempo. Porque allí hay más que muros, muebles y habitantes. Allí corren aires insurrectos e inconformistas, rebledes y vitales, solidarios y bien predispuestos, que rebalsan el ambiente con su áurea efervecencia, mágica y principesca. Pero fielmente, humilde.

Agradezco de corazón a Liliana Belloni y a Carlos Ballivián por la confianza y la gentileza con la que me regalaron una tarde irrepetible. Gracias también a Rosario Espina por haberme introducido hace un tiempo en el mundo de Lili, con la simpleza y el oportunismo de saber cuándo y qué libro prestar, a quien había perdido la sed literaria.

Una tarde muy mía, que es suya.
Un momento muy nuestro, que es de un pueblo.
Un pueblo que es Lili, o debería serlo.

viernes, 2 de enero de 2009

CXXXIX

El juez dio el pitazo inicial. Tanto a fuerza de pólvora y estallidos celestiales, como de bombachitas rosas y deseos depositados en el inmediato porvenir, no queda más remedio que decir adiós y abrir los brazos a un nuevo año. Un año que, personalmente, me encontró inerme, repentinamente asaltado y desprovisto de certeras municiones absolutistas. Con una sonrisa en el rostro, por haber sabido resquebrajar la celda de cristal que enclaustraba a mi niño interior. Aprehendiendo. Mis poros abiertos sudan hacia adentro una historia antigua y entreverada, con designios símiles pero deformes que se inyectan en el presente y proyectan hacia el futuro. Un líquido fluído que corre por las venas abiertas de nuestro desinterés. Las penas son ajenas, siempre que las vaquitas sean de nosotros. De Yupanqui a Cabral, o de Rodríguez a Fernández, la impronta revolucionaria hurga como un niño inquieto, buscando constantemente el haz de luz. Alguien tuvo el coraje de espiar por la mirilla de mi armadura, desnudándome más allá de la piel y los huesos. Y entonces me vi reflejado, queriendo salir. Con una vehemencia repentina nunca antes sentida. Forjando desde hoy un destino inexorable. Engordando de experiencias ingeridas en libros, charlas familiares, búsquedas virtuales, recorridas callejeras. Vestigios de un espíritu amorfo que se siente en expansión, abriendo las alas y dispuesto a volar más allá de las limitaciones que la vida parezca imponer.

jueves, 25 de diciembre de 2008

CXXXII

Inocentes lucecitas alumbrando nuestros pasos y endulzando nuestro andar, se cuelgan de las ventanas de los nuevos rascacielos, de las antiguas casas bajas y trepan hasta lo más alto de los pinos que alberga nuestra hermosa y navideña ciudad. Suponen encender ilusión, gestar algún tipo de sueño incandescente en las neuronas apagadas de un pueblo que no da más. Se cuelgan de los árboles más altos, y anuncian así la llegada del benefactor de los creyentes, del padre y emperador del imperio de la ignorancia. Los espejos reflejan sus colores, pero ciertas mentes saben captar que esas luces no alumbran, sino que su razón de ser es el simple hecho de encandilar ojos con sed de verdad y cegarlos por siempre, haciendo invisible la mentira que se esconde tras ellas. Una historia que ya por tradición se contradice. Una conmemoración, un nacimiento, un sincero recuerdo de un bebé salvador, un Padre de los afligidos y de los soñadores, un comienzo y un final para dos eras, para dos formas de pensar radicalmente distintas. Por otro lado, existe un invento ya gordo de tragar vanidades y de alimentarse del bolsillo ajeno, un festejo inconsciente, miles de muertos alrededor del mundo, y el inefable e infame mercado de la fe, que sigue su marcha firme junto a ciertas ideologías que satisfagan sus deseos de ambición y que puedan  cumplir con las prioridades de sus mandatos. Hay por detrás de toda institución, un símbolo de verdad, una idea que seguir, pero siempre, la institución se corrompe, la idea se tergiversa y se utiliza para el beneficio de los peces gordos, para quienes ya se está forjando una celda en el infierno. Sin embargo, por delante de todas estas humildes y sanas atrocidades, de esta inmensa mentira y de una  traición que el mismísimo hijo y padre nunca perdonará, se encuentran colgadas aquellas lucecitas, tan adorables, por cuya simple observación, muchas mentes se sienten tranquilas, y se les transmite paz... Pero para otras, se resalta la ira de una idea que aún no se concretó, pero que pide a gritos alguien que la lleve a cabo.

jueves, 4 de diciembre de 2008

CXII

Quiero compartir un comentario que dejé en Tester de Violencia, que resume lo que sentí al leer esta maravilla.
"Buscada" de Laura Giussani es un libro atrapante, porque es más que un libro. Son jirones de una realidad histórica, arrancados de la memoria y plasmado ante nuestros ojos para siempre.
Mi percepción, aquí:

Este libro me devolvió el hambre literario. Venía aletargado y desperté. Días me bastaron para meterme en la más mágica urdimbre cultural e histórica Argentina. Sentir el espíritu de Lili hacerse carne. Sentir una eterna juventud que no tiene por qué acabarse. Militancia constante, incluso en su trabajo, en su intimidad. Eso la hizo única. Eso nos transmite y nos hace creer. La Lili que supo ser Pepa, es la que algunos soñadores vemos enaltecida por su pureza. La que nos devuelve la vehemencia intransigente, incluso cuando tenemos el culo cómodo y calentito en algún caserón de la calle Conesa.

sábado, 29 de noviembre de 2008

CVIII

Somos los hijos de una ilógica forma de vida, de un histriónico camino errante que quiere disimularse inmiscuyéndose en los vicios de la razón. Somos parte de la tripulación inquisidora que sólo cultiva sus propias raíces. Esas pútridas e infecundas raíces que derrochan oro y sangre, en nombre de un Señor seguramente cansado e iracible por tanta difamación. Estamos en la carrera constante que nos eyecte de la opresión, para poder ser libres. Maldita libertad que ahora nos sitúa en rol de decisores, ingenuamente parados ante el break point, donde la divergencia de nuestro poder se hace manifiesto. La elección y un destino pre-escrito. El círculo y el eterno retorno de Nietzsche que se suceden entre quejas y disgustos. Nuestra propia libertad y la igualdad son nuestros valores. No vemos que si somos libres, dejamos automáticamente de ser iguales. Ni tampoco que en la igualdad, somos más fácilmente manipulables. No se trata de política, se trata de vidas. De una sociedad con alma de Pepa pero modos de Murena. Intelectualoides, alejados y en caso omiso. Hay una vida fuera del refunfuño constante por las imposiciones impías. Y es la energía vital que nos haga descubrir la belleza de la libertad, la justicia de la igualdad, la enseñanza de la opresión y la espiritualidad de nuestro ser. Porque esencialmente, antes de querer, somos. No un nombre ni un amor. Simplemente, somos. Y cuando saquemos a relucir los trapos de lo que nos hace sentir, será el día en que el sol cocine lento y envalentone la creación de los cimientos de la revolución. La nuestra. La única. La verdadera.

jueves, 30 de octubre de 2008

LXXIX



La penumbra amenazante que gobernaba cielos contiguos, tapó el sol sobre nuestras cabezas. Llegó al fin, el momento cúlmine en que debemos dejar de mirar al norte. La hora de ver hacia adentro y reconocer que estamos gobernados por una nueva forma de totalitarismo. El click, compañeros, está siendo victimario de nuestra alienación cotidiana. Nuestra mente declara estado de sitio, y las ideas se refugian. Pulsiones anarquistas, salen por las calles a saquear con vehemencia las tiendas de la memoria y las represiones morales. El sistema psíquico y mental colapsa, e hilvanamos redes invisibles, con amigos que no son más que meros clicks a la distancia. Las relaciones interpersonales quedan obsoletas ante lo sustancial del progreso. Pero sequemos esas lágrimas, viejos románticos. Que la nostalgia entre en ebullición y se transforme en magia. El ilusionismo 2.0 como cimiento de un estructuralismo social integrado. La utopía hecha realidad, pero no en Latinoamérica: vía World Wide Web. Es una época ambigua, en la que un tirano, puede liderar la revolución. Adiós comandante, será hasta mañana!