jueves, 5 de noviembre de 2009

CCCLXVIII: Mercado de Pulgas

El mercado de pulgas siempre es el lugar preciso. Allí podemos comprar todo, desde lo inherente a nuestra pulsión de subsistencia hasta la idiotez más plena que jamás hubieramos pensado poseer, pero compramos. Compramos y no sabemos donde guardar. Podemos comprar regalos de cumpleaños, presentes de aniversario o el amor de una desconocida que crucemos al salir nuevamente a la calle. Podemos comprar auriculares, caras de muerto y trabajos duraderos. Podemos ser los líderes de la escena musical, donde abundan los managers pero el rock escasea. Llevamos vasos que más que vasos son futuros brindis de las revoluciones que quedan por estallar. Canciones que iluminen nuestros días, besos que eternicen la autenticidad del sentimiento compartido. Compramos muebles para decorar el living de nuestros sueños y cortinas antónimas para ahuyentar la penumbra. En el mercado de pulgas somos los perros infectados que se llevan todo y no tienen nada. Nada más que a sí mismos.

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