lunes, 26 de julio de 2010

DLX: Rosario siempre estuvo cerca

Rosario es más que una linda ciudad, una capital cultural, una cuna de próceres. O menos que eso. Es menos que un país soberano, la capital del fútbol, o incluso, menos que el hogar de las mujeres más lindas del mundo. O tal vez, más que eso. No encaja, no es. Ni una cosa ni la otra. Es única. Es bohemia, refinada, hermosa, oscura, imponente, sencilla... La duda es quién soy yo cuando la visito, no quién es ella en realidad. Me enamoro, voy y vengo, me relajo. No existo y empiezo a existir, alumbrado por las tres luces celestes del semáforo invisible, Sabina Bar, y la añoranza; o los comienzos. Los sueños y las pesadillas repetidas. Sentimientos, al fin. Más que mucho. Loca ella y loco yo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

salame, estás en Rosario?
yo voy del 5 al 7
pau

Mauro Fernández dijo...

Que cordial que sos... Gracias por tu "salame". Ya volví, estuve el finde allá.

Anónimo dijo...

no no, es puro amor: traslado mi amor al salame a tu bella persona.
Y algo, me dice que perdimos algo, perdimos y ganamos algo...lalala (me pegaste esa canción irremediablemente)
pau

Mauro Fernández dijo...

Ya me parecía, connotaba un dejo de cariño medio extraño que, viniendo de vos, no me sorprende.

Temón, ya me pongo a escucharlo para ver si corto con la nostalgia serranística.