domingo, 18 de abril de 2010

DXII: Hace falta

Andá caminando hasta la esquina, sorteá las piedras que vomita el cielo sin noquearte por completo, abrazá a un desconocido. Palmeá su espalda más fuerte que las rocas de hielo, alzá el vaso y tirale Johnnie. Regalalo a algún indigente que se acurruque en su frazada a la intemperie. No le soluciones la vida, emborrachalo para que hoy, al menos hoy, no sea un suplicio. Sacate el traje de superhéroe, caminá desnudo bajo la lluvia, amá tanto a quien llore por vos como a quien te haga llorar, pero elegí compañía. Caminá solo, de a ratos. Mandá un mensaje cada tanto, una llamada, una carta -mejor si no es digital-. Tomá conciencia de la inconciencia, no participes, o bancátela todos los días de tu vida. Morite un poquito a cada respiro, exhalá con ganas que seguramente sea la última. Dejá de soñar. Cumplí tus sueños. No anheles utopías, realizalas. Y las imposibles, tatualas o escribilas; compartilas, a todos nos gusta leerlas. Nos hace falta menos ropa y más abrazos. Menos sueños y más despertares. Menos miedos y más epifanías, más coraje. Más miradas cruzadas. Más caricias.

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