sábado, 23 de abril de 2011

DCIII: No sólo está guardado en la memoria (1)

A tres días de que se cumplan las bodas de plata de la catástrofe de Chernóbyl, llegan noticias desde Ucrania y no es olvido ni apaciguamiento lo que impera. El "medio ambiente", como tal, no es un biologicismo teórico ni un ente ajeno al hombre, sino el marco en el cuál el ser humano desarrolla su cotidianeidad, su persistencia inequívoca. Parece una obviedad, pero no está de más recordarlo en estas líneas.

Hablar de ambiente, no es inherente a esa cruel deshumanización de la que algunos autores hacen gala en sus pobres argumentos anti-ecológicos, tan exclusivamente sensiblones a la desdicha nigerina, víctima hostil del sistema global que no admite argumento que no la evoque. La vida es la que está en riesgo. No nuestra casa, ni la de los popes del devastador modelo capitalista: es nuestra vital continuidad en ella la que pende de una batalla urgente y necesaria. Un nosotros más vasto que el concebido por cualquier maniqueo ideal. La batalla por otro modelo de desarollo, uno más inclusivo, uno menos genocidamente ambicioso.

Así es que los gobiernos del mundo junto a los férreos adalides del desarrollismo tecnocrático y su epopeya del átomo mesiánico, hacen ojos ciegos, oidos sordos y avanzan entusiasmados como niños con su cuento de hadas, de salvaciones estrechas y paraísos futuros, a la merced de un omnipotente cientificismo que todo lo podrá.

Japón, mientras tanto, prohibe el ingreso a más de 20 kilómetros a la redonda de su letal Fukushima; Naoto Kan, primer ministro japonés, aprueba un presupesto de $49.000 millones de dólares para reconstruir el país en ruinas; las cabezas de TEPCO -Tokio Electric Power Company, a cargo de la central nuclear nipona- renuncian a sus cargos concientes de sus responsabilidades, y la expansión nuclear tirita agonizante en los planes energéticos globales por la presión pública. Pero tranquilos compatriotas, que no cunda el pánico: Argentina insiste en inaugurar Atucha II en 2011.

En este enlace, la nota a la que hago referencia; artículo que es nada. Absolutamente nada, comparado con los millares de muertos, del cáncer y de tanta alteración genética; de tanto poder atómico que no hace otra cosa más que avalar el discurso de sus promotores sobre la potencial influencia de este ínfimo semi-Dios en la vida humana.



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