sábado, 28 de febrero de 2009

CXCIX - Hurtos 6: Pablo Neruda

En esta nueva edición de Hurtos, no descubriremos nada nuevo. Le expropiaremos un jirón a la memoria. Retrocederemos pasos caminados en viejas historias, colegiales o amorosas, que alguna vez nos quebraron el pecho y lo sepultaron en una tumba improvisada, lejos de los grandes cementerios. Hoy es el día del reencuentro. Hoy, el Poema 20 vuelve a nuestro encuentro, y lo hace por todos los flancos. Hoy te dejo el video de una narración que aún no había oído; hoy te invito a la diversidad y al descubrimiento incluso en lo conocido. Hoy te saludo y te despido, hacia el ayer y hasta mañana.




Puedo escribir los versos más tristes está noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Poema 20
Pablo Neruda

viernes, 27 de febrero de 2009

CXCVIII

Había una vez una vía; una, ¿ves? Sabias palabras, juegan palabras, sienten palabras. Se urden palabras. Grandes palabras, malas palabras: de grandes... palabras. Malos grandes que ya no sienten palabras, no juegan palabras, no sabias palabras -de grandes-. Y había una vez una vía; una, ¿ves? Una que por vía, todavía no había ni sabía, no llegaba ni encallaba. Era vía en viva vida, siempre vía todavía, su vida de vía, cabría e impía. Caía, lloraba, reía, callaba. Mordía, gemía... ¡gritaba! Bajaba, suspiraba y reía. La vida fluía; la vía, todavía vivía lo que los grandes no entendían. Sus ojos veía, el futuro sentía, el presente vivía... Juguemos palabras, sintamos palabras. Amando la vía de la vida del niño que había una vez, una vía; una, ¿ves?

jueves, 26 de febrero de 2009

CXCVII

¿Nunca soñaste la emancipación de las ventanas? ¿Nunca esa libertad de poder mirar al horizonte como a un hermano siamés que nos acompaña toda la vida -todas las vidas- en posición horizontal, juntos desde la cama y en la simpleza de un desayuno matero, destechado y compartido? Las espigas bailando con ritmo de viento de amanecer, fulgiendo áureas por la pura inocencia de un sol naciente. La mirada ahogada en la profundidad de tus ojos es el embarque a una luna de miel infinita por los caminos de nuestras almas. Y el resquemor de los capítulos pasados, son arrancados en esta reformulación literaria y constitutuiva que nos converge. "Nos los representantes del pueblo del Amor Puro..." nos concebimos en la inmensidad de un hogar sin muros; nos reificamos en la nada absoluta que nos regala este todo alado. Sin ladrillos porque repelemos toda simbología del claustro gris; sin miedo, porque es el cáncer homicida de la voluntad fiel y presente. Un hogar sin dirección postal, sin timbres ni puertas de entrada. Un hogar que te invito a visitar cada vez que no te resguardes en frágiles verdades de porcelana; uno al que estás invitado siempre que vueles alto, como gaviota de cien vidas. Un hogar que vivenciarás, cuando trasciendas el tiempo, las formas y el espacio.

miércoles, 25 de febrero de 2009

CXCVI

Nuestro Recuerdo:



lunes, 23 de febrero de 2009

CXCV

Este fin de semana me pasaron cosas muy intensas que quizás quieran ir explayándose y desarrollándose en los días consecuentes. Hoy renace vivencial, una caminata vespertina por la Calle 3 de Santa Teresita en la que mis ojos se iluminaron por la serenidad. Una muchachita desalineada sorteaba gente como si el tiempo estuviere ausente. Con Marley a viva voz en el iTunes, cruzó una esquina caótica donde un artesano golpeaba sin pudor ni estupor a un oficial de la municipalidad que acababa de hacerle quien sabe qué cosa. Y como si estuviese acostumbrada al hastío de estas situaciones, sólo atinó a taparase los oídos y seguir caminando hacia su destino. Y así, en la simple fugacidad de ese encuentro, aprendí que a veces es mejor taparse los oídos, encarnar al niño que nunca dejamos morir, y seguir caminando firmes hacia nuestro destino.

sábado, 21 de febrero de 2009

CXCIV - Hurtos 5: Noemí Cruz

El sábado pasado no "hurtamos" nada. No lo hicimos porque me pareció fiel recordar el día del amor en tiempo presente, y no días antes o después. Llegar a destiempo a veces es oportuno; cuando se trata de amor, la puntualidad es motivo que damos a nuestros labios para dejarse llevar en una sonrisa. Hoy comparto un texto que me llegó desde Salta, escrito por Naomí Cruz -Coordinadora de la Campaña de Biodiversidad del NOA, Greenpeace Argentina-. Así como la poesía forma nuestras "formas", la crudeza de esta realidad, encrudece nuestras realidades. Siéntanlo en lo más profundo, como un cuento de Julio, o un soneto de Bernárdez.


Mi primera impresión en la cima de una palizada fue de desazón. Desde allí se ve al río herido por tanta maquinaria que orada en su base, los árboles arrastrados que ya son residuo muerto.

La gente, que quedó con lo puesto, palea el barro de las casas, el sol levanta un vapor pestilente. Hay mosquitos hambrientos, animales muertos aún tirados y gente desaparecida.

Allí anduve en los pozos dejados por el alud. Poco después me indicaron retirarme de la zona por el riesgo de explosivos provenientes de las empresas petroleras que fueron arrastrados por el alud. Ya habían desactivado algunos encontrados y decían que hasta un celular podría detonarlos. Además, con mis pies descalzos, como los del resto, estaban expuestos a las víboras.

Nuestro objetivo era mostrar cómo la deforestación de las cabeceras ha agravado el aporte de material del alud. La tala ilegal y los “descabezamientos” de cerros hechos por las petroleras, son grandes responsables del desequilibrio del río. La falta de controles ambientales, la planificación urbana inadecuada y el ordenamiento de bosques deficiente que postula la provincia, posibilita que un evento como este se repita cada tanto.

Tartagal...

A los catorce años, yo conocí a los Chané y sus hermosas máscaras, cerca de la ruta 86, los admiré andando a pie en las sendas de brasa, y los vi cuando sobre una cuesta, ellos se fueron al atardecer, llevando grandes hojas de tártago a modo de sombrillas sombreando sus rostros redondos.

Esta vez ya no los vi. Ese lugar es una extensión alfombrada de soja, y desde allá se puede ver el silencioso horizonte. La cuesta es un barranco que avanza cada año llevándose la escasa tierra empobrecida que les queda a los wichi de Misión San Benito.

A los pocos y raquíticos tártagos de la orilla, y a quienes pasen por ahí, los fumigan para que no molesten la soja.

El agua contaminada que escurre por falta de raíces que la dirija, llevada por canales, va a parar a la comunidad San Benito, que está justo al lado del desmonte, que antes era pródigo monte que les daba alimento.

Para llegar a sus casitas de plástico, que antes eran de paja que ya no crece, debimos cruzar un portón con candado, del cual el cacique tiene llave. Un tal Estrela cerró el campo de soja con los wichi dentro.

Una vez allá, a sólo 7 Km. de la ciudad de Tartagal, tratamos de documentar pruebas sobre la afectación de los desmontes para la audiencia de la Corte Suprema de Justicia, que se hará pronto en Buenos Aires.

Allá llegué, en representación de Greenpeace, acompañando a Reynaldo, cacique de Misión San Benito. Monitoreamos y documentamos el avance de la erosión y la remoción del suelo por falta de cobertura vegetal en la cuenca del río Tartagal, Casi 5.000 ha de soja cubren esta zona, son desmontes sin cortinas, hechos por Juan Estrela y al lado los de Juan Kutulas.

Mientras andamos por el campo, un avión pasa fumigando encima nuestro, más tarde se nos fumiga también por vía terrestre. A ellos no les importa que los wichi vivan allí al lado, lo que si importa es que la soja crezca sana.

Me siento impotente de solo ser yo. Sin embargo, siento que ellos saben que a nosotros nos importa su penuria. Estamos a su lado para intentar cambiarla.
Pienso entonces en "nosotros". Tal es el calor que hasta el mismo sol resopla, me da en la cara para despertarme y sé claramente que no soy solo yo.

Entonces... vuestros alientos están allí, y mis pies son mas firmes en el barranco.

viernes, 20 de febrero de 2009

CXCIII

Evaluación de variables, organización económica y temporal, mutuos acuerdos, destinos compartidos, planificación. Pensar en la playa, en el sol, en las olas y el viento, y todo eso que nos regala el verano a la vera del Atlántico. Despedir a los rascacielos, reencontrarse con la tierra y la arena; saludar a los seres queridos y armar el bolso (hasta un bucito por si refresca y hace frío). Y luego de un Kriya purificante, al abrir los ojos y ver a Buenos Aires ahogada en lluvia y hundiéndose bajo un cielo petiso y amenazante me pregunto, ¿existirían realmente vacaciones sin esa variable de indeterminación que rompe con todos nuestros planes, para sorprendernos con un presente inevitable?

miércoles, 18 de febrero de 2009

CXCII

Cuando Rocío irrumpe en cualquier espacio, especialmente cuando sale esplendorosa por alguna puerta hacia las ruidosas calles de Buenos Aires, el segundero sufre el peor de los infartos. Como un imán de retinas, acapara -no se si por egoísta o por ser intensamente única- la atención de toda mirada que ande perdiendo el tiempo en otra cosa. Como una mariposa radiante, sonríe al compás de un vals inédito que sus cabellos danzan con el viento. Se entrelazan, se mecen, se funden y se hilvanan en la constancia inconstante de la volatilidad atmosférica. El mundo quieto, parece sólo dejar lugar a sus movimientos. Los edificios se empequeñecen bajo un sol sorprendido, que acaba de encontrar competencia. Con una postura casi antimonopólica, esta flor del Edén arranca la exclusividad que el astro poseía sobre la luz y el calor que los seres reciben para poder vivir. Ella los regala, y lo hace día y noche. Cruzarse con sus ojos quietos, puede perderlo a uno en un sueño eterno. Cuenta la leyenda que varios no pudieron escapar de su encanto, y quedaron por siempre apegados a su belleza. Pero sólo los sabios que supieron amarla y dejarla ser, encontraron en ella la salvación perpetua de sus almas.

martes, 17 de febrero de 2009

CXCI

Quizás mirar al mundo por una ventanita no sea tan terrible como parece. El trístemente célebre -o célebremente triste- Juan Pablo Castel supo hacerlo y tuvo, en esencia, los mismos resultados que cualquier ser humano. Nacimiento y descubrimiento, frustración, alegría, altibajos, sonrisas, llanto, muertes y renacimientos, y un último y físico desfallecimiento. Elegimos, instante tras instante, entre una dicotomía tan simple como esencial. La de seguir viendo pasar la vida por la ventana o bajar al carnaval que constantemente se suscita en las calles de un festivo y sonriente estoicismo. Al fin y al cabo los hechos serán similares, pero nuestra sonrisa puede empezar a ser más barata y nuestra angustia más recóndita. Ya lo dijo Solari, salí del letargo, vení a desfilar.

sábado, 14 de febrero de 2009

CXC

Estar enamorado puede ser el momento más hermoso de tu vida. Las palabras pueden fluir por sí mismas, adquirir una autarquía magnificente. Los poemas, las canciones, la belleza, el néctar de nuestro disfrute, el motivo de cada sonrisa. Puede ser la chispa que encienda el fuego de la pasión, o el agua que apague todo incendio. Puede ser el cáliz que lave la sangre, e incluso, esa mínima gota de rocío que nos acaricia suave y húmedamente la frente cuando miramos al cielo implorando sentido. El amor puede ser compartido, puede vivenciarse con un compañero, pero también puede amarse una circunstancia o a nuestro entorno. San Agustín supo decir: "Ama y haz lo que quieras". El amor, puede ser nuestro boleto sin retorno a la libertad. Puede ser la última partícula de aire que preceda la postergada exhalación que se despide de nuestro cuerpo en la Estación Experiencia. El amor puede ser este blog; el amor puede ser tu libreta de direcciones. Puede ser una sonrisa en el subte o un llanto de recién nacido. El amor puedo ser yo; el amor, podés ser vos. Lo importante, es que el amor deje de poder ser. Lo importante, es que el amor sea. 

Make Love, Not War.