miércoles, 16 de septiembre de 2009
CCCXXIV: Merde!
Hoy no fue tu día, no corriste libremente por las praderas de mis recuerdos. No anestesiaste mis sentidos con el filo sutil de esa inyección adrenalínica que emerge de tu añoranza. No fue tu día, pero será tu noche. Y lo sé; y me alegra. Quiero regalarte sólo palabras de aliento y un empujón por la espalda, una pluma blanca, un susto repentino en la punta del trampolín. Clavadista con red, pero en vuelo etéreo. Tu cabeza roza hoy las aguas oceánicas de la incertidumbre, pero paralelamente el corazón siente que todo está en camino, que ya está nadando en su salsa y que nadie puede sacarte de tu lugar. Sólo por si vos misma querés robarte un minuto veinte de presente ininterrumpido, acá estoy yo para darte todo el aliento que nos permitimos. Merde!
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Mauro Fernández
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1:46
lunes, 14 de septiembre de 2009
CCCXXIII: No te salves
Se me hizo imposible sostener la continuidad de una sección, casi tanto como no hurtar en otros momentos, a distintos artistas de la palabra, de la canción o de la vida misma. Por eso, ya sin sección "Hurtos", los invito a leer a Benedetti, quien rozó mis oídos ayer vía Grandinetti, y hoy endulza la mirada por la gracia de Clara. Gracias a ambos.
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
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Mauro Fernández
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13:36
domingo, 13 de septiembre de 2009
CCCXXII: Aquel primer amor
El domingo toma aires ibérico-peninsulares, ritmos andaluces, vozarrones experimentados en ajetreos del corazón. Y al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver. Menos, sabiendo que ella se acuerda de quererte cada dos años. Pero de vuelta, haciéndose presente y reivindicando todo espejismo. Abrazándola y sintiéndola cierta, aunque sus páginas hayan sido leídas en cátedras de un tiempo ausente. Fuimos desde la inocencia, equilibristas del cordón de lo eufemístico; del florecer de eternas primaveras. Aquel puente bajo un sol verde, vacacional, hoy embiste de frente las formas moldeadas por los palos constantes, entrometiéndose en las ruedas de nuestra bicicleta paralela. Me odio por no estar en forma; me recrimino el saber que no puedo darte, quizás, otro brillo que una compañía repetida. Quisiera redescubrirme, para transitar entre sonrisas este paréntesis de miradas reencontradas.
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Mauro Fernández
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17:30
sábado, 12 de septiembre de 2009
CCCXXI: Bisagra salomónica
La elegimos quizás sin dar con la palabra correcta, el acuerdo buscado. Pero allí estaba preescrita para nosotros, como estuvo la chispa que soltó las cuerdas de esa jauría enajenada de amor. Coliseos perfumados de añoranza se erigen en las polis del mañana. Inédita interacción temporal, donde las agujas por vagancia perecen quietas, más las horas corren desquiciadas tras los inviernos perdidos. Decisiones salomónicas sin vencedores ni vencidos, más que las partes intrínsecas de una relación contractual de pertenencia momentánea. Amorío, suelen decirle los nobles aristócratas resfregándose el corazón con los calzones de la Reina. En el Parnaso, nuestros dioses, prefirieron llamarla inmortalidad.
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Mauro Fernández
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7:00
viernes, 11 de septiembre de 2009
CCCXX: Oasis
Sos un oasis, una laguna en el desierto. Tus letras casi tan rectas y perfectas como tus gustos. El serif delicado de las pestañas que han sabido pestañar junto a las mías, los manifiestos compartidos. Hojas que huelen a recuerdo, a libro viejo, a páginas amarillas; los presagios del mañana. La bandera blanca de sabernos emboinados bajo las mismas bombas, cuenta historias de García Márquez enclaustrado en habitaciones paralelas, en principios constantes de incertidumbre. Sentir el aroma de la amistad eclipsando otras no elegidas, suspira por mí cada verso caminado.
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Mauro Fernández
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2:40
jueves, 10 de septiembre de 2009
CCCXIX: Últimamente planeo una huída...
Exacto; es ese límite. Escucho la magia y la veo ajena. Ayer I've started thinkin' english, since I heard myself singin "Nothing's gonna change my world...". It felt so untruthful, anoyingly false. I choose to respect my polyglot crazyness & write down my thoughts in the same language they were conceived. Think I'm lettin' it go, no more inner world, the outsiders invading thoughts, manners, ways, moods... Everything's gonna change my world, 'cause my world lies on others. The freaking others, unmanageables. And I feel so afraid of watching inside, 'cause I know I'll find death again. My legs walking due to inert forces, not by choice. So just walk, keep walking, just doing it, impossible is nothing, & all those uncountable irrisory-branding campaigns, climbing positions in my belief's stairs. So what about my real beliefs? Eventhough I could be a bit more gray for the common eye, I'd be home. Ya no puedo ni sentarme a escribir, a sentir. Dejar, correr y dejar correr. Imponderables, pero lejos. Si me miro, extraño todo; lo que fuí y lo que seré. El campo visual de la nostalgia toma límites inimaginables hacia ambos horizontes, y sólo pienso en huír al sur para empezar de nuevo...
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Mauro Fernández
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13:24
jueves, 3 de septiembre de 2009
CCCXVIII: Artes de seducción
Cuando es la vida misma el elíxir que seduce tus sentidos, la excitación que agita tu respiración, el deleite que da vuelta tus ojos; sólo entonces, podés sentirte vivo. Cuando todo es vacuo, ves el océano profundo que se esconde tras el iris de la divinidad. La magia. El encanto, -¡enchanté!- de verte elevado; inerme e infinito. Volando como ese niño que tocó el cielo al decir mamá. La palabra primera y el suspiro que antecede al punto final de los finales. Ahí, en esa nada, en ese universo, te ves flotando... Dejate llevar, que la vida succione tu sangre y te haga suya. Entregate a la prestidigitación vivencial de lo incierto.
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Mauro Fernández
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20:23
miércoles, 2 de septiembre de 2009
martes, 1 de septiembre de 2009
CCCXVI: Septiembre
Y al fin, acabó ese mes ennegrecido por el luto profundo de la gloria extraviada. Despertó el mañana aletargado, erosionando sus talones con la punta de nuestras aspiraciones; de nuestro horizonte. El acorde más triste, retazos filosos de ayer sobre el tamiz de tu alma. Estrofas de tiempos paralelos, sin priori o posteriori. Un hoy. La fe ciega en fuerzas invisibles. Existir. El milagro de estar vivos.
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Mauro Fernández
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0:38
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