martes, 28 de julio de 2009
CCXCII: Añoranza patria
Me siento exiliado en las tierras del cemento vil. Buscando la embajada del Nunca Jamás, patria en la que las revoluciones estallan en cada garito y los dulces amores se degustan junto al elíxir de la medianoche. El contorno preciso de una luna ausente es mágico reflejo tras las olas de la costa, mientras los satélites dibujan ángeles en lo profundo del cielo azul. Mi añorada nación, aquella donde la alquimia actúa sobre los poemas de amor, convirtiéndolos en manifiestos ideales de valores reivindicados. Aquella patria donde la voluntad trasciende al tiempo, donde las formas son amorfas y los sentimientos, puros. Donde la gente cae rendida ante tus ojos firmes, tus labios tibios. Suspiros que hacen bandera, efímeras eternidades. Casa. Quiero volver a casa.
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Mauro Fernández
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18:50
lunes, 27 de julio de 2009
sábado, 25 de julio de 2009
CCIXC: Capítulo mágico
Adolfita toma las riendas del destino, cumple años y cierra etapas. Es maravilloso descifrar las vetas de una personalidad tan múltiple y reconocerla en distintos instantes. Yo supe amarlas a todas ellas, doncellas de ensueño que tuvieron en cautiverio a todos mis sentidos en un castillo mágico, de cristal. Hoy elige cerrar, no darle espacio a sus hermanas más idealistas para expresarse -y se nota hasta en el tono de su voz, como si un vibratto único las identificara dentro del mismo cuerpito-, y enojarse con lo que una vez, una artista compró, más allá de lo que exhibía la vidriera. Espejos nuevamente quizás, no lo sé. La busqué como se busca a la flor más auténtica del jardín del Edén, la amé como se ama a un infinito inalcanzable que trasciende las formas de lo que es y lo que debe ser. Me duele que no sea por amor, me duele que sea por miedo... Pero de la forma que sea, simplemente, es. Y así, será un capítulo increíble y mágico en la historia de mi vida. Ojalá el autor sepa dibujarla una vez más en esta trama triste en la que, de tanto en tanto, necesito su polvo de hada para volver a volar.
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Mauro Fernández
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19:59
viernes, 24 de julio de 2009
CCLXXXVIII: Learning to fly
En el combate contra mi ciclotimia no necesito un ancla que me baje a la realidad, sino una liana invisible que me muestre el mundo de los sueños. Need a Moonshaker. Vuelo, sueño, descubro, y las nubes tapan el cielo. Entonces caigo. El polvo de hadas que llevo en el bolsillo no es suficiente para devolverle vida a mi espíritu ausente, y camino enmohecido por laberintos inconducentes de paredes rígidas y verdades absolutas. I do believe in fairies, I've said. Y no sólo en forma crédula sino también empírica. Habiéndola tenido entre mis dedos, sonriendo fulgente, batiendo sus alas y llevándome al país del nunca jamás. Sólo un recuerdo feliz puede hacerme volar, pero sin el áureo polvo de las hadas el viaje al pasado puede ser un suicidio anticipado de la voluntad y de la memoria. Por lo tanto, mon amies, aquí estoy. Esperando como siempre la divinidad entre planos paralelos de ficción y realidad, de vida y de muerte. Pero eso sí, learning to fly.
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Mauro Fernández
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16:44
CCLXXXVII: I do believe in fairies

¿Ese lugar donde uno todavía recuerda que estaba soñando?
Ahí es donde te amaré siempre.
Allí te estaré esperando...
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Mauro Fernández
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16:14
miércoles, 22 de julio de 2009
domingo, 19 de julio de 2009
CCLXXXV: 20 años - texto
Vacío y flotando inerme en las aguas del misterio, pataleo como un niño caprichoso sin saber siquiera en qué dirección se aventuran mis irreconocibles deseos, mis necesidad de volver a encontrarte. Buscando el alba en aquella dulce sonrisa, infectado por la peste de la inacción sensorial... No puedo seguir. No estás. No estoy.
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Mauro Fernández
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21:09
jueves, 16 de julio de 2009
CCLXXXIII: Testamento vital
Cansa. El cáliz de la inmortalidad fluye, pero cansa. El cuerpo no permanece en pie, la mente no encuentra sosiego y el alma vaga intranquila por algún rincón alejado de mi cuerpo ajetreado. Tal vez me vea diminuto en mi lejanía ausente, desde lo alto de un edificio porteño y espejado. Creo haber escuchado en las noticias, que alguna noche inadvertida, ella dio el paso que faltaba, trascendió sus miedos y se aventuró al vuelo del sueño eterno, dejándome ahogado en la soledad de la sangre gris, en el mar del despojo y la vacuidad. Si en la víspera de un nuevo mañana, por alguna razón, me tocase seguir sus pasos, exijo entereza en sus corazones. No me lloren, no me sufran. Sepan, mis amados, que toda acción o reacción mundana, sólo habrá sido forjada en pos del elíxir de los días, del éxtasis de la vida en su máximo esplendor. Que la fuerza que me ha imantado tras mi alma en esa búsqueda incesante que nunca pude abandonar, está cargada de vitalidad desde su raíz hasta sus cenizas. Llévenme siempre consigo, no como cruz sobre la espalda, sino como el silbido intangible y sagrado del alba, que despavila suavemente e invade por el tamiz de sus párpados helados.
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Mauro Fernández
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23:07
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