viernes, 8 de julio de 2011

DCXXIX | Tecnología minera para la contaminación y el saqueo en gran escala / vía @opisantacruz

En mayo de 1993, Menen, Cavallo y Gioja, entre otros, con el lobby del Banco Mundial, impulsaron la modificación del marco legal de la actividad minera, abriendo las puertas del país para el ingreso masivo de empresas mineras transnacionales. De allí en adelante nada se modificó. Por el contrario, a pesar de los discursos grandilocuentes de Radicales y Kirchneristas, se ha hecho de su utilización un gran negocio coronado con el veto a la Ley de Glaciares.

En 1993 Carlos Menem y el gobernador Gioja plantaron el germen de lo que luego seria la “fiesta minera” para las empresas multinacionales que como la Barrick Gold, arrasa con minería intensiva o megaminería, las riquezas en el territorio nacional. Los gobiernos sucesivos, incluyendo el actual no tuvieron ninguna voluntad de cambiar el estatus quo, por el contrario se intensificaron los negocios y las empresas multinacionales por magras regalías, saquean las tierras donde se asientan con los proyectos a cielo abierto, contando con la complicidad de funcionarios públicos en todos los niveles de gobierno (nacional, provincial y municipal). Sobre aquella piedra fundamental que puso Menem, se construyó un robo de los recursos naturales, del cual, parece, muchos argentinos no se han dado cuenta.

A la luz de lo que ahora sabemos, a partir de allí la Secretaría de Minería de la Nación y su órgano técnico el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), elaboraron en sucesivas etapas los denominados “Proyectos específicos tendientes a incrementar la oferta minera”, que incluyeron la obtención de información sobre la localización, elementos químicos presentes, reservas de mineral, cuantificación, etc. de infinidad de yacimientos dispersos en gran parte del territorio nacional. El nuevo plan exploratorio oficial se inició en 1995 y se extiende hasta el presente. La Secretaría de Minería contrató para esos trabajos de alta tecnología, a diferentes empresas del Canadá.

Desde entonces, la localización de los nuevos yacimientos minerales se hace por medio de la detección de la radioactividad del Uranio, Torio y Potasio; se utiliza una tecnología denominada “Magnetometría y Espectrometría de Rayos Gamma-Geofísica Aérea, ratio Uranio/Torio”, que consiste en la toma de “imágenes” por un magnetómetro y una cámara gamma montados sobre un avión o helicóptero que efectúan vuelos a baja altura sobre la región a explorar, siguiendo un itinerario de líneas paralelas. Luego esos registros son procesados y volcados en Cartas de Geofísica Aérea.


La Espectrometría de Rayos Gamma es un método geofísico aéreo o terrestre que mide la radiación gamma emitida durante el “decaimiento” de elementos radioactivos naturales que están presentes en la Tierra. Existen muchos radioelementos naturales, pero únicamente tres, el Uranio, el Torio y el Potasio tienen isótopos (átomos inestables) que emiten radiación gamma con la intensidad suficiente para ser medidos por esa tecnología.

La presencia de altos valores de radioactividad, en general, demuestra desde una perspectiva técnica (Geofísica), la existencia de un yacimiento o mina. Debido al movimiento o choque de las placas tectónicas, el magma o roca fundida de las profundidades del Planeta subió a la superficie hace millones de años en forma de volcanes o como afloramientos, haciéndolo con todos los elementos químicos de la Tabla Periódica presentes en ese ámbito y tiempo geológicos, enfriándose luego y transformándose en rocas con elevada “mineralización”.

Esta técnica permite la detección, en una determinada zona, del Uranio y el Torio en alto grado, pero también estarán presentes en esas rocas metales valiosos como el Oro, la Plata, el Cobre, contaminantes como el Arsénico y el Plomo, algunos Lantánidos (tierras raras), etc.

Localizado de esa forma un yacimiento, para tener más información sobre los elementos químicos que posee y su concentración (ley), el Segemar procede a realizar el “Levantamiento Geoquímico”, en el cual se toman muestras de sedimentos de corriente de cursos de agua, incluídos los secos, las que son analizadas en laboratorios de Canadá, aplicando técnicas denominadas Activación Neutrónica Instrumental (AANI) y Espectroscopía de Emisión en Plasma Inductivamente Acoplado (ES-ICP), volcándose los resultados en Cartas Geoquímicas.

El SEGEMAR, obviamente por decisión política de los sucesivos gobiernos nacionales desde 1993, ha impulsado esta acelerada exploración de los recursos minerales del país, sufragada con los impuestos pagados por la ciudadanía, para luego entregar los resultados completos a las transnacionales mineras, quienes tienen de esa forma la localización precisa de los yacimientos; cuando acceden a ellos, simplemente se limitan a tareas exploratorias menones. En la actividad extractiva posterior, hacen volar las montañas con explosivos para aflojar la roca y extraer los metales, utilizando maquinaria en colosal escala para acelerar ese proceso, producir rápidas exportaciones y prescindir de mano de obra local.

Resumiendo, las rocas donde el Espectrómetro de Rayos Gamma y el Magnetómetro detectaron altos niveles de radiación gamma emitida por Uranio, Torio y Potasio, son las mismas que las empresas mineras hacen estallar a cielo abierto con dinamita para triturarlas, levantando y dispersando en el ambiente toneladas de material particulado o polvo mineralizado radioactivo (polvillo), el cual es arrastrado por los vientos o corrientes aéreas hasta cientos de kilómetros de distancia, aumentando paulatinamente la concentración de elementos contaminantes en el aire, el suelo y el agua en vastas regiones de nuestro país.

Esta es la forma en que las empresas mineras transnacionales, en complicidad con las autoridades de Minería nacionales y provinciales, al amparo de un régimen legal que es necesario derogar en forma urgente, están depredando el medio ambiente, condenando a millones de compatriotas a convivir con la ominosa amenaza y efectos de la radioactividad. Es vastamente conocida la acción del Uranio y uno de sus “hijos” el gas radón, sobre el cuerpo humano, provocando el cáncer, leucemia y enfermedades degenerativas. A ello se suman otras sustancias contaminantes.

Vía blog Reforma Minera


Como ejemplo tenemos el caso de la primera mina a cielo abierto del país, La Alumbrera, ubicada a 45 kms al NO de Andalgalá en la Provincia de Catamarca, Argentina; se inició su explotación en septiembre de 1997 y extrae oro, cobre, plata y molibdeno. Al cabo de dos o tres años, esa ciudad en especial, pero también Belén y otros pueblos cercanos, comenzaron a ser asolados por los casos de cáncer, esclerosis múltiple y otras graves dolencias, antes infrecuentes en la región. Esta situación se produce asimismo en la Provincia de Tucumán, por donde se extiende el transporte del mineral para su exportación.

La contaminación ambiental es el más grave problema de la minería a cielo abierto, pero no es el único. También están el brutal saqueo de los recursos naturales no renovables; la ausencia de beneficios económicos concretos para la sociedad argentina; el antagonismo generado en los conglomerados urbanos directamente afectados, entre los que están a favor o en contra de esa actividad; la compra por parte de las empresas mineras de los medios de comunicación locales y regionales, para ocultar la degradación ambiental, política, social y económica que producen; la captación por medio de dádivas u otros mecanismos, de la voluntad de funcionarios nacionales, provinciales y municipales de diverso rango; la ausencia total de controles sobre las actividades de las empresas mineras por parte del Estado; etc. Por todo ello, la minería a cielo abierto debe ser prohibida en toda la República Argentina de forma urgente.



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Autor: Roberto Luna para OPI Santa Cruz.

jueves, 7 de julio de 2011

DCXXVIII | "Llevan tatuado Barrick Gold en la piel" / vía @delabuelo

El nuevo disco de Las Pastillas del Abuelo parece que llega cargado de actualidad política y la connivencia del Gobierno Nacional hacia la minera canadiense Barrick Gold no pasó desapercibida.

En la letra de Gobiernos Procaces, se sintetiza en una simple estrofa el andamiaje jurídico-legal tejido desde los noventa, el lanzamiento del Plan Minero Nacional realizado por el expresidente Néstor Kirchner en el 2004, los ojos ciegos de las autoridades sanjuaninas y nacionales en cuanto al saqueo que representaría el desembarco de los emprendimientos Veladero y Pascua-Lama –ambos de Barrick– a más de 4.500 metros sobre el nivel del mar en plena Cordillera de los Andes, y los vetos y trabas políticas suscitadas con posterioridad.

Más allá de la denuncia extensa, minuciosa y detallada que es necesaria para frenar un proyecto de esta envergadura, celebro con emoción la pequeña inmersión del ámbito cultural en la conciencia colectiva para sembrar un poco de verdad, tan marginada por la estructura mediática nacional y/o local –específicamente en la provincia en cuestión–.

Los barones del oro compran voces, letras y líneas editoriales.

Las Pastillas del Abuelo siembran una semilla en la conciencia de la juventud.

Roguemos que germine.






Me entrego a que este tema pase de moda
No como cambalache que es bien actual
Unas gotitas para la vista gorda
Contraveneno de hábitos que hacen mal

Como detectar gobiernos procaces

Son los que ratifican leyes mineras
Llevan tatuado Barrick Gold en la piel
Los que regalan a empresas extranjeras
Toda la cordillera menos su hotel

Yo los llamo los gobiernos procaces

Cortan el presupuesto de los maestros
Nombran ministro a un funcionario represor
Manejan la ciudad como un club de fútbol
Confunden represión con educación.

Yo los llamo los gobiernos Pro-caces

Y algunos son muy buenos bailarines
Bailando por un sueño saben brillar
Y si se cansan de no ir nunca al congreso
Con la efedrina pila vuelven a andar

Yo los llamo los gobiernos Pro-caces

No precisamente trafican ideas
Los que se creen listos por cabezón
Mas vale tener dos dedos más de frente
Conciente del pez gordo tras el telón

Ese es el peor de los gobiernos Pro-caces

Sin duda el peor de los gobiernos Pro-caces

Somos del grupo los Salieri de Gieco
le robamos melodías a él, ha ha ha!


martes, 28 de junio de 2011

DCXXVII | El tesoro de Lucrecia

Lucrecia sabía amarlo. Lo amaba por delante; lo hacía por detrás. Su pasión se encarnizaba en el ardor de las heridas, las de él, cuando sus uñas, hace tiempo, aprendieran a escribir poesía en sangre. La mirada le vomitaba el ardor de la comedia idílica del enamoramiento, pero sus pasos eran firmes como los de un soldado; como los de una princesa etérea que naufraga los destinos más inciertos por la acuarela del ocaso mediterráneo.

Martín lo sabía bien, quizás por eso siempre sonrió de costado. Mezcla de ironía y satisfecha soberbia de creer que todo en la vida, siempre, estuvo su alcance. Tan de costado reía, que vastas fueron las oportunidades en las que la sonrisa estuvo a punto de escapársele del marco del rostro; pero no, jamás se atrevió a emprender el viaje. Será, quizás, que él también supo amarla, tanto o más que a la inversa. Comprendió, aunque socarronamente, que no hay reino inconquistable si es con su compañía, no hay metas que de soslayo se le escapen a sus pasos, si de su mano es el idilio el jirón que pende.

¡Haya luz, en el conjuro maléfico del destierro! Parid lo obscuro, cuando la vista encandile al paso. La historia de Martín y Lucrecia, del amor desconocido, de un imán de manicomio, de manos martirizadas y manchas en las pestañas. Roces. Indelebles, como inasequibles. Trombones y gaitas chirrían en el Sol cuando las palomas vuelan alto. El tiempo en que los gritos son bandera y la historia cambia de mano. Allí anda el tesoro, vagando como aún oculto a la vista de todo el mundo. Encontrado ya por él, descubierto antes por ella. El suspiro que se va ahogando refulge por el encuentro. La otra cara del mundo, la cruz, queda hacia arriba.

Abre los brazos, hijo: vine para quedarme.


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lunes, 27 de junio de 2011

sábado, 25 de junio de 2011

DCXXV | Capital Mendoza

Mendoza debe ser Capital Nacional o, al menos, ir a compulsa con Rosario y que se elija por SMS. El día, la noche, el sol y la lluvia, la nieve; todo le calza fantástico a la ciudad cuyana que es, en realidad, Patagonia y gran metrópolis. Falta la nostalgia y el desencuentro inherente a las ciudades portuarias, falta la rudeza del polo industrial, falta. Quizás por eso no tenga mayores aspiraciones, más allá del Estadio, del Parque, sus anchas veredas, su noche inclaudicable. Será demasiado perfecta. Carece del papel en el piso, del descontrol en el centro, de los rostros sin mirada; le falta la mierda. Todo aquello que las grandes ciudades merecen para albergar en su seno al vasto espectro demográfico que la haga gigante, y capital.

Aún te falta, Mendoza, aprender a equivocarte; a embarrarte las manos, a abrir más las puertas. Podés, sin embargo, tener pretensiones; pero no unicamente con velo de elite cubriéndote los ojos. Te felicito por tus valores y tus realidades. Te aliento a seguir como puntual del ejemplo inmaculado. No te veré jamás capital; te siento mejor así.

domingo, 19 de junio de 2011

DCXXIV | ¿San Juan está más lindo?

POR EL DR. ERNESTO LLOVERAS


La cáscara nos muestra obras como el Centro Cívico, el Estadio Único, y no mucho más. Obras que también se construyeron en la gran mayoría de las provincias argentinas, porque vivimos una época de vacas gordas, con un apreciable presupuesto nacional destinado a infraestructura. Algo similar sucede en el resto de la región, donde el crecimiento anual es sostenido. Pero un Estado no solo está conformado de acero y hormigón, sino que lo que realmente importa es que a la gente que hace uso de edificios y rutas, se les reconozcan sus derechos, y puedan vivir en una provincia integrada a una República.

Pero, desde hace unos ocho años, los que vivimos en San Juan vemos que el desarrollo edilicio se contrapone con el notable retroceso institucional que llega a límites alarmantes. Lo grave es que la mediocridad en el funcionamiento de las instituciones, produce un efecto de adormecimiento en la sociedad, que va perdiendo el interés en participar para modificar un esquema de poder perimido, y su accionar sólo se reduce a comentar o criticar pasivamente desde la tranquilidad de una mesa de café.

Es justo en este escenario de “anestesiamiento” social, cuando aparecen los abusos y atropellos desde el Poder político que maneja los hilos del Gobierno Provincial. No es que la gente esté mejor, sino que el ciudadano siente miedo de ser señalado por la Inquisición Gobernante, y padecer luego la excomunión de por vida del circuito social. Atreverse a una simple crítica al oficialismo, es considerado como un brutal acto de traición, y deberá pagarse con el ostracismo mas descarnado. Los contratados perderán su contrato, los medios de comunicación su pauta oficial, los propios partidarios se quedarán sin internas, la sociedad sin debatir los grandes temas, y los opositores perderán su dignidad, al tener que callarse por temor a perder presencia en los medios. Los que se animen a decir lo que realmente pasa en San Juan, sufrirán las mas crueles inspecciones de todos los organismos de control, que seguramente encontrarán una mínima desprolijidad, que será luego explotada como una vil maniobra de corrupción.

En definitiva, es mejor que nadie hable; que los periodistas se dediquen a asesorar elecciones de reinas, que los políticos se dediquen a pelearse por los cargos, y que el jefe de la oposición sea elegido graciosamente, por el propio emperador.

El “todo vale”, solo rige para el que manda, como en la Edad Media. Ahora no se incendiará Roma, pero se quemará en una hoguera a la Constitución Provincial, se domesticará a la prensa con el látigo de una millonaria pauta oficial, se callará a los disidentes a través de la amenaza encubierta del despido y la persecución laboral, se dejará al propio partidario sin posibilidad de definir candidaturas a través de elecciones democráticas, se poblará el Poder Judicial de funcionarios elegidos por mecanismos tramposos, que jamás seleccionarán al mejor, sino al mas obsecuente. Se derretirán los últimos glaciares por el abuso de empresas extranjeras, que se llevan todo, y sólo dejan migajas y contaminación. Se secarán los diques, condenando a cientos de familias que vivían dignamente del turismo serrano, se fundirán los últimos agricultores, abandonados a su suerte, ante una sequía hídrica y económica sin precedentes; se silenciará a miles de trabajadores que no pueden tener una vivienda digna, y a los que les es imposible pagar las abultadas facturas de los servicios públicos. Se hará oídos sordos a los profesionales, docentes, y jubilados que cobran, pero se les hace imposible ser mas competitivos, porque sus ingresos solo les alcanzan para subsistir, mas allá de la placa o el diploma logrado en una provincia donde ya no se premia el conocimiento.

El resultado de está política de destrucción progresiva del Estado, es la aparición del fenómeno de la MIEDOCRACIA, que conlleva al temor creciente a participar en Movimientos Sociales, en protestas públicas, o en la inexistencia de un periodismo independiente.

Mientras la publicidad afirma que San Juan está mas lindo; médicos y docentes siguen reclamando mejores condiciones de trabajo, Tellechea no aparece, la Megaminería sigue saqueando nuestros bienes comunes; la sequía va en aumento; la Legislatura se transformó en la oficina auxiliar de una Escribanía de segunda; el Poder Judicial sucumbió como Poder Independiente, los medios olvidaron producir NOTAS DE INVESTIGACION; los productores siguen desapareciendo; los obsecuentes son premiados con cargos públicos y asesorías inexistentes; y el gobernante convertido en Monarca, baja o sube el pulgar a propios y extraños, convirtiendo a esta provincia en un verdadero Feudo.
San Juan está mejor, sin duda, pero sólo para aquellos que integran la Corte Imperial, plagada de lujos y privilegios.

viernes, 17 de junio de 2011

DCXXIII | Destellos en la oscuridad

Comparto una imagen y un video que encontré o recibí a través de internet. Haces de locura en la inmensidad de la más maquiavélica cordura.

Rich Lam



Campaña de Reporters sans frontières por la libertad de prensa:





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Y algo de música que me regaló el momento. Para que en cada instante dejes, siempre, lo mejor de vos.


lunes, 30 de mayo de 2011

DCXXII | 201 años después, ¿quién oye las voces que hoy defienden a la Nación?

El 25 de mayo la regional Cuyo-NOA y asambleas extrarregionales de la UAC imponen por segunda vez en el año un bloqueo coordinado en las localidades de San José y Cerro Negro, y en la ciudad de Belén, Catamarca; en la localidad de Patquía, La Rioja; en el departamento Albardón, San Juan, y en la ciudad de Deán Funes, Córdoba, para exigir la expulsión de las empresas mineras de esos territorios.

Entrevista a Cecilia Matta (50), gestora cultural, activista de ACR (Asambleas Ciudadanas Riojanas).*


P: ¿Cuál fue el resultado de la jornada? ¿Hubo algún roce con transportistas o fuerzas de seguridad?

R: Nuestro objetivo fundamental era retener los camiones que venían con insumos mineros. A los particulares sencillamente les dábamos un volante, los saludábamos, les deseábamos buen viaje y seguían. Este cruce tenía tres puntos: Córdoba, San Juan y Mendoza. Cada dos horas hacemos asamblea y vamos viendo cómo sigue la cosa; se decide que a los políticos hay que retenerlos un ratito, responsabilizándolos de la historia.

P: ¿Qué proyectos quedaron afectados por la acción coordinada del 25 de mayo?

R: No fueron afectados los proyectos en sí, salvo en Belén (Catamarca), porque la mina está ahí. Todos los camiones que pasan por La Rioja van, generalmente, a Catamarca o San Juan. Nosotros todavía no tenemos megaminería en La Rioja, pero no la queremos. Ya están totalmente cerrados los convenios y las exploraciones están en curso. Queremos que se sienta el mensaje hacia las empresas que transportan insumos hasta las mineras transnacionales. Lamentablemente, tenemos que hacer un trabajo muy fino, porque el problema en realidad no es con los pobres camioneros. Nos cuesta mucho que se entienda; por supuesto algunos se enojan y otros no dicen nada.

P: Hasta el momento, nunca habíamos escuchado hablar de bloqueos que alcanzaran al sector del turismo vinculado a la minería. ¿Por qué se tomó esa medida?

R: El turismo minero, ¿qué es? Precisamente pasar por los lugares donde hay minas y hacer creer a la gente que todo puede convivir: la minería, el turismo, la agricultura. No es verdad. Lo podemos ver en Catamarca, donde hay una devastación terrible, donde los pueblos no han crecido económicamente para nada. En breve lo podremos ver en San Juan; en Jáchal ya lo podemos ver, pero en Veladero, muy arriba, se va a ver la depredación cuando haya acceso, porque no te dejan pasar. No es un ataque hacia el turismo. El 20 de mayo marchamos en el desfile por el Día de La Rioja, pasamos por una feria donde había productores regionales y empresas turísticas de acá, y pasamos diciendo: “Turismo sí, oro no”.

P: Este repudio manifiesto hacia los proyectos extractivos en actual desarrollo, ¿se extiende a toda la actividad minera? Es decir, hablamos de que en la región Cuyo-NOA, por ejemplo, las asambleas no quieren actividad extractiva, lisa y llanamente.

R: Nosotros hablamos de megaminería con sustancias contaminantes a cielo abierto. Toda minería produce impacto en el ambiente, pero la metodología que se usa para la megaminería es asesina, es genocida. Esa es la minería que nosotros no queremos. Somos conscientes de que la minería es necesaria, pero no de esta manera ni por este método. Entre el 10 y el 12% del oro que se extrae en todo el mundo se usa para tecnología y para aparatología médica, todo lo demás son valores. ¿Por qué tenemos que explotar la cantidad exorbitante que se explota, corriendo comunidades de sus territorios, dejando sin agua a un montón de gente, destruyendo las economías regionales?

P: ¿Algo para agregar?…

R: Como gran región Cuyo-NOA es la segunda acción que tomamos en conjunto. Estamos absolutamente felices de haberla hecho porque se va sumando mucha gente joven. La gente empieza a concientizarse, a pensar. Insisto: decimos “minería no” porque hay un paquete legal que nos está atando. Y es necesario cambiarlo para que esto sea diferente…, pero también tenemos que tener políticos que no adhieran a ese modelo, que no sean corruptos.


* Realizada por el Observatorio de Conflictos por los Recursos Naturales (OCRN) en alianza con Acción por la Biodiversidad.

Agencia de Noticias Biodiversidadla

Esta entrevista forma parte del proceso hacia el Juicio ético a las transnacionales, Proceso de Justicia Popular contra las estrategias neocoloniales en Nuestra América Buenos Aires – 14 al 16 de octubre.

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Fuente: Renace

jueves, 26 de mayo de 2011

DCXXI | Reflexiones en el escenario nuclear de Atucha

La UAC -Unión de Asambleas Ciudadanas- avanzó sobre Atucha el sábado 21 de mayo de 2011 exigiendo debatir la matriz energética nacional

Acotaciones surgidas de la movilización del sábado 21 de mayo, misceláneas que reflejan el éxito obtenido y empujan al asambleismo a profundizar este tipo de acciones.


Instalar el debate nuclear en el plano nacional es el objetivo inmediato. La caravana y concentración en Atucha, frente a las centrales y en la ciudad de Zárate, fue convocada por la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC). Causó sorpresa el buen recibimiento fabril y la participación del habitante de Zárate. La alegría final disipó temores infundados.

El contacto con los obreros de Atucha produjo sensaciones dispares, en un marco de inquietante emoción. El preconcepto de ser rechazados en ese escenario, elegido para manifestarnos, había turbado la mente de algunos militantes bajo sospecha de actos de violencia y de enfrentamientos no deseados.
Nada de eso ocurrió, salvo aisladas excepciones de aquellos soliviantados que denostaban el altruismo antinuclear, con expresiones que no eran creídas ni por ellos mismos. De cinco mil obreros no sumaron doce los “ofendidos” por el mensaje socio ambiental. La mayoría de los trabajadores aceptó el volante que reproducía las razones de la movilización en contra de la energía nucleoeléctrica, algunos lo estamparon en la ventanilla del autobús que los regresaba a sus casas y otros lo guardaban en bolsillos o mochilas, no hubo papeles en el suelo; varios gesticularon con el pulgar levantado en alegórico acuerdo. La mayoría ejerció el silencio y el respeto. Por los altoparlantes que ubicamos en el playón y acceso a las plantas, explicábamos que en otros países se retorna de este tipo de producción energética con reconversión laboral hacia otras fuentes de energía. Algunos obreros contestaron que “alguien debe hacer el trabajo”, que “se requiere trabajo;” a semejanza de los japoneses de Tokaimura cuando, en 1999, tuvieron que desalojar las viviendas contiguas a la planta por fugas radiactivas que afectaron a 310.000 personas y gravemente a medio centenar de operarios; en aquella ocasión volvieron al trabajo por la paga, admitiendo los riesgos emergentes de esa fábrica de reprocesamiento de combustible nuclear gastado. En 1997 y 1999 los incidentes de Tokaimura no se debieron a terremotos ni tsunamis, como los vividos en Fukushima este año (2011).

Gendarmería Nacional quiso fijar sus reglas separando a trabajadores de movilizados, pero éstos últimos expusieron sus motivos, de modo que los volantes, “mejor activos hoy que radiactivos mañana”, fueron entregados en mano por una treintena de activistas a ambos lados de las puertas que comunican con las dos Atucha, en la margen derecha del río Paraná, tal como se había pensado y aceptado por las partes. El resto de los asambleístas terminaron mezclados con los operarios de Atucha a medida que salían. Las esferas de contención, de acero y concreto, que guardan los núcleos de los reactores de las dos centrales nucleoeléctricas aparecían al fondo, contextualizando argumentos. (Reconozcamos que, semanas antes, examinamos el lugar, el movimiento y la circulación de los trabajadores, transportes y fuerzas del orden. Lo fundamental se había previsto).

Accionar contra Atucha es para muchos de nosotros una razón de vida, un compromiso pendiente. De Atucha I (la primera en su tipo en Latinoamérica) y de Embalse Río Tercero, Córdoba, salen buena parte de los residuos radiactivos que tenían el destino de Gastre. Ininterrumpidamente desde 1986 hasta el 2000 agitamos La Patagonia impidiendo la instalación del primer repositorio de desechos radiactivos de alta actividad, proyectado para Sierra del Medio, inmediaciones de la población chubutense de Gastre. Al día de hoy, los barones del átomo no cuentan con gestión definitiva de residuos radiactivos en ningún lugar del planeta. Nuestras luchas en el sur austral impidieron uno de ellos, el primero. En los países del Norte hubo oposición y fracaso de instalaciones semejantes.

El plan nuclear, concebido en tiempos de la dictadura militar argentina, previó seis centrales nucleoeléctricas y en el distrito de Zárate nadie duda de que ese departamento fue elegido como receptor de cuatro de ellas. Atucha I es obsoleta y extender su vida útil no mereció recomendación favorable de los organismos internacionales que reglan su funcionamiento. La necesidad imperiosa de las corporaciones mineras de contar con suficiente energía lanzó de manera oportunista al lobby nucleócrata enquistado en las oficinas del Estado nacional: “cualquier tipo de energía sirve y se necesita”, repican insistentes los funcionarios del sector, agregando, “cuidamos el medio ambiente”, cantinela poco convincente intentando alargarle la vida a centrales en etapa terminal.
La marcha a las dos Atucha la iniciamos en el Espacio Chico Mendes, en Capital Federal (Asamblea del Cid) con demoras e inconvenientes. La Policía Federal nos indagó procurando saber la ruta de los manifestantes a requerimiento de la policía de la provincia. Con algún retraso recogimos a compañeros en Plaza Italia y en Puente Saavedra, otros vehículos quedaron demorados en Buenos Aires esperando a los asambleístas más rezagados.

En Vicente López cumplimos con la primera etapa de la marcha. Se plegaron compañeros del Espacio Intercuencas, fue una verdadera fiesta ver a familias completas de ese colectivo social ambientalista, con sus hijos, formando la caravana. Lo propio ocurrió en san Isidro, en las calles Márquez y Colectora, donde completamos la columna hacia Atucha. A poco de franquear el peaje a la altura del municipio de Lima, ascendió el último pasajero, un luchador de la ciudad de Zárate que vivió toda esta venturosa odisea como un milagro de voluntades asociadas. Esperó a la caravana con los brazos abiertos. Sintió -dijo- “unidad y compañerismo” que lo revitalizan y motivan a continuar esta lucha.
Para entonces, dos motociclistas de la policía provincial abrían la ruta al frente de la caravana de micro y autos, acompañando la columna hasta llegar a las centrales donde una dotación de Gendarmería Nacional controla acceso e instalaciones; de inmediato se produjo un intercambio mesurado de objeciones y razones, y debatimos con ellos la forma en que haríamos nuestra actividad.

Fotógrafos y camarógrafos de esa repartición militar registraron los movimientos de la movilización mientras nos identificaban, cosa que también teníamos prevista. Algunos compañeros reclamaron con firmeza su desagrado por el tipo de fichaje fotográfico que se extendió a cada uno de los autos arribados,
Los jefes de la guarnición nos ponían condiciones, solicitamos que se respetaran las nuestras y todo finalizó de común acuerdo y en paz. A la cinco en punto de la tarde -diría Federico García Lorca- repartimos los volantes en mano, uno por uno, mirando a cada uno de los cinco mil obreros que los recibían con distinta suerte. Los brazos y puños lanzados hacia arriba, dibujados en el logo de la UAC, estampados en el volante, precedían el “No a la energía nuclear”.

Instalamos con el compañero Sergio los equipos de sonido del colectivo Che Pibe y comenzamos nuestra proclama. Para entonces, el objetivo se estaba cumpliendo mejor de lo pensado. Relatamos documentadas historias de tragedias nucleares. Recordamos Three Miles Island, Chernobyl y Fukushima, entre muchos otros desastres nucleares, pero también toda la minería de uranio que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) abandonó a su suerte y a la intemperie de lluvias y vientos, sin remediar, sin restituir. Nadie interrumpió nuestro discurso. Hubo mutuo respeto y a medida que salían los trabajadores reforzábamos la apuesta del mensaje.

¿Qué nos faltó, qué tendría que haber ocurrido?
Instalar estos hechos en el plano nacional. Difundir y documentar estas acciones, y que la población entienda que hay muchos otros habitantes dando pasos animadamente y sin temor, enfatizando con orgullo que cada cual tome una posición con respecto a la energía nuclear, provocar la discusión por sí o por no, porque frente a este flagelo quedarse al margen es inmoral. El silencio oficial ante los sucesos de Fukushima lo denunciamos reiteradamente por los altavoces. Pero se requiere mayor divulgación. Se trata de un silencio que no sorprende pero que alarma y fastidia frente a la tragedia del pueblo oriental que perdió parte de su territorio a manos de la radiación que emiten diariamente los núcleos de los reactores fundidos, las piscinas quebradas, los tambores con desechos radiactivos de alta actividad colapsados, sin explicaciones claras sobre situación y destino, después de los terremotos y tsunami.

Algunos medios de prensa de alcance nacional pidieron imágenes de la movilización a Atucha, era deseable que hubieran participado con sus equipos y profesionales. En cambio, fueron varios los medios de prensa alternativos que registraron la concentración en el predio de las nucleoeléctricas, acompañando al activismo. Numerosas imágenes recogen la histórica marcha, un camino a seguir y método obligado para instalar la discusión pública acerca de la tecnología nuclear: movilización popular y democratización de los derechos ciudadanos mediante consultas populares.

Si bien habíamos logrado el objetivo, decidimos continuar con nuestro mensaje en la ciudad de Zárate; mucha gente detuvo su andar en la calle peatonal, donde volvimos a instalar equipos y micrófonos. Algunos conmovidos, otros tal vez expectantes y curiosos. Claro que la potencia de los altavoces era significativa y la gente que transitaba, que era mucha, se detenía a escuchar.
Seguimos utilizando carteles y volantes, cansados pero felices al haber logrado la difusión deseada. No hubo un solo asambleísta movilizado que no manifestara su alegría por una jornada plena, ilusionados con la posibilidad de cambio del paradigma energético. La denuncia y la protesta tuvieron destino. Todos vivieron en Atucha momentos únicos. Nadie podrá olvidar la ola humana de trabajadores, al concluir una jornada, individuos que surgían en bloque -por millares- de la fábrica atómica. La mayoría son obreros contratados por Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA) con intención de apurar la puesta en marcha de Atucha II. A ellos se les entregó material informativo y nuestra voz recorrió todo el espacio hasta que partió el último vehículo dejando el predio en el más absoluto silencio a merced de las faraónicas bóvedas de fisión atómica. Dedicamos un buen espacio para advertir que a la vieja Atucha le intentan extender los tiempos de producción energética, de modo que explicamos lo que hace el mundillo nuclear cuando caduca la vida útil de estas plantas y las convierte -eternamente- en sepulcros de desechos radiactivos. Atucha, arcaica y gastada, es peligrosa; los organismos internacionales que rigen el funcionamiento de estas construcciones habían sugerido su cierre, tal como ahora se supo -tardíamente- de las centrales de Fukushima, vetustas cajas de hormigón con tecnología de los años setenta.


Esta marcha -como muchas otras que se hicieron y se hacen- marca la nueva fórmula del político-ecologista-social, del militante asambleísta que hace su trabajo de campo impulsando otro paradigma. Se puede. Hay que proponérselo. Nada es imposible. Se busca otro sistema que rija el futuro de nuestros pueblos, no otro modelo, otro sistema.
Ver a ciudadanos de Zárate acercarse al micrófono y decir lo que piensan, contar los casos de enfermedades terminales o mencionar el grado de corrupción de los señores del átomo, fue un triunfo significativo de esta movida antinuclear, gestada meses antes en la UAC entrerriana de Colón, por muchos compañeros que instaban a una seria respuesta al silencio autoritario nacional en torno a la tragedia japonesa de Fukushima, al fracaso nuclear, a reabrir el debate anunciado por muchos países después del holocausto radiactivo del gigante asiático de la economía y del consumo globales. ¿Podrá algún mojigato nuclear seguir manipulando el valor del kilovatio nucleoeléctrico? Sólo con soberbia cientificista, falacia y abundante mendacidad.

En casi todas las asambleas de la UAC veníamos tratando la cuestión nuclear. El caso de la minería de uranio, sin remediar en todo el país, permitía y obligaba la discusión, a pesar de aquellos que tomaban distancia porque alguna vez escucharon que la nuclear era “una tecnología de punta”. Las imágenes humeantes de Fukushima posibilitaron que muchos, ahora, prestaran atención a nuestras demandas. Tal vez sea el momento de romper el silencio oficial y el de los taciturnos sometidos.

Es inevitable pensar con doloroso nihilismo, y más difícil aún borrar de nuestras mentes la sincronía de plantas nucleares de igual generación, las centrales japonesas y argentinas. Lima y Zárate ¿alguna vez serán ciudades fantasmas como la ucraniana Pripyat, dormitorio de Chernobyl?
En los pueblos vacíos alrededor de Fukushima Daiichi reina el silencio. La pequeña población japonesa de Katsurao se suma a los 85.000 habitantes que ya fueron evacuados. Se decomisó todo tipo de alimento, se sacrificó el ganado. Los oriundos de los pueblos próximos son discriminados al abandonar la región. Japón perdió territorio.
¿Cuál sería el destino de la región bonaerense de Zárate, de su gente y de los pueblos vecinos hasta el centro de la metrópoli porteña, separada por solo 100 kilómetros de la Atucha del Paraná La Palmas, si se produjera un Chernobyl (Rusia 1986), o el patético caso de Harrisburg (Pensilvania 1979, USA) o el impensado holocausto japonés de Fukushima? Los miserables 360 megavatios de potencia instalada de Atucha ¿justifican semejante castigo?

Reclinados en nuestros asientos, de regreso, algunos cavilábamos paralelismos y conjeturábamos al Japón que predice ahora el cierre de sus cincuenta y tantos reactores nucleares, a la autoridad regulatoria nuclear de los Estados Unidos que hace décadas no recibe propuestas de nuevas centrales, a la Europa que discute el destino de las numerosas ruletas rusas nucleares dispuestas sobre quinientos millones de habitantes, y a muchos países que en los cinco continentes frena o repliega sus proyectos de energía atómica. ¿Acaso se volvieron ecologistas antinucleares? Ciertamente que no, pero en el sistema capitalista prima la rentabilidad y esta fuente energética es cara y sucia, no es barata ni limpia, concepto expresado en los años ochenta por la autoridad nuclear norteamericana: “Cuesta más la gestión de los residuos radiactivos que la energía misma”.

¿Cómo fue posible que regiones de alta sismicidad construyeran plantas de este tipo, acaso para inmolarse? ¿Qué experto fue capaz de lavar la mente del chileno que concibió la posibilidad de dos reactores nucleares en los Andes sísmicos, seguramente arrepentido ya de haberlo pensado? ¿Qué derecho humano avanza infausto sobre nuestros destinos, incapaz de evitar nubes radiactivas que rotan caprichosamente alrededor del planeta?
Atucha se halla aguas arriba de un enorme conglomerado humano, al que la imbecilidad del experto le advierte, -como primera medida ante la eventualidad de un colapso nuclear-, encerrarse en su casa a la espera de indicaciones de la autoridad competente: “¡Enciérrense en sus casas!” (“Sellen puertas y ventanas” y, si pueden, no salgan a la calle) (?)

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Autor y contacto:
Javier Rodríguez Pardo
Móvil: (011) 15 6748 5340
Movimiento Antinuclear del Chubut (MACH) - Red Nacional de Acción Ecologista, Argentina (RENACE), UNION DE ASAMBLEAS CIUDADANAS (UAC)

martes, 17 de mayo de 2011

DCXX | Los caminos de la vida

Hace cuatro años, allá por el hoy lejano 2007, tomé una decisión. Luego de años de genuinidad e independencia absoluta, sin sentirme representado por nada ni nadie, ni partidos políticos, organizaciones estudiantiles, ni nada que se le parezca, llegué a la web de Greenpeace Argentina y decidí que Greenpeace hablara por mí.

Obviamente, no me iba a quedar callado –justo yo, con lo que amo hablar–, pero quise dar a esta organización que es mucho más que ecologista y profundamente independiente, el apoyo que jamás le había brindado a ningún otro tipo de agrupación. ¿Por qué? Porque les creí. Creí las palabras de la independencia política y económica, creí en la praxis como un objetivo primero y primordial para cambiar la realidad que vivimos día a día, creí en la militancia de todos aquellos que donábamos nuestro tiempo y nuestras ganas a una causa loable en pos del bien común.

Pero también se trató de una cuestión de descreimientos. Del escepticismo para con la política partidaria tradicional, la corrupción reinante, las tácticas oscuras y el engaño a la opinión pública para obtener un inalterable rédito político. El establecimiento de políticas públicas en función de la popularidad y de las encuestas, más que por lo que el país exige y necesita. Y por otro lado, la comprobación de que en ciertas políticas asamblearias se generan debates constantes por cuestiones ideológicas que nunca llegan a la práctica por morir en el dogma eterno. El “no” porque “no me cabe”, porque “son unos caretas”, porque “le hacen el juego a la derecha”, o porque “nuestro espíritu no nos lo permite”. Amo la estructura asamblearia, admiro el espíritu, pero necesito apremio para las soluciones que el país y el mundo exigen. Greenpeace fue la convergencia de mis creencias y mis escepticismos.

Hoy, las vueltas de la vida llevaron a que sea yo quien represente a Greenpeace en La Rioja, y me llena de orgullo saber que todo aquello que deposité, toda esa confianza, hoy se invierte y se vuelca sobre mí. Me carga de alegría en un momento en el que la Justicia demuestra que puede ser justa, en el que otros emprendimientos personales prosperan y avanzan. Esto es anecdótico pero memorable. Un día como hoy, una pequeña cosita que para muchos no es más que una “asignación de tareas”, para mí representó un simbolismo energético insoslayable. Para compartir algo parecido a esta alegría de comenzar a representar aquello que a uno tanto lo representa, no sólo en materia de militancia ambiental, sino también cívica y social, los dejo con un videito que me pasó mi amigo Pablo Bullrich, donde se ve la fuerza y la magia de los colores.

Ama y haz lo que quieras. Aunque a Mamerto le hayan choreado el bobo.

Optimist from Brian Thomson on Vimeo.