Ausencia
Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.
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El amenazado
Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el
áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena
amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de
mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por
las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
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Amorosa Anticipación
Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios
serán favor tan misterioso
como mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha que la memoria elige,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes.
Arrojado a quietud,
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera, quizá
como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo,
sin el amor, sin mí.
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Nota al márgen: Siempre me han resultado mágicas las trilogías, razón por la que opto por quedarme aquí. O tal vez tome la posta la acción de mentirse a uno mismo, para poder poner punto final en este camino sin retorno que son los viajes al inframundo de un gran literato. Y no digo poeta, porque la poesía es profesión de quien la sienta en la yema de sus dedos, en la entraña revuelta. Poesía es no rendirse, entregarse entero al infinito de la variabilidad y no darse por vencido ni aún vencido. Poesía es la convergencia de los grises del pasado con la esperanza venidera, esperando tras la puerta que en un acto de valentía, giremos el picaporte y nos aventuremos a descubrirla. Tres escritos, una sensación. Una página manchada con el café de las noches solas. El deseo de sentirla cerca, da luz a una persistencia terca e inútil. A una terquedad inclaudicable.
viernes, 10 de julio de 2009
CCLXXVI: Mariposa en llamas

“Ya no hay distancia que te trabe. Vas volando y como encantado, hasta que al fin, de luz deseoso, ardes mariposa en la llama.”
Gracias Toli.
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Mauro Fernández
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10:34
jueves, 9 de julio de 2009
CCLXXV: La traición de Wendy
Aquel néctar sutil del desdén que he ingerido involuntariamente en historias pasadas, enfermó a mi ser del virus de la ausencia y disipó lentamente cada una de mis ilusiones. Sabiéndome siempre marginado de historias fantásticas, hoy me siento el niño perdido agonizante ante la traición de Wendy y sus miedos. Débil y hermosa Wendy que abandonó la dulce utopía de existir, para zambullirse por completo en la reiteración de su pasado, en los musts de su historia pre-escrita. El sol negro que encandiló mi ventanal una tibia noche de octubre, hoy se esconde tras los edificios de una ciudad aletargada por el olvido. Aún así, Peter eligió seguir visitándola para oír sus cuentos, para seguir siendo los eternos niños perdidos del Parnaso. Quizás obvió que la traición de aquella que olvidó y eligió sobre el cimiento lodoso de la subordinación al tiempo y los corazones oscuros, no atentaba contra sí mismo, sino contra el amor en el que siempre habían confiado.
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Mauro Fernández
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4:00
miércoles, 8 de julio de 2009
CCLXXIV: Un destello de felicidad
El mundo es una pesadilla
y yo he sido tan feliz.
El mundo se derrumba y gira
pido disculpas por vivir.
Ya lo sé, no soy un héroe,
no soy el más valiente de los que te amaron,
no soy tu estrella
ni el tipo que disfruta tus pecados.
No pido excusas ni perdón
salvar tu vida o redención,
solo busco un trozo de verdad.
Un destello de felicidad.
Bebí del ron de la nostalgia,
dulce verano de diciembre.
Suena tu risa en el contestador,
dulce delirio adolescente.
Ya lo sé, no traigo nada,
no traigo solución, no traigo paz.
Sueño con olas que empujen
nuestras vidas hasta el mar.
En un banco del parque hallé
la llave que cierra el Edén
donde el tiempo riega tu rosal.
Un destello de felicidad.
Ya lo sé, no traigo nada,
sólo una luz que me quema en el pecho
¿Nunca has pensado en huir al sur
para empezar de nuevo?
Perdido en San Telmo soñé
que te encontraba igual que ayer
ilmuninando mi ventanal.
Un destello de felicidad.
El mundo es una pesadilla
y yo he sido tan feliz.
El mundo se derrumba y gira
pido disculpas por vivir.
Un destello de felicidad
Ismael Serrano
Ismael Serrano
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Mauro Fernández
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13:33
martes, 7 de julio de 2009
CCLXXIII: Multiple choice
¿Quién habrá marchitado tantas primaveras?
¿Dónde duermen los responsables del genocidio invisible?
¿Qué habrá sido de los sitios donde elegimos amarnos, del elíxir de las vidas pasadas?
¿Qué fue de mí y de las caricias que nos regalamos sobre la arena libre que un verano, el destino se dignó a regalarnos?
¿Cuántas historias paralelas y finitas de jugar a sentirse Dios y morir antes de tiempo?
¿Quién cicatrizará mis heridas?
¿Quién será encargada de imaginar por las noches las más bellas historias, para despedirme en un sueño apacible que hoy no quiero recordar?
¿Cuántas veces más me veré preguntándome sobre los acontecimientos pasados?
¿Cuántas preguntas más podrían formularse sobre el porvenir?
¿Por qué no posar las pupilas de mi incertidumbre sobre el carril del mañana?
Quizás será porque las respuestas suelen ser siempre menos esperanzadoras.
Quizás porque ame inconscientemente la incertidumbre y no quiera conocer.
Quizás porque, hastiado, me apoye sobre un hombro ausente que me esquiva, y me estrella contra la acera.
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Mauro Fernández
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2:40
CCLXXII: No existes
Acecha la sensación de clavarse un puñal ajeno y por momentos, metafórico. Sólo por momentos. Será por mi afán de querer cambiar la historia y los roles. Cambio, inminente y eterno cambio. Hacia atrás y hacia adelante. No quiero sentirme de ningún modo en especial, porque intrínsecamente, no me siento. Quiero sentir y en consecuencia, elegir. Guerra infinita entre el debo y el siento, entre el siento y el quiero, entre el quiero y el puedo. Puedo, pero no debo, no quiero, no siento. Y si no siento, no soy. Y si no soy, no existo.
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Mauro Fernández
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2:19
CCLXXI: Le petit et noir prince...
Una entrada hurtada de un blog amigo...
El principito también se vistió de negro. También dudó y se cansó de tener que cuidar cada día de su insignificante pero hermosa vida, de la rosa que a fin de cuentas era la que le daba sentido para seguir explorando el universo y limpiando su asteroide de los baobabs y los volcanes. Se habrá cansado de ver el horizonte, y al venir a la tierra y ver que había tantas otras flores iguales a la suya, volvió a ponerse el trajecito azul y rojo, porque supo que era única en el mundo... Habría parecidas, habría calcadas copias, pero ninguna como esa, que con tanto amor había protegido de todos los males... Pero hubo un tiempo en que para aprehender a cuidarla, tuvo que dejarla sola e irse a la tierra. Lo mágico es que aprehendió y dejó su vida por el amor, que a fin de cuentas es dejar de estar tan solos...
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Mauro Fernández
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2:08
CCLXX: La herencia perdida
La lengua se adapta a la fuerza. El habla portuaria la arrincona contra la pared y la obliga a enunciar superfluos “vos”, sobre la magia azul y desgarrada de un tuteo abandonado. A veces quisiera simplemente tutearte. Las estrellas mueven los hilos de nuestros días, en la interpretación más bella de los principios constantes, de los finales eternos. Sobre vuestros párpados cansados, suele sosegar su alma el ángel de la incertidumbre, deslizando en su sueño el bautismo infinito de sus penas inmaculadas. Anímate a susurrar a su oído la estrofa ausente de la despedida, la alquimia de los cuerpos y el capítulo último de una biografía temprana.
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Mauro Fernández
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0:37
lunes, 6 de julio de 2009
CCLXIX: El virus del dolor
¿Sabés? El dolor no siempre se hace palpable, evidente. El maldito suele esconderse entre sensaciones diversas, bien profundo, y carcome desde adentro las entrañas del amanecer que cada mañana intentamos vislumbrar. Aguardando pacientes pero expectantes el cese del fuego interno, socavamos acciones cotidianas de crecer y aterrizamos en el boicot inconsciente de incumplir nuestro sueño divino de aprender a volar. Palabras de aliento, palabras vacías y sin amor. Cascabeles que se alejan. Princesas encandilan húmedas pupilas con vestidos blancos de amargura, como nunca hubiese concebido. Sin Hallelujah que cantar, ni altares por soñar. Quizás también amores oxidados de incomprensión. Las gaviotas vuelan bajo una vez mas, con la fé escindida de su intrínseca pulsión de saberse vivas. Y entre tanto, la ciudad implosiona sus incesantes cataclismos sin protagonistas ni espectadores que lo perciban. Todos están demasiado ocupados viviendo sus ausentes vidas, como para darse cuenta que siquiera queda ya un polo que imante la brújula de sus destinos. Dejame al menos leerte entre líneas, eterno intruso, irreverente y vil, que jamás has de sembrar en mí la semilla de la esperanza o la valentía. Siquiera para golpearme la cabeza contra la vida una vez más. Dejame leerte, desnudándote de pecado ante mis ojos y enseñándome qué mastica mi hastío, cuando la eterna línea de instantes vividos parece converger con la pachamama. Pero la parábola asíntota de la inmortalidad, clama piedad y reza que esta vez, lejos de importar ya el cuento de vencedores y vencidos, reste al menos un alma que sea encargada de escribir la historia.
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Mauro Fernández
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3:10
domingo, 5 de julio de 2009
CCLXVIII: "Que tu voz tape este estruendo..."
que intenta llenar los días de tinieblas y enemigos.
Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar
las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás.
Ruido de patriotas que se envuelven en banderas,
confunden la patria con la sordidez de sus cavernas.
Ruido de conversos que, caídos del caballo,
siembran su rencor perseguidos por sus pecados.
Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.
Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras
que trae el fin del mundo la luz de la diferencia.
Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades
agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes.
Nunca pisa la batalla tanto ruido de guerreros,
traen de sus almenas la paz de los cementerios.
Háblame de tus abrazos, de nuestro amor imperfecto,
de la luz de tu utopía, que tu voz tape este estruendo.
Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza...
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Mauro Fernández
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23:57
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